miércoles, 19 de marzo de 2014

Bisexualidades y testimonios.

Siento atracción tanto por un cuerpo masculino –lleno de fuerza y con marcados relieves musculares– como por la ternura de una mina –con su piel tersa y facciones delicadas. Para mí la bisexualidad es una búsqueda por la belleza en sus múltiples expresiones, colores de piel, facciones, vellosidades y musculaturas. Me he enamorado de más mujeres que de hombres.

Pero aunque satisfago mis necesidades con las mujeres, con quienes he tenido más relaciones de noviazgo, nunca he perdido la atracción por los hombres. No finjo en ninguno de los casos. Aunque me definí como bisexual hasta los 22 años, comencé a fijarme en personas de mi mismo sexo desde la pubertad. Al compararlos con mi cuerpo, admiraba en otros cuerpos los primeros rasgos de cambios físicos propios de la edad. Hubo acercamientos sexuales, pocos y tímidos, sobre todo masturbaciones en grupo; y lo que fue curiosidad se convirtió en atracción.

Mi escuela era sólo de varones, por lo que había momentos en que los compañeros se exhibían y yo no dejaba de fijarme en sus piernas, en sus brazos, en su cutis. Mi primera experiencia bisexual fue a los 16 años, cuando me enamoré de un hombre. Estaba nervioso, con el corazón en revolución, ansioso por explorar todas las formas de satisfacer mi necesidad con el otro y de satisfacerlo a él. Por esos mismos años las mujeres llegaron a mi vida, fueron algo nuevo por descubrir y los encuentros sexuales fueron bastante atractivos.

Como bisexual me he sentido libre, capaz de admirar la belleza donde se presente y de experimentar la sexualidad en su plenitud. La mayoría de mis familiares y amigos no lo saben. Prefiero ocultarlo porque creo que, al menos donde vivo y en los círculos donde me desenvuelvo, cambiarían actitudes hacia mí. Tengo muy pocas ganas de dar explicaciones respecto a mi sexualidad, sobre todo a quienes no las merecen.

Conozco muy pocos bisexuales que se atrevan a externarlo y no sé de grupos activistas en mi ciudad. Pienso que si viviera en otro lugar, donde hay más apertura, sería distinto y me sentiría más libre para hacerlo público.

Rodrigo (tiene 27 años, es profesor universitario y vive en San Juan).

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Te re entiendo y te banco, me sentí identificado!

Anónimo dijo...

me encanto!!! texto lleno de calidez y respeto. te rebanco. soy un tipo casado bisexual.

Anónimo dijo...

Hola Rodrigo, tengo 57 y siempre experimenté lo mismo que vos. Sabes algo me hace feliz ser así y creo que a vos también debe hacerte feliz el hecho de la amplitud y de poder disfrutar el sexo más allá de lo "normal" como dicen y tener placer por nuestra dualidad. Creo que tenemos una gran ventaja sobre el resto de los "normales". Disfrutalo, creo que a más de uno le gustaría pero no se anima. Nosotros si y por ese simple hecho de animarnos hagámoslo sin ningún tipo de culpas porque maravillo. Pobre de los otros que se lo pierden. Besos y a disfrutar a pleno.

Anónimo dijo...

Me sentí muy identificado, también soy bisex, pero he estado más con mujeres por temor a ser descubierto. he tenido muchas oportunidades de estar con hombres heteros y fisicamente acordes a mi gusto, pero me cuesta un montón sostener una mirada o dar una sonrisa por ejemplo en un colectivo o subte, o en la misma facultad, apesar de que él otro tipo me sonría y me haga un guiño, me pongo muy nervioso. Muy buen texto.

Anónimo dijo...

Anonimo, si queres experimentar algo, entiendo tu realidad, nos podemos conocer y charlar, tomar un cafe. abrazo