viernes, 3 de enero de 2014

El macho argentino

“Todo es cuestión de tamaño”

Es una creencia absolutamente infundada, por varias razones. En cuanto a la anatomía, las principales responsables del placer sexual femenino durante el coito son las terminales nerviosas que se ubican en la entrada de la vagina, alrededor de los primeros cuatro centímetros de su extensión. Por lo tanto, la longitud del pene sería, en principio, irrelevante a la hora de lograrlo.

El espacio de la vagina se modifica según el tamaño del pene, de modo que las superficies de ambos órganos genitales casi siempre logran un buen contacto, independientemente de la medida del pene en erección o de la vagina en reposo.

Ahora se agrega el creciente números de bisexuales entonces no hay que dejar de lado las terminales anales que reciben de esta forma al pene. El ano actúa de la misma forma que la vagina adaptando su cavidad para recibir al pene.

Las dimensiones son una obsesión del “macho argentino”. En realidad, el tamaño promedio del pene en erección está entre 12 y 16 centímetros. El de 22 centímetros o más solo es frecuente en algunas películas pornográficas.

Cine XXX y otras fuentes de información

Las fuentes de consulta que la mayoría de los varones tienen sobre sexo son:

* Pornografía. ¿Cuánto se puede aprender sobre medicina mirando “Vidas al límite” o “Dr. House”? Si la respuesta negativa es obvia, entonces, ¿por qué, en el terreno del sexo, tanta gente cree al pie de la letra toda la información que recibe? ¿Qué lleva al varón a pensar que una película “triple X” puede darle información verídica, cuando, aunque el contacto físico entre los actores sea real, se sabe que las situaciones son ficcionales y el tiempo no es tiempo real? Este género puede servir para estimular la imaginación, pero la “información” que brinda sobre la vida sexual debería ser ubicada del lado de la ficción.

* Charlas entre amigos. Uno puede hablar con muchas personas que le digan lo mismo, pero si todas ellas se informaron de la misma manera errónea, el resultado es que se siguen reproduciendo datos falsos. Y esto sucede mucho en el terreno de la sexualidad masculina.

* Internet. Hay que entender que es una herramienta, que puede ser muy buena o muy mala según se la sepa usar o no. De nuevo: intentar informarse sobre sexo viendo una película pornográfica es como querer aprender a volar mirando a Leonardo Di Caprio en El aviador.

* Las experiencias propias. No sólo las sexuales, sino toda la experiencia de vida. La educación recibida, el contexto sociocultural en el que se ha desenvuelto, el tratamiento que se dio en su familia a la sexualidad y muchos otros factores pueden ser fuente de información errónea sobre sexo.

* La pareja. Otra fuente del “macho argentino”, quizás la que más lo aterra pero una de las más influyentes al fin, es la eventual comparación que los consortes puedan hacer con otras parejas que hayan tenido. Lo que debe tenerse en cuenta en esos casos es que la pareja lo ha elegido a uno, así que algo bien debe estar haciendo.


Marcos Corvalan


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