lunes, 14 de abril de 2014

Descubriendo a un ser querido en una tetera.

Mi mente aun cree que lo fugaz no es traición.
Si una relación termina en un orgasmo es fugaz,
si termina en un beso es traición.

Conocer accidentalmente el secreto más guardado de un hombre lo pone a aquel en un lugar de máxima vulnerabilidad, pone en evidencia lo leve del ser y da, quizás si fuera parecido al propio, una sensación de liberación personal entendiendo esto como la posibilidad de convencerse finalmente de que nadie es perfecto y que todos, absolutamente todos, tenemos trapitos sucios para esconder.

Pero según el pensamiento de un querido amigo lo importante siempre es cómo se cuidan esos trapos, como se hace para tenerlos pero no correr el riesgo de que sean descubiertos y quedar al máximo expuestos.

No deberían estar disociadas las ideas de placer y adrenalina, pero las personas sensatas tratan de correr la menor cantidad de riesgos posibles sin por eso limitar su placer. Nadie es perfecto. El desafío es administrar los impulsos para nunca tener que rendirle cuentas a nadie, o al menos, cuidarlos de tal manera que puedan seguir fluyendo sin poner en amenaza la vida tal como uno la conoce al día de hoy.

Buena reflexión, el problema es que no soy un tipo sensato a la hora de mi sexualidad. Es mi punto débil, mi miseria, y no me refiero a mi elección sexual, sino la forma de ejercerla.

¿Como se ejerce la sexualidad de manera miserable?

Exponiéndose. Concurriendo a lugares de encuentro colectivo. Teniendo sexo con desconocidos, “la promiscuidad es la miseria del sexo”.

La verdadera sexualidad es miserable y egoísta. Nadie hace el amor para satisfacer al otro y lo promiscuo o lo marginal siempre es erótico, y lo prohibido adrenalínico.

Una relación sentimental estable no colmaría mis ganas de estar con un hombre. Porque sería querer cambiar la cocaína por un buen puro.

Lo exótico del sexo es mi droga. Y aún soy un adicto que no está en vías de recuperación.

Esta persona cree que “lo importante primero es ser honesto con uno, y poner en claro el verdadero motor de las cosas. Ninguna adicción es para siempre porque uno crece y las ópticas cambian. Ahora, querer aferrarse a una adicción es otra cosa. El problema no es la adicción en sí, todos tienen una, el tema es el riesgo, asumirlo. Yo también voy a cines. Y chupo una pija a oscuras y salgo angustiado pensando qué hice, que estoy loco, que qué necesidad tengo... Es una lucha diaria controlar el impulso, y muy difícil de ganar. Pero en la medida en la que uno acopia bienes en la vida tiene que saber cuidarlos. Mi situación es más impune, soy solo. Y esto no tiene que funcionar como una culpa para vos por no serlo. Pero sí es una realidad, y creo que hay maneras de darte los gustos sin correr algunos riesgos”.

Pero con respecto a una relación, según mi mente hoy, al riesgo físico se le suma el afectivo, que muchas veces es más dañino que cualquier venérea. Y el trabajo de mantener una relación paralela para quien vive en pareja, puta que es difícil.

El riesgo afectivo nunca debería ser mayor al de cualquier otra estirpe, a menos que, como yo, se viva al afecto homosexual como una condena. Pero aún así, el riesgo está implícito en todos los actos de esta vida!. Solo se trata de elegir y un día va a suceder y al final nadie es tan impune.

Los impulsos son ingobernables y el miedo no ayuda. Nadie está exento de nada, ni el más santo y el riesgo está en todos lados. Pero la válvula de escape debería ser lo que se encuentra en las generales de la ley, para que la marginalidad solo sea un gusto, la excepción.

Pero la marginalidad me aleja de la culpa que da el adulterio. Mi mente aun cree que lo fugaz no es traición. Si una relación termina en un orgasmo es fugaz, si termina en un beso es traición.

Este es mi punto en conflicto. La traición. Y qué entiende uno por eso es tan personal como la existencia misma.



