jueves, 25 de agosto de 2011

Festival de pendejos en el Zoo

Era como una invitación al delirio.
No pasaba por baño donde no viera entrar
a dos o tres cachorros alzados y de a grupos


Tarde de sábado, soleada, templada, y con plan familiar, el zoo. Tenía el recuerdo de la última vez que fui oportunidad en que me había sorprendido el cuidado del lugar, las instalaciones, el amor a los animales (sin tener en cuenta el cautiverio, obvio), mis repetidas e históricas ganas de mear.

Supongo que todavía no habría iniciado mis tiempos de baños porque si no también hubiera recordado que el zoo de Buenos Aires tien en su predio alrededor de 15.

El éxtasis de ver a mi hijo disfrutar tanto aplacó mi instinto, pero no obstante mi sexto sentido me permirtió reconocer situaciones que de haber estado solo me hubieran colocado al borde de la detención policial.

Ni bien cruzado el ingreso la recepción por al menos 10 pendejos (me refiero siempre a pibes de entre 19 y 24 años) para la foto recuerdo. Pantalones tipo bombacha de campo, siempre sonrientes y siempre sobados por el contacto permanente con pendejitas alzadas que les revolotean constantemente. Los eligen lindos, seguro hay un casting. No tienen en cuenta etnias, pero evidentemente el gerente de RRHH es gay.

Qué hermosos especímenes! Los tigres?, sí sí, los tigres...

Saliendo de un baño, bragueta abultada y pija hacia la derecha, parada, sin duda, un pendejo fachero y cancherito que le encaja un chupón a la novia. Se ve que imaginó el final del paseo mientras se sacudía la pija, porque era evidente que la tenía dura.

En el acuario, en la garita de entrada dos simil "casi angeles" riendose y pegandose piñitas en los brazos y los pectorales al mejor estilo masturbatorio encubierto, y lo peor... Son reemplazados por dos pibas y ellos se van para el "vestuario". Dios!!! Y yo viendo el show de lobos marinos!!

En el "Rainforest" un baño. En el baño un peruano medio borracho (o drogado) se sacuudía una pija finita pero muy larga, con la cabeza como una frutilla. Mientras yo pelaba la mia él guardaba la suya, apuesto que como final de una paja en soledad.

Era como una invitación al delirio. No pasaba por baño donde no viera entrar a dos o tres cachorros alzados y de a grupos, situación altamente exitante porque es así como se miden los machos a esa edad, comparando pijas a ver quien mea con chorro mas ruidoso.

Brasileros, españoles, chilenos, el zoo estaba lleno.

Fue un sábado caliente, distinto, delirante y fantasioso. Pero me tocó ser padre y llevar al nene a ver al león, sin saber que otro léon rugía nervioso y bravío a centímetros de donde su mano alcanzaba a tomar la mía.


Fabian Mazz 

1 comentario:

Anónimo dijo...

"Pero me tocó ser padre y llevar al nene a ver al león, sin saber que otro léon rugía nervioso y bravío a centímetros de donde su mano alcanzaba a tomar la mía. "

Siniestro final... jaja

Me gustó la historia, pero me hace acordar a eso de "uno ve lo que quiere ver". También me hace acordar a Dexter, es de la sangre pero creo que voy a hacer una nota para hablar sobre eso... :P

Diz