miércoles, 13 de abril de 2016

De los excesos y la ciudad

Ivan Mon | Experiencias | Excesos en la ciudad|


"A veces en cuatro sobre la camilla de cuerina negra, recibiendo embestidas de un macho morboso y dotado, con su pareja mirando de frente y ofreciendo su miembro para ser felado"


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La gran ciudad, me había alejado un tanto de ese flacucho y tímido joven que organizaba sus citas con mucho recelo y miedo a ser expuesto. La gran ciudad me había ingerido, masticado, y regurgitado luego.


excesosSiempre se empieza de a poco, pero hay momentos cuando la aceleración te hace presa y la libido es como esa bocanada de aire que uno toma luego de varios minutos de inmerso en el agua, casi desesperadamente.


Empecé de a poco, con encuentros casuales, salidas a lugares nuevos y excitantes, pero cuando cruce el limite fue para llegar hasta el final, en ese momento el ir por primera vez a un cine xxx a tener sexo era lo más zarpado, pero el sexo es como una adicción en algunos momentos de la vida. Después fueron las teteras y la adrenalina de ser visto, de ver miembros erectos de extraños, o la sola posibilidad de ser atrapado. Después en algún momento metemos el freno de mano para querer controlarse, pero siempre dura poco.


excesos Lo siguiente Fueron los bosques, ¡¡¡faaa!!!  ¡Qué emoción encontrar un lugar así de mágico!
Al principio fue mirar, luego manotear,  chupar, masturbar, y coger contra el alambrado, pero no fue suficiente, luego era necesario que alguien mirase y luego que otros participaran de la “fiestita”. Parecía que no dejaría los bosques nunca, me parecía un lugar de ensueño, pero todo lo monótono cansa y surgieron nuevos horizontes en la ciudad de la furia.


Apareció en las búsquedas un blog que mencionaba los saunas, de por medio una research para conocer los códigos de los vapores y luego llega el día de cruzar otro límite. Entrar y sentirse en una película de esas surealistas y conocer poco a poco la fauna y los códigos del vaporoso lugar (ver "sexo como animales"). Primero una sesión de sexo frío y distante dentro de un box cerrado, luego observar trios y participar palpando los mismos, luego sexo de a dos, de a tres, de diez…… en el vapor, en las duchas, en el cuarto oscuro………….. ser cogido, aveces coger, chupar o recibir los labios calientes de algún cuerpo que parecía lindo en las penumbras y un rostro que no era del todo desagradable, a veces en cuatro sobre la camilla de cuerina negra, recibiendo embestidas de un macho morboso y dotado, aveces con su pareja mirando de frente y ofreciendo su miembro para ser felado mientras el otro penetra sin piedad, algunas noches de sauna la satisfacción llegaba rápido, en otras me iba como llegaba, con ganas, pero cada noche sumada provocaba el resurgimiento de esa sensación de necesidad de romper otro limite.


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Otro hallazgo, “grupo los f…” que orgías desmedidas hubieron al principio, solo entrar al lugar desnudo y ver otros en la misma situación cogiendo sin tapujo era suficiente para liberar la adrenalina al máximo y participar de esas cogidas grupales, bukakes, o trios con voyeuristas (siempre forro de por medio)  esos grupos de hombres que se arrimaban armando un cerco de espaldas en medio del lugar. Olor a sexo, sudor en la piel, olor a semen…… y olor a mierda, a veces también.


excesos Cuando ya no es suficiente o ya es hastiante, resurge en la memoria un bar temático que no había despertado antes ningún interés, que estaba relegado en mis opciones, pero este comenzó a cobrar cada vez más interés hasta que fue imperante conocerlo, la primera noche fue brutal, cueros, cadenas, cuerpos bellos y otros no tanto, pero sin dudas sexo sin histerias, a veces demasiado brutal, una noche tres pijas, otra noches 5 pijas, otras solo alguna para chupar, otra una enorme que se ensaño conmigo durante toda la noche hasta no querer mas, pero luego la necesidad de alcohol, para sentir algo distinto, y luego la primera vez de probar un aroma y sentir la gloria mientras un cincuentón morrudo y peludo me estaba cogiendo contra la pared.


Luego de la tormenta……..... llega siempre ese periodo de calma, de estabilidad, mejoran las preocupaciones de la vida diaria, o el trabajo está mas tranquilo, o los problemas familiares parecen solucionarse,  el vacío no parece tal, la soledad no parece tanta, la necesidad de sexo disminuye o por lo menos parece mas normal, el ritmo de lo nocturno baja, el circuito termina, o vuelve comenzar……… el Dr. Jekyll  reaparece,  y  en el inconsciente desaparece el Señor Hyde……. o por lo menos así parece, hasta que la sed regrese y el círculo vicioso vuelva a comenzar...

3 comentarios:

Mariano Lelez dijo...

Uff mi amooor., me identifico con ese recorrido y te digo que en la época de la represión.- dictadura-proceso que ami me toco por ser cincuenton (los pibes de hoy son hijos de la democracia, de los planes, del destape argentino, del matrimonio igualitario y nada saben de la persecución desde el poder) apareció para mi Rio de Janeiro, otra mente, otra colocación frente a la practica sexual y los mulatos, los mulatos vergones y lomudos, los saunas de Ipanema el coger en una Pria Bonitiña en Caiobá cuando acá era impensable, y tomarse un avión porque uno laburaba bien, lo cual era encontrar el paraiso del destape para volver y encontrar algo que aun no has mencionado: El amor, el amor sexual, pero el amor, la necesidad de estar con solo uno que cambió la calidad de la búsqueda desenfrenada para siempre.
Besos.

Jose Accion dijo...

Nada mas reconfortante y desestresante que practicar buen sexo
(y naturalmente saludable)

Joaquin dijo...

Es una extraordinaria descripcion de como comienza uno a hacerse puto de verdad. Y como sigue buscando con miedos, nuevos desafios. Estoy en la etapa de los saunas. Maravillosos. Jas me han cogido tanto. Brillante la descripcion.