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Homosexualidad e insensibilidad.

Sexo con amor o sin él? Qué resulta más placentero? Comprometerse sentimentalmente con alguien o una aventura pasajera? Hay tantas opinio...

Sexo con amor o sin él? Qué resulta más placentero? Comprometerse sentimentalmente con alguien o una aventura pasajera? Hay tantas opiniones y puntos de vista como personas existen. Lo cierto es que desde mis inicios sexuales - no hace mucho- hasta la actualidad he empezado ha notar que si bien la insensibilidad no es patrimonio exclusivo de la comunidad gay, sí alcanza su punto más álgido en ella. A qué llamo insensibilidad? A acostarse ocasionalmente con otra persona sin que ni si quiera te importe conocer su nombre, su historia de vida, qué siente ni que piensa. 

Todo se reduce a un encuentro fugaz donde ambos satisfacen una necesidad sexual y terminado el acto si te he visto no me acuerdo. Los sentimientos aquí parecen estar de más: son un estorbo, algo cursi e innecesario. Esta práctica suele verse intensificada por actitudes de distanciamiento y hasta desprecio durante el transcurso de dicho encuentro. Muchos se rehúsan a besar en la boca, insultar por lo bajo, jalar del cabello y desentenderse fácil y rápidamente del compañero sexual. Lugares como baños públicos, cines y saunas son por excelencia los lugares perfectos para esta clase de encuentros donde el desinterés hacia el otro como ser humano se vuelve notorio y nada quiere más nada con nadie.

   Hasta aquí nada del otro mundo. Siempre existió y existirá el sexo vacío y fugaz. Es aceptable y sí ambas personas aceptan las reglas del juego y deciden jugarlo sin salir lastimados no parece haber mayores problemas. El tema en cuestión es cuando alguno de los tiene expectativas diferentes el uno sobre el otro y al no cumplirlas cae en la frustración. Aunque parezca MENTIRA mucha gente (y me incluyo) hemos debutado y todavía concurrimos a las famosas teteras con la ilusión errónea de..." tal vez, en una de esas, quizás, por qué no?"...etc, encontrar alguien especial que sí quiera darnos un beso en la oca, acariciarnos y hasta incluso intentar formar una relación allá fuera, en el difícil y extenuante mundo exterior.

Y a veces aparece ese alguien especial que parece ser como la flor que crece en el pantano. Pero la mayoría de las veces no: "- Chupá, puto! Chupá" , nos dicen en el mejor de los casos con nuestra cabeza metida entre las piernas de un perfecto desconocido que luego de acabar desaparecerá tan fugazmente como apareció y posiblemente no sabremos nada más de él.

   Separar el corazón de la cama parece ser la consigna entonces. No generarse falsas expectativas ni buscar en contextos equivocados satisfacer necesidades espirituales y sentimentales que no tienen razón de ser allí; que a nadie les importa.

Pero... la INSENSIBILIDAD... esa maldita insensibilidad... el sentirse que no valés nada para el otro, que no le importás más que para eso... no duele? No te hace sintir mal y vacío al fin y al cabo? A mí sí: siempre me quedo con ganas de algo más: un beso, un abrazo, una palabra tal vez. Posiblemente sea un tonto.
Pero cansa... Resulta frustrante  ser un cacho de carne con dos ojos y más nada que eso. Puede llegar a excitar al principio: dos tipos de pie en un cine y yo arrodillado practicándoles sexo oral mientras te dicen cosas sucias. No soy un santo: el morbo está. Pero quiero ser sólo eso o quiero también ser para alguien algo más. Insensibilidad, crueldad y desgano hacia el otro son la otra cara del sexo gay ocasional que lamentablemente no parece ser patrimonio exclusivo de las teteras sino que se extiende hacia otros ámbitos sociales.
Ese desinterés hacia el otro y el no compromiso puede ser la fuente máxima de placer para aquellos que no quieren más que sexo pero para otros como yo que tenemos una visión un poco más romántica de las cosas, puede llegar a convertirse en un disparador de autoreproches, angustias y frustraciones.

  En conclusión, el sexo vacío y ocasional no es para cualquiera. Implica resignar valores, creencias y hasta aceptar rebajarse en pos de una satisfacción carnal. Las almas sensibles suelen sufrir en el camino y luego de varios tropezones y caídas, quizás con el tiempo, mutan y se convierten en fuertes e insensibles, luego de curtirse en el campo de batalla. Es todo un proceso: el bajarse y luego subirse la bragueta sin sentir el más mínimo interés por en que tenemos enfrente suele ser una tarea sencilla para algunos así como demasiado difícil para otros.
Y siempre una constante: la maldita insensibilidad.
                     

Damián V, 29 años, Moreno. 

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