domingo, 14 de abril de 2013

Quien es quien en la cultura gay?

Por Ale K - Resulta cuestionable referirse a la cultura gay, o queer, primero porque no es homogénea, y segundo porque está imbricada en un proceso que la rebasa -ya que componentes homoeróticos traicionan la expresión o acusan la práctica de muchos que sin embargo no reconocerían como propia la etiqueta de gay u homosexual.

Pero evoco sus dos grandes figuras durante las últimas décadas. Estas son:
a) el travesti y la "loca", de un costado, con modales discretos o caricaturescos, reconocibles como afeminados, y 
b) el homosexual supermacho, de bigotes, pelo más o menos rapado, que "hace fierros" -se ejercita con pesas- para desarrollar un contorno musculoso que luce a través de ropa superjusta, atlética.

Estos dos exponentes apuntalan los polos debilitados del hombre y de la mujer tradicionales. Su empresa es heroica: se distinguen del conjunto de la población al defender, contra viento y marea, algo que está en vías de desaparecer. El gesto que encarna una u otra de estas dos figuras se vuelve nostálgico, restaurador, "retro". Al enfatizar lo femenino o lo masculino, al crear mascarones de uno u otro polo, contrasta con la evidencia de que estos polos van borrándose a partir de otras tendencias minoritarias.

Podría afirmarse que el homosexual, en tanto exhibe y sostiene estos iconos tradicionales, retarda su disolución, y lo mismo se vuelve el emblema de algo que se disuelve.
Néstor Perlongher, en "La desaparición de la homosexualidad", traza un ciclo de historia homoerótica, un período de alrededor de cien años, desde que un médico húngaro, Benkert, en 1869, inventa el término homosexual como mención de una patología, hasta que, en años recientes, los estragos del SIDA despueblan los ghettos gay de las ciudades de Occidente. Entretanto, surgidos con gran fanfarria en los años sesenta de este siglo, sobre todo después de 1969 y el episodio de Stonewall, los movimientos de liberación homosexual se apagan hoy, ya que la etiqueta parece privada del impulso renovador que la caracterizó pocos años antes.

El homosexual supermacho, de bigotes,
pelo más o menos rapado, que "hace fierros"
-se ejercita con pesas- para desarrollar
un contorno musculoso
que luce a través de ropa superjusta, atlética.
Su interés, como el de otros movimientos, estaría agotado en tanto su salir a la luz ya tuvo lugar, en tanto la liberación alcanzó un cierto éxito. El SIDA no sería sino un ingrediente más en el desvanecerse del homoerotismo como movimiento escandaloso, amenazador para el consenso.
Lo que se manifiesta hoy sería más bien la tentativa del homosexual a integrarse, fijado en una imagen tranquilizadora, al conjunto de la comunidad. Los travestis constituyen un grupo asimilado al ejercicio de la prostitución, mientras los gay "masculinos", más papistas que el papa, o más conservadores en su imagen que los heteros, se funden, ya sea en el barrio como en el trabajo, con el conjunto de las personas respetables.

La figura de la "loca", en el contexto rioplatense, está representada por Molina, el protagonista de una novela de Manuel Puig, "El beso de la mujer araña". Si bien esta obra apareció en 1976, después del estallido y despliegue de los movimientos de liberación, y a pesar de que entonces ya estaba en boga el ejemplar de gay supermacho, el personaje de Molina corresponde a una estructura más antigua, incrustada en otras décadas, la del gay que habla en femenino, que se refiere a sí mismo como si fuera una mujer, el gay "clásico" y trágico, destinado a enamorarse de un hombre "verdadero", un heterosexual quien, dado que prefiere "de verdad" a las mujeres, no podrá amar a la loca, sino que la utiliza.

Ciertos homosexuales se abocan a construir los polos de los géneros tal cual existían, o se supone que existían, en el pasado. Arrastrados por esta aventura, los travestis moldean el cuerpo mediante inyecciones y prótesis, o con rellenos (falsies). Comprometen, en mayor o menor medida, el físico, según el verso de Delmira Agustini: "Y yo parezco ofrecerle/ todo el vaso de mi cuerpo". Pagan con carne el ensamblaje artificial de un cuerpo de mujer o supermujer. Son las vestales de un fuego casi extinguido, perfeccionistas en un arte que, como el cultivo de una pura esencia, ya está siendo olvidado por las mujeres mismas.
La figura de la "loca", en el contexto rioplatense,
está representada por Molina,
el protagonista de una novela de Manuel Puig,
"El beso de la mujer araña"




Cabe constatar sin embargo una disociación entre la imagen creada (supermujer) y el rol que desempeñan los travestis en relación a sus clientes. Con frecuencia, si no en todos los casos, se les pide que posean a los hombres que les pagan. Estos supuestos heterosexuales, a veces casados, buscan la experiencia contraria a la que cumplen en su hogar o en la vida común. Demandan que el travesti les proporcione la ocasión exótica de ser penetrados. Les fascina el pene del travesti envuelto en la apariencia de una mujer.

