viernes, 5 de octubre de 2018

De aperitivo, mamadas y trío ( 3er.día - 2ªparte )





Una cosa es entrar en un bar y ver poca gente, y otra no ver a nadie ni siquiera al barman.
Así estuve unos minutos, de plantón en la barra, entreniéndome eso sí con los videos musicales de la pantalla, hasta que el muchacho apareció como de la nada. propinándome un susto de muy padre y señor mío, de lo absorto que estaba.

- Un redbull, porfa !- pedí al camarero, después de recuperarme del sobresalto.
- Monster?, Que es parecido, ok?- me propuso.
- Pues Ok. Y me fui a sentarme al taburete junto al bidón que servía de mesita.

Un rato después entró en el local y tipo de mediana edad, sin ninguna característica en especial, que tras pedir algo para tomar, se giró, me miró y se tocó el paquete.

- Algo de predisposición tiene - pensé - igual surge algo.

Así que bajé a la zona de cruising del sótano, y me siguió.
Nos liamos sin excesivo apasionamiento, y tras unas mamadas, el tío se corrió.
Cuando nos disponíamos a salir, había pasado suficiente rato como para que dos tíos llegaran y se enrollaran.
Él se involucró en los tocamientos de la pareja, y yo me quedé mirando y esperando si alguno de ellos me invitaba a participar.
Se debían conocer de, por lo menos, otros roces anteriores, pues todo resultaba muy natural y fluido.



Uno de los de la pareja inicial me invitó a unirme justo en el momento que marchaba.
Lo sustituiría en el trío.
Quedamos pues, aparte de mí, el tío con el que me había enrollado minutos atrás y un tío alto, mayor de rostro ajado que fué quién me ofreció polla para mamar.
No la rehusé, obviamente, era de buen calibre, dura y bien formada, pero al poco la uso para follarse al otro, una vez la tuvo bien lubricada.
Muerto de envidia de no ser yo el afortunado me quedé mirando, al menos, como se lo cepillaba.


Como no se decidía a cambiar de culo por el mio, y viendo que me ofrecía el del otro tipo, me coloqué un preservativo y me lo follé.


Pero resultó ser un aborto de polvo que no duro más que unos segundos.


No sé si porque no tenía el culo bien lubricado o no quería realmente que me lo follara, y hacía algún tipo de esfuerzo para que le entrara.
Tenía que ser esto último ya que la primera polla, bien gordota, le penetró sin apuros.



Y fue entonces cuando el tío de rostro ajado me quiso follar, y lo hizo.
Presuroso y contento le puse mi culito a su disposición.


Un buen polvo a toda regla, a la luz de la pantalla del vídeo porno, mientras se la volvía a mamar al primero.

Una vez acabamos de follar entraron tres tíos más que flirtearon entre ellos.
Solo observé como se desarrollaba la escena, pero no parecía que fuera a cuajar nada. Yo no intenté nada con ellos.

Y tampoco entró nadie más. 



Era hora de cambiar de lugar.

En el Men's Bar  había un poco más de ambientación que en días anteriores, normal si consideramos que era viernes, pero básicamente en la zona de bar, donde estuve la mayor parte del tiempo.


Abajo la misma desolación que en días anteriores. Muy poca gente y que casi se diría que parecía que quisieran evitarse, si bien, a ratos las cabinas estaban ocupadas, por lo que se deducía que alguna cosa, por poco que fuera, sucedía.
Pero a puerta cerrada, cero morbo.


Baje varias veces y siempre era lo mismo.
Hoy no me apetecía ir al qüero. No me apetecía sufrir de nuevo intromisiones.


-¿Y si voy al exxxtreme?- me pregunté a mi mismo, recordando la noche loca de hacía dos días.

¿Lo sería de nuevo?

(Continuará)




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