martes, 26 de abril de 2016

En el boliche también se coge…

Ivan Mon| Boliche|

"Continuó sacándose la ropa y casi arrancándome la mía, ya cuando estábamos desnudos me tomó la cabeza con las dos manos y me puso de rodillas en frente de su pija erecta"



Boliche

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20 años y las hormonas aun explotando, todo un universitario, así estaba yo esa vacación de fin de año cuando volví a mi ciudad (cada vez menos pueblo),  para visitar la familia. Fabián (el maduro y morrudo) era una los temas que rondaban mi cabeza, pensaba mucho en reencontrarme con él y revivir esas camas desenfrenadas en la cuales aprendí muchas cosas, pues en las visitas de años anteriores no habíamos podido coincidir.

A la primera oportunidad que tuve me di una vuelta por su casa, pero al tocar el timbre fue grande mi sorpresa, salió un hombre muy atractivo, pero no era Fabián, era mucho mas joven, como de 35, solo con jean y ojotas de entre casa, de torso esculpido y con una mirada asesina.

- ¿Si, A quién buscas?- me preguntó mientras cruzaba el jardín hasta las rejas de la calle.

–Perdón, buscaba a Fabián, ¿él está?-

-No, hace un tiempo que no vive aca, se fue a vivir a la frontera. Yo soy un sobrino, le compre la casa hace un tiempo- esa fue su respuesta mientras abría la reja y me daba un apretón de manos, con una sonrisa simpática.

Boliche

Si bien me dio lastima no encontrar a Fabian, el gusto visual compensaba un poco la decepción, aproveche para presentarme como un viejo amigo de Fabian, le saqué el nombre y luego traté de sacarle conversación con mi reciente llegada y mi “aburrimiento” al no encontrar a mis viejos amigos, pero él parecía estar en otra, así que luego de un par de palabras lo salude y me fui.

La vacación estaba siendo tranquila pero con mucho calor y humedad en el ambiente, aproveche una noche fresca para coordinar con una amiga y salir de boliche, ¡oh casualidad! en medio del tumulto nocturno vislumbré a Damián, si se llamaba Damián, estaba en un sector VIP, rodeado de mujeres y bebidas. Mi amiga pegó un alarido cuando lo vio, se conocían y parecían ser muy cercanos, así que me llevó hasta el sector VIP y nos presentó, él me reconoció, pero delante de mi amiga hizo de cuenta que no me había visto nunca. (N de A: Era el dueño del boliche y mi amiga me dio a entender que estaba involucrado en cosas turbias de donde obtenía su dinero).

 

Las horas pasaron y el alcohol cumplió con su efecto deshinibidor, Damián bailaba siempre con una copa llena en la mano, de pronto comenzó a mirarme de manera diferente, con cierta complicidad, y en medio de la fiesta y el baile aprovechaba para rozarme los muslos o la cola con la mano disimuladamente. En un momento de la noche me fui al baño a orinar y cuando estaba en el mingitorio él apareció y se colocó justo a lado, y si bien había otras personas, eso no impidió que él mire mi miembro sin disimulo, lo siguiente fue sacar el suyo y exponerlo con orgullo (era gruesa y larga, se notaba la depilación), ante tal espectáculo traté de prolongar mi posición un rato mas, con la esperanza de que los otros dos tipos que estaba en el baño nos dejaran solos, y milagrosamente así fue, en ese instante Damián me agarro la cara con las dos manos y me encajo un beso delicioso, lujurioso y húmedo, lo que me excitaba ademas del morbo eran su olor, lo áspero de su barba y sobre todo su sonrisa pícara al terminar el beso.

El beso duró unos segundos y se cortó abruptamente justo antes de alguien mas entrara al baño, luego volvimos al sector VIP, la noche siguió su curso y mi amiga se fue a su casa porque estaba cansada, mientras yo trataba de conversar con él para convencerlo de irnos juntos a otro lado, pero evidentemente le gustaba dar una imagen de macho hetero y las conversaciones que teníamos eran de dos palabras, y no me daba bola, en un momento me di por vencido y empecé a saludar a sus amigas para poder irme, en ese momento me tomó del brazo de una manera brusca, y me acercó a él para hablarme al oído.

-No te vas- me dijo

- SI, ya esta tarde, ya me aburrí- le dije yo. Pero rápidamente me respondió casi para darme una orden – Acompáñame al depósito, vamos a sacar champagne para terminar la noche-

Obviamente accedí y en cuanto cerró la puerta del depósito, se me abalanzo y comenzó a encajarme su lengua hasta lo más profundo de mi garganta, con la música bolichera de fondo, y una luz tenue en el ambiente se desabrochó la camisa y empezó a sacarse los zapatos mientras me empujaba con su cuerpo hacia un rincón donde tenía un pequeño escritorio y una alfombra mullida.

-Para un poco- le dije- ¿No podemos ir a otro lado mas apropiado para coger?

-En el boliche también se coge- me respondió. Luego continuó sacándose la ropa y casi arrancándome la mía, ya cuando estábamos desnudos me tomó la cabeza con las dos manos y me puso de rodillas en frente de su pija erecta.
(Él era de pocas palabras) la boca se me hacía agua solo de ver ese miembro duro, venoso, y rosado casi lila, por la cantidad de sangre cargada que tenía, comencé a chupar desenfrenadamente, a la vez Damian se hizo de una botella de champagne que tomaba mientras me miraba desde arriba, yo solo quería sentirlo dentro, su sabor era sublime pero contrastaba con ese olor a depósito de bebidas alcohólicas y humedad  del ambiente. Él se excitó muy rápido, así que para no terminar tan pronto, se puso de rodillas frente a mi, me miró a los ojos y volvió a sonreír antes de besarme. Luego me dio la vuelta (siempre en silencio) y me puso en cuatro sobre la alfombra. Los próximos minutos fueron un delirio para mí, entre el alcohol que yo tenía encima y el placer de su lengua rozándome el ano y su barba raspando mis glúteos, casi pedía a gritos que me penetrara, lo próximo fue el ruido del forro al abrirse y en seguida su carne entrando en mi carne, su miembro dilatando y franqueando mi esfínter hasta enterrarlo totalmente.



Empezó a bombear y rebusnar como un animal, de fondo se escuchaba música de marcha y cada tanto dejaba de gemir para tomar otro trago de champagne, yo quería acabar  sin tocarme, porque la manera en la que se movía y la fuerza con la que entraba y salía de mí, era suficiente estimulo, pero él fue generoso, se detuvo un momento para hacer que yo tomara un trago de champagne, sin cambiar de posición, luego saco su pija de mí y acto seguido comenzó a beber el champagne de mi cola, vaciando la bebida entre mis glúteos y chupándome todo para que no se derrame nada, finalmente volvió a penetrarme con más fuerza y esta vez bombeo y bombeo, y a la vez me masturbó, hasta terminar juntos en una explosión de placer y sudor. Aun con la respiración agitada me hizo un comentario final -Tendríamos que juntarnos un día, o una noche con Fabián, llega en unos días.....-

2 comentarios:

GaBo dijo...

Impecable, me encató

Mariano Lelez dijo...

por favor la segunda parte. Gracias (juasss)