Un buen recuerdo de entre sabanas.

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Ale K se encuentra en pareja hace 10 años, pero parece que su soltería la aprovechaba
y mucho, también se hacía planteos sobre conductas inexplicables que tenemos luego

de una noche de tragos con amigos y tal vez alguna cama. Leí la nota y me pregunto:
¿Quién no fue también solo “Un buen recuerdo de entre sabanas”?  Lautaro Anchorena

En primera persona:  
Por Ale K – Hace unos años estaba sentado tomando un café con Diego (mi amigo eterno) en un bar de ambiente, Sitges para ser precisos, en la época que tenia teléfonos y que la gente te llamaba por número. Recientemente separado, me encontraba en la transición de pareja, de eso me enteré después. 
Tomado el café siguieron unos tragos y éramos dos dancing queens en la pista. ¡Divinas!! Yo llevaba puesto un sobretodo con tabla encontrada atrás que me hacia lucir de capa, muy Take That, las luces del pub giraban en nuestras caras como lluvia y por un momento fuimos jóvenes nuevamente, muy jóvenes.

Si bien nos mostrábamos despreocupados creo buscábamos algo de verdad. ¿Pero se puede buscar algo de verdad en un boliche? Sea cual fuere el lugar. Amigos divertidos y alternativos de los que tiene Diego (a veces le digo Diegarda) desfilaban por nuestra mesa y el teléfono sonaba sin cesar.

Yo no atendía porque me las daba de regia en aquel momento y Diegarda repetía: no, no quiere atender y cortaba.

Pero ahí estábamos escudriñando igualmente cada movimiento, buscando verdad en cada mirada, debajo de un pantalón, en el número de teléfono apurado de un papel, cuando de repente alguien que había llamado varias veces insiste en hablar conmigo y Diego  harto ya de mis entelequias me tiró el teléfono pidiéndole al pretendiente de turno que le llenara la copa, soltando una carcajada risueña y bajando la mirada.

-¿Hola, quien sos? Decime rápido tu número de mesa que no quiero jugar (si, hay veces que no soy lúdico)

-Me llamo XX y me encantan tus labios y tu nariz, también tu forma triste de mirar.

-¿Sería el amor que por fin llamaba a mi puerta? Algo más práctico, decidí ir por el toro y dije: Si no venís ahora o te das a conocer, corto.

De pronto el estaba ahí delante de mí y era amigo de un amigo de Diego se sentó en nuestra mesa y empezó a contar que era bancario que estaba muerto por que su día había sigo largo y que igual estaba cómodo a mi lado.

¿Ahora si te va la verdad y no soportas la mentira, estaría mi interlocutor lo suficientemente preparado para escuchar la verdad? Era lindo no lo vamos a negar, si es cierto que lucía cansado, pero su mirada era muy profunda, tenía un cuerpo que insinuaba algunas virtudes. ¿Todo sería real?
Yo no tenía ganas de ponerme nuevamente en pareja, después de haber estado retirado de las lides por 10 años. Me habían mentido mucho y yo no quería hacerlo con los demás. ¿Pero como se lo decía? Perdido estaba en mis pensamientos cuando la alegría y el júbilo externos a mi cabeza fueron interrumpidos por su voz sedosa que reveló: -Me gustaría  que tomáramos algo en otro lado mas tranquilo, si queres que vayamos a mi casa, salgamos ahora…

Siempre me vi vueltero a la hora del levante, pero estaba en un taxi yendo a su casa. Cuando llegamos a su departamento, percibí que este tenia la cama revuelta como quien se levanta rápido en la mañana, la misma estaba llena de luna que entraba por un ventanal, un exquisito perfume se deslizaba por el ambiente. Me inclinó sobre ella besándome y me dijo: “No me gustaria ser un buen recuerdo de entre sabanas, ojalá sea en serio” empezamos a prodigarnos muchos mimos y la soledad era un feo recuerdo, nos amamos, cogimos, garchamos y dejando todo en cada instante, la eternidad y el matrimonio eran una sola palabra, luego nos dormimos…

En la mañana la misma cama que nos albergo en la noche estaba llena de sol y yo estaba solo, a mi lado una flor y una nota que decía que cerrara al salir y que en la noche le llevara las llaves como pretexto para organizar algo.

Le deje la llave al portero, en ningún lado quedo mi teléfono anotado y se convirtió en lo que justamente no quería ser: Un buen recuerdo de entre sabanas. Creo que era un buen tipo. Nunca lo sabré con certeza.

Hay veces que abortamos historias o tal vez estas no tengan que nacer.
 
Ale K

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Ale K
Licenciado en Psicología y Abogado (UBA), psicoanalista y coordinador de grupos de reflexión. Trabaja con pacientes HIV, con parejas y varones gays. Es comunicador radial distinguido por divulgar la cultura lgtb. Tratamientos analíticos: Individuales adolescentes y adultos; parejas y grupos. Contactate a través de www.psiquiskype.com
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