jueves, 2 de junio de 2016

El laberinto y el click


"Ya habían muchos más tipos dentro del laberinto, algunos cogiendo y otros solo girando, pero el olor a sexo ya era evidente"


Laberinto (1)

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Creo que hay un momento en el que todos hacemos el click, algunos muy temprano, otros luego de los 50, pero nunca es tarde. En mi caso el click se dio en un laberinto. A que me refiero con el click?, pues a ese momento en el que las citas por internet o levantes en teteras se vuelven rutinarias y uno decide ir un paso más allá, es decir conocer un túnel, laberintos, saunas, clubes de sexo, etc.


Laberinto


Es extraño que ya habiendo vivido un par de años en buenos aires (luego de criarme en una ciudad chica) el primer momento en el que me animé a entrar a un laberinto fue en unas vacaciones en Barcelona. Hasta ese momento mi vida sexual estaba vinculada a los encuentros por chat o levantes  casuales, fiestas y a veces teteras, nada del otro mundo (nunca me llamaron los lugares de ambiente). Pero en ese lugar tan alejado de todo mi mundo, podía darme más licencias (reflexión de alguien que aun estaba reprimido). Mapa en mano y previa búsqueda en la web, llegué a horario a una Disco, ingresé al subsuelo y el panorama no pintaba mucho (15 personas con toda la furia), pero aproveché para recorrer el lugar, tenía una barra, la pista de baile, sillones y mesas en algunos rincones y finalmente un pasillo que mostraba luces rojas tenues, el laberinto.


Laberinto (1)


Me animé y di mi primer recorrido, en busca del fauna, aun con cierto temor, pero con más morbo que otra cosa, en algunas esquinas habían pantallas de tv proyectando sexo a pelo, en otras esquinas oscuridad total, en la tercera curva contra la pared un africano enorme siendo succionado por un asiático que se atragantaba solo, al tratar de engullir aquello que parecía enorme, enseguida tuve una erección ante tal demostración.


Observé unos minutos y seguí camino, allí encontré otra parejita, dos tipos de 30 aprox. ambos con estilo sport y barba espesa, estaban entre, lo que parecían restos de dos cabinas sin puertas, separados por una pared de madera y en ella un Gloryhole (en vivo por primera vez para mi), uno tenía la pija atravesando el agujero, y el otro con los pantalones bajos y la cola contra la madera entregando todo.


Luego de unos segundos disfrutando del show alguien se puso de rodillas frente a mí,  apenas pude vislumbrar su rostro, parecía alguien muy joven, imberbe y  delgado, me bajó el cierre y se tragó todo con voracidad, pero también con suavidad,  mientras tanto yo acariciaba su cabello, tenía el pelo suave y sedoso. El barbas del glory hole se excitó más aun mirándonos y comenzó a bombear con más fuerza a través del agujero (valga la redundancia) y luego de unas cuantas embestidas acabo dentro de su partener. Yo estaba a punto, pero detuve a mi nuevo amigo, porque quería continuar el tour antes de terminar.


Laberinto (1)


Di marcha atrás y me fui a tomar un par de cervezas a la barra (era verano allá) en esos 20 min la gente comenzó a llegar, así que una vez hidratado agarre marcha nuevamente, pero varié el recorrido.
ya habían muchos más tipos dentro del laberinto, algunos cogiendo y otros solo girando, pero el olor a sexo ya era evidente, en uno de esos rincones había un tipo de 150 de altura, bizarro de vestimenta, pero la verga más grande y gruesa que haya visto en vivo hasta el día de hoy, todo el que pasaba se detenía a ver como se masturbaba, y alguno se animaba a manotear, pero el tipo les corría la mano a todos, lo suyo era el onanismo, así que yo seguí camino, me encontré con una especie de travesti que mamaba todo, pero todo lo que le ponian en la boca, esa vez preferi pasar de largo.


Laberinto (4)


La siguiente imagen fueron dos tipos dandole con todo a un veterano canoso y bien conservado, en pelotas y de cuatro, recibiendo por delante y por detrás (no se donde dejó la ropa pero estaba literalmente en pelotas).


Yo seguí y termine en un embudo de gente donde todos tocaban todo, allí un yanqui cuarentón (luego me enteraría al escuchar sus dirty words de su origen) me miró y sonriendo tomó mi mano para llevarme a un rincón más oscuro, había encontrado al fauno de ese laberinto, me pasó la lengua por  lugares que pudo, y ya volteándome contra la pared me bajó el jean hasta las rodillas y me dio el beso negro más largo y placentero hasta ese momento.


Claro que luego terminamos cogiendo en las sombras y de pie, y cada empujón que me daba me hacia ver estrellas, pero mas me calentaba saberme en ese lugar donde todo era sexo. Aun recuerdo  ese polvo, pero más que esa cogida recuerdo el click en ese momento.


Luego de esa noche y todo el estimulo visual, nunca más fui el mismo, no sé si para bien o para mal, pero seguro para más libertad subjetiva, ya que cuando volví a Buenos Aires empecé a conocer lo que esta bella ciudad tenía para ofrecer y ahora no la quiero dejar nunca más. ;)


 

3 comentarios:

Jose Accion dijo...

y si,,, es diferente el exponerse con la adrenalina consecuente a la aventura en un tipo de lugar así en el que se podrán dar diferentes tipos de de situaciones, variedad de individuos
y una constante sorpresa, no solo para tu visión, lo mas fuerte, con tu cuerpo, tal como se de "el contacto" química pura a piel. Se añade la clandestinidad y anonimato y porque no, el solazarse con la promiscuidad. ESOS CLIKs son fundamentales para tu vida y experiencias sexuales posteriores y te impondrán de la variedad existente en el ejercicio del sexo y la libertad de desarrollarlo sin inhibiciones, como y de quien venga.

Fernando River dijo...

yo ya habia hecho muchas cosas antes pero algo similar me paso en amerika. Siento que es un lugar dnd soy libre y hago lo que se me canta sin ningun cuidado.

DANA QUINTANA dijo...

en especial comer travas pijudos no fer?? jaja que asco