miércoles, 13 de julio de 2016

Caras vemos; fetiches no sabemos...


"Luego de meter y sacar varias veces dos dedos, trajo de su mesa de luz un juguete, le puso un preservativo encima"


fetiches (2)

[avatar user="Ivan Mon" align="left" /]Con 24 años ya había podido conocer muchas cosas de este mundo, pero sobre todo había explorado con deleite mi sexualidad, sin embargo cada tanto es grato descubrir que aún hay cosas que nos sorprenden.

Luis, un hombre lindo, de unos 40 años en ese momento,  se presentaba con fotos serias y formales (parecía un bibliotecario), pero durante las conversaciones fue mostrando la hilacha, al tomar confianza me fue contando que tenía ciertos gustos, como el cuero en la piel y algún pircing escondido por ahí, era un poco guarro inclusive, pero me calentaba, por eso finalmente concertamos un encuentro en un café para tantearnos. Llegó con la misma pinta que de las fotos, camisa debajo de un suéter,  un par de pelos se escapaban del pecho, pantalón de gabardina, zapatos formales, barba candado muy prolija y el pelo corto, además de un perfume que lo envolvía como un aura, como olvidarlo era un aroma exquisito y de macho. Además también era alto, muy alto, casi 1,90 metros.

  • Te ves mucho mejor en persona, sos más alto- me dijo luego de saludarnos.

  • Si, suelo parecer más petizo- respondí con un guiño.


Conversamos unos 15 minutos de cosas en general hasta que propuso ir a su casa que quedaba en frente del café. Accedí sin mucho temor pues venia conversando hace tiempo por el inter y en persona era más amable aún. – Acordate que te conté que tengo algunos fetiches- me decía en el camino, yo solo sonría quitándole importancia.

Ya en su casa me preguntó si me molestaba que se pusiera algo de cuero, ante mi asentimiento voló hacia la habitación y salió transformado en un leather master, tenía unos borcegos, un pantalón de cuero que se desabrochaba por delante, el torso solo cubierto por un chaleco de cuero, adornado por brazos fuertes y musculosos, además de las ray-ban y el gorro. Parecía una peli porno…… yo un poco impresionado pero a la vez con ganas de divertirme solo sonreí y me acerque a su boca, me dio un beso suave y húmedo, que poco a poco tomo fuerza hasta ahogarme con su lengua en mi garganta.

Me fue quitando la ropa, cada vez que yo trataba de ayudarlo en su propósito alejaba mis manos “Quería desvestirme él”, me dejó totalmente desnudo y me llevo de la mano a su habitación, me puso en cuatro sobre la cama y me clavo la lengua en el ojete y chupando y mordisqueando con deseo, me llenó de libido toda la zona. De pronto siento un chirlo y en el oído me dice –si algo No te gusta vos avísame-, acto seguido se puso delante de mí al borde de la cama dejándome en cuatro, se desabrocho el pantalón y pude ver que la tenía dura  gruesa y coronada por un pircing de acero, comencé a chupar con lujuria, me calentaba sentir el acero inoxidable y frio junto a su órgano caliente y vivo, mientras se la chupaba, él se hizo de una especie de rebenque, y suavemente comenzó a azotarme (nunca creí que algo así me calentaría tanto, pero eso pasaba y quería más) por momentos se estiraba para introducirme uno o dos dedos ensalivados en el ano, dejándome sentir su pecho peludo sobre mi espalda, los chirlos eran cada vez más fuertes, pero el dolor no superaba el placer, él dominaba toda la situación y de pronto se detuvo, me recostó boca arriba y con una cara de predador comenzó a morderme el cuello, luego los pezones, y se detuvo en mi axila, donde chupeteo, beso y paso su lengua mil veces mientras yo solo gemía y trataba de masturbarme, pero cuando Luis se daba cuenta me detenía. Mientras yo tenía los ojos cerrados y gozaba, súbitamente sentí un líquido frio en mi orificio (Luis había empezado a ponerme lubricante en el esfínter de manera abundante)

Luego de meter y sacar varias veces dos dedos, trajo de su mesa de luz un juguete, le puso un preservativo encima y me lo introdujo pidiéndome permiso solo con la mirada. Era un pequeño dildo alargado, Luis activó el vibrador y me condujo al borde del orgasmo, mientras tanto me daba la mamada del año, solo acariciar sus labios suaves y su barba espesa alrededor de mi pija me hacían gemir y querer acabar, pero él se daba cuenta y se detenía.


Finalmente no aguanté más y le pedí que me cogiera, casi le rogué, Luis me sonrió y liberó totalmente su miembro dispuesto a garchar (no sin antes calzarse un anillo peneano) me puso nuevamente en cuatro al borde de la cama y colocándose un forro introdujo la punta de su pija en mí, me dolió un poco por la dureza del pircing de acero, pero estaba tan caliente que solo le pedí que siguiera, Luis continuó y me la metió entera, lo supe por el dolor pero también por el frio del anillo de acero en la puerta de mis entrañas. La metió una, dos, tres, cuatro veces, y la saco toda, luego volvió a metérmela con escupida de por medio, una, dos, tres, cuatro, y mientras lo hacía me agarraba de los hombros y mordía el cuello y la espalda como un lobo, me pasaba la lengua por la oreja y me susurraba guarradas que me calentaban muchísimo, tanto que comencé a gemir anunciando mi eyaculación.

Luis aceleró, pues empezó a cogerme más rápido, de pronto me agarró del cuello con las dos manos, como asfixiándome, pero sin llegar a hacerlo, era un experto, esa sensación de pseudo asfixia me provocó uno de los orgasmos más largos y hermosos que recuerdo, expulsaba mi leche a borbotones, excitado por su perfume, sus manos fuertes en mí, el olor a cuero en el ambiente y pensando en hacerlo acabar.

Él acabo en el mismo momento, al parecer mis contracciones lo ayudaron y segundos antes se sacó el anillo peneano para descargarse gritando como un enajenado mientras palpitaba entre mis glúteos. Mojamos todas las sabanas.



-Ese era el fetiche que no te conté- me dijo recostado a mi lado (refiriéndose a la pseudoasfixia) y continuó con una pregunta ¿Queres aprender Fist-F?-..........................

 

Un brindis por Luis y por todos aquellos fetiches que quedan por experimentar.

 

 

1 comentario:

Bruno dijo...

Que bueno que todos encuantran hombres de 1,90mt con vergas "descomunales" que largan "borbotones" de "litros" de leche, no es al pedo la fama de los argentinos.