A ese rol se inmolan. Es una apuesta fuerte, y si en los años jóvenes lucran prostituyéndose, me pregunto qué les sucede cuando pasan a maduros o viejos. Otras elecciones pueden variar por un corte de pelo o un cambio de ropa. Pero el travesti que esculpe el cuerpo -pone el cuerpo- con las formas que supone deseables es difícil que pueda echarse atrás. Sacrifica la vida a una noción de estilo que no responde a una creación original: es el calco de un modelo recibido, un diseño de la moda que produce el aspecto de la mujer.

Ale K

* Ale K es licenciado en Psicología y Abogado (UBA), psicoanalista y coordinador de grupos de reflexión. Trabaja con pacientes HIV, con parejas y varones gays. Es comunicador radial distinguido por divulgar la cultura lgtb. Para comunicarte con él escribe un comentario a continuación o escribile a su mail.

5 comentarios:

Tiziano dijo...

Es notable que con el paso del tiempo, ciertos esquemas, hasta el momento rígidos y extremistas del mundo gay, están comenzando a flexibilizarse y salen a la luz variables intermedias tendientes a la integración de la cultura gay en la sociedad. Me parece que ese es el tópico de la nota. Creo también que en buena hora que eso suceda y celebro que de a poco se empiece a naturalizar la figura del "gay" como ser humano con todas sus aristas y medias tintas. Hay un mundo intermedio sin caer en los lugares extremistas y comunes de siempre: el TRAVESTI o GAY AFEMINADO, en contraposición al GAY MASCULINO. Evidentemente, existen tendencias gays intermedias más cercanas al común de la población. Me parece también, como comenté en una nota anterior (sobre la construcción de un baño especial para gays y travestis en una discoteca de nuestro país) que la verdadera intregación del homosexual en la sociedad con todo lo que ello implica, es un proceso que lleva mucho tiempo; deben pasar muchas generaciones que vayan asimilando y naturalizando los cambios culturales. Los cambios en los estratos de la sociedad se empiezan a ver a largo plazo y no siempre nos alcanza la vida para verlo. A los gays de la década del 70 y 80, por ejemplo, les hubiese encantado vivir su juventud con la libertad que se tiene en el año 2013; así como seguramente, dentro de 20 años, ojalá la sociedad sea cada vez más abierta y tolerante para nosotros (que ya no vamos a ser más jóvenes) y una nueva generación será la que pueda disfrutar de los avances culturales lorados hasta aquel entonces. Es cuestión de tiempo; de que se muevan las estructuras sociales; de que se profundice en la educación y se estimule desde pequeños a los chicos en la conscietización y la integración de los gays (ya no como "seres extraños" sino como el vecino de allá a la vuelta; el compañero de trabajo; tu jefe o tu amigo de la Facultad). Creo que ese es el gran objetivo. Ojalá nos alcance la vida para poder verlo cada vez más.

POSDATA: Me gustan mucho las notas de Ale K y en enfoque que emplea con respecto a la temática gay. Creo que está bueno que también haya una mirada intelectual y reflexiva en el blog, además de anéctotas sexuales y fotos de hombres desnudos. Asimismo, quisiera contactarme con Ale K ya que todavía hay ciertos aspectos de mi orientación sexual que no tengo del todo claro y que pienso, él me podría asesorar. Quisiera saber un poco más acerca de esos grupos de reflexión que él coordina, dónde son, a qué hora y en qué consisten. Espero, si es posible, alguna respuesta. Un abrazo para todos los que hacen y leen el blog!!!

Anónimo dijo...

"el" travesti????
No deberían informarse mejor y leer la ley 26743??
Los aprimidos oprimiendo a otrxs. una pena!

NOSOTROS Y LOS BAÑOS dijo...

Tiziano, escribile a Ale a su mail, alek@iplanmail.com.ar o por los grupos a reflexogrupos@yahoo.com.ar
Suerte! Lautaro

NOSOTROS Y LOS BAÑOS dijo...

Anónimo tratá de leer la nota en el contexto, y si vas a opinar poné tú nombre! PD. Para el macromundo, Flor de la V es un travesti....
Lautaro.

Lisandro Torres dijo...

Ale
Como siempre, admiro tu estilo profesional y la mirada especifica que le das a los temas que abordas.Siempre disfruto de tus columnas.
Con esta especialmente, me dejas la sensación de que te quedo una vuelta de rosca sin dar, y que abordas varios temas casi como mencionándolos, pero sin profundizar o emitir un juicio de valor mas jugado como nos tenes acostumbrados. Quizás abordar temáticas como la estereotipia, citar a Perlonger o esbozar algo del orden de lo "marcado en el cuerpo" del ser "travesti" sin terminar de conceptualizuar o jugarte más a fondo me deja la nota con algo de "gusto a poco". De todas formas, celebro y te felicito como siempre, lo jugado de tus abordajes que le dan el toque diferente e interesante a este blog, que a muchos per se nos interesa.
Saludos