Fabian Mazz 

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buena reflexion
creo que angustia comienza cuando hay contradicciones en uno, en la pulsiones y lo que pensamos
creer conveniente algo a veces no tiene que ver con el deseo y la preservacion de uno mismo que es muy logico choca muchas veces con el impulso a ser satisfacido en lo inmediato.
creo que el tema pasa por no condenarse, fijar el limite de no joder a los demas, los gustos tambien hay que darselos siempre y cuando no nos dañen

Gaby
abrazos

Anónimo dijo...

crei que iba a ser relato y me encontre con un bla bla medio al pedo...

no le deseo a nadie encontrarse con un conocido o familiar en una tetera, un amigo se encontro a la vieja con otro tipo que no era el padre en un telo.... GARRON!

Anónimo dijo...

COntrariamente a lo que dice el anonimo de arriba, el relato no me parece al pedo, yo estoy en pareja, feliz hace 7 años, vivimos juntos y me completa. pero tengo este "problema" por llamarlo de alguna manera, de que soy super calenton, y me la paso cada vez q puedo yendo a alguna tetera, siempre me cuido, pero cuando salgo,despues de haber chupado buenas porongas siempre me pasa lo mismo que relata. las mismas preguntas... "qué hice, que estoy loco, que qué necesidad tengo... Es una lucha diaria controlar el impulso, y muy difícil de ganar." es cierto, es muy dificil de ganar. siento lo mismo, es una adiccion, como la droga, que me siento mal por hacelo pero quiero siempre mas... psicólogo dicen? posiblemente lo necesite, pero por ahora con mis 25 años, me dedico a ser feliz, a disfrutar mis dos vidas, con mi pareja y mi vida privada en los baños...

nos vemos en alguna tetera,

Machitopas Belgrano.

Fernando River dijo...

Yo soy igual a vos Machitopas Belgrano... yo llevo 7 años y medio con mi novia y ademas tengo una vida teteril bastante activa.

Siempre me pasa al volver a casa que pienso xq carajo hago lo que hago o en lo desagradable q eran las personas/el ambiente en donde estaba.... q x una pajita no vale la pena... pero siempre q estoy caliente y vuelvo para descargar.

La idea es descargar y nada mas... rara vez disfruto en serio del encuentro pero es como medio adictivo como decis.

Mi problema es que soy muy hetero cuando estoy bien y me da todo lo mismo cuando estoy caliente... jajaj la vez pasada me encontre un travesti medio pelo en el ideal que la chupo muy bien y creo q realmente disfrute de toquetearlo pero dsps cuando volvia en el subte ya descagado pensaba en la cosa fea q me habia empomado y que xq mierda hago esas cosas....


q se yo.. psicologo seguramente... pero tmb tengo 25 y no me importa.

Anónimo dijo...

No puedo creer que haya encontrado a alguien que sienta exactamente lo que yo siento.

Estoy solo desde hace un año, y cada vez voy más por el centro (las teteras más comunes, corriente y 9 de Julio, corrientes y callao, galerías jardín...).

Cada vez que salgo de una, siempre pienso en lo mismo...¿por que lo hice? ¿Por que me arriesgo?. La respuesta más sencilla para mi (y de hecho la pienso desde la primera vez que fui a una tetera, a los 20 creo): emoción, adrenalína. LO HAGO PORQUE ME GUSTA, Y QUE? .

La pareja completa, pero siempre lo riesgoso nos va a gustar más. Dejemos de lado el riesgo afectivo (estuve en las teteras todo el tiempo de estar en pareja y la única forma de que no me mate la culpa fue blanquearlo. Por suerte él entendió.)

Lentamente me fui dando cuenta de que lo que pasa, es exactamente lo descripto en el artículo. No soy un cholulo sin cerebro, no porque haya una enorme casualidad en que alguien sienta y diga lo mismo que yo, voy a enamorarme. Solo digamos que me enamoré de la idea, jaja!

El punto que más importante me parece es: hasta cuanto arriesga cada uno. ¿Es necesario arriesgar, de hecho?

Al mismo tiempo pienso: ¿estaremos tan solos que necesitamos arriesgar o es un desafío? ¿vamos a las teteras por que nos falta algo?. Es tan dificil conocer a alguien en un baño... Bha´ por lo menos para mi...

Son pocos, me parece los espacios en que nos podemos poner a "hacer sociales" sin mucha de la moralidad berreta que anda dando vueltas.

Saludos.

tex.ma@hotmail.com