sábado, 21 de enero de 2012

In glory hole ... placer a ciegas









En Argentina aún es algo nuevo y, aunque hay varios clubes, saunas, discotecas y spas exclusivos para la comunidad gay, apenas en dos se puede practicar la experiencia. Entre otras delicias promiscuas (como darkrooms, laberintos sexuales y sótanos leathers), la oferta básicamente consta de una videocabina en la que se mira una película pornográfica y, si el espectador se inspira y tiene ganas, puede usar el orificio que tiene a la mano tanto para dar como para recibir algo. Previo pedido de permiso al vecino, por supuesto, ya que pocos se arriesgarían a aventurarse a lo desconocido así, con una parte tan sensible de su cuerpo, y para pactar el uso de condones.
 
Mi experiencia personal: cierta vez habíamos alquilado una quinta con el que era mi pareja en ese entonces. Hicimos una fiesta, una reunión con nuestros amigos y sabiéndonos mamadores a full, armamos los famosos paneles para montar los glory holes, así nuestros amigos solo ponían sus  pijas y descargaban pensando que los que chupaban eran personas anónimas para tal efecto (supongo). 

Al otro día nadie sabía quien se la había chupado a quien. Éramos buenos anfitriones y mi pareja y yo estábamos contentos de nuestro estado clandestino. Algo para recordar. 

Fernando Garrido

3 comentarios:

Eduardo dijo...

que horror lo que hacias con tu pareja! y la fidelidad? el amor? con razon todos se separaron

Anónimo dijo...

en zoom, si pinta una verga grande de mas de 19x6, adentro sin mirar, hasta que no me llena de lechita no paro.
agreguen los que quieran: dilata@hotmail.com.ar

Anónimo dijo...

Yo voy a Toms me encanta!