viernes, 18 de septiembre de 2015

Los marianitos. Una novela policial

los marianitos


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José María Gómez | Nosotros y los Baños| Los Marianitos | ¡Hola, amigos! Para quiénes no leyeron mi segunda novela: “Los marianitos: una novela policial” les paso una primerísima parte. Se trata de un muchacho de nombre Mariano Aguilar quién, recién ingresado a la Policía Federal, va a integrar uno de los tantos grupos que pululan en la institución, en este caso el que está formado solamente por jóvenes agentes dotados en cuerpo y alma, y acaudillados por el comisario Ferreyra. También oportunamente premiada y editada a fines del año pasado (2014) por una de las editoriales más prestigiosas del país (El cuenco de plata), me ha dado muchas satisfacciones de la crítica. Es una novela muy dura, por lo que pasa finalmente pero también con partes muy graciosas (y putamente zarpadas) como cuando el comisario profetiza remedando a la Biblia y al profeta Isaías: “¡Ay, de vosotros, civiles!” Bueno, ahí va. Hasta pronto. ¡Los quiero mucho!




"Ahora que tengo tiempo para pensarlo, puedo decir que todo comenzó cuando me presenté en la 7a., a las doce de la noche, en punto, tal cual me había indicado el oficial aquel que una hora más tarde me había pasado por las armas. Y encima la tenía gruesa el desgraciado: “Aguante, agente, aguante”, me repitió como mil veces, ronco, cada vez más ronco hasta que me di cuenta de que era una muletilla –la última vez que la lanzó ya se venía abajo y del envión me golpeó la cabeza contra la Virgen–, y luego comprobé que la usaba para todo, a la muletilla, y todo el Destacamento lo sabía. Tres meses después, en el primer enfrentamiento que presencié –cuando perdimos a Romero–, se echó encima del tipo que sangraba hasta por los ojos gritándole al oído: “Aguante, agente, aguante”, abrazándolo en vano mientras el servidor se convertía en nada o, como dirían los griegos, en pasto para las aves. Por esos días yo era lo que se dice un tiernito –la palabra novato no se usa más–, y me había costado una barbaridad que me asignaran al servicio. La fiesta de graduación se complicó y anduvieron papeleando todo el verano hasta que nos sacaron la sanción. Cuando me mandaron la convocatoria yo me estaba bañando y mi vieja –que andaba algo despistada desde que se le murió el marido–, entró a los gritos y corrió la cortina. “¡Nene, nene, tenés que presentarte, tenés que presentarte!”, me comunicó y después se quedó ahí, muda y sin saber qué hacer cuando se dio cuenta de que estaba desnudo. Al otro día me fui con la papeleta a Personal y nos hicieron hacer una ronda a la vista de los oficiales que necesitaban refuerzos. “A ese, déjenmelo a mí”, saltó un oficial alto, fornido, quien se acercó sonriente y me tendió la mano. “¿Cuántos años tiene, agente?”, me preguntó, mirándome a los ojos sin pestañear. Yo andaba por los veinte y se lo dije, hablando alto y claro tal cual nos habían enseñado en la Escuela. Y tuve suerte. El Polaco era de los buenos y todos lo respetaban, más allá de las muletillas y lo otro.Esa misma noche y en su comisaría, y luego de las indicaciones de rigor, se dio el lujo de romperme el culo, hablando mal y pronto, “aguante, agente, aguante”, y me la tuve que aguantar. Y estuvo una semana el hombre dándome sin asco hasta que finalmente me entregó la 9 mm. Ese día me abrazó (era la primera vez que lo hacía), y me felicitó. ”Bienvenido a la Fuerza, pibe, vas a ser de los buenos, necesitamos hombres como vos”.



José María Gomez


4 comentarios:

Jose Accion dijo...

Me pareció mas "lúdica" tu primera intervención a raiz de la presentación de el libro de tu autoría"Los Putos" ¿Sabés por que? usando el certero don que tenés de describir situaciones y "sentires" muy especiales y propias de los gays, relataste un "incidente" personal en tu vida, relato que en si mismo, fue "una joya" ¡¡¡ y sólo para nosotros !!! los que la leímos,,,

José María dijo...

Hola Jose Acción: Esa era mi intención original, compartir vivencias personales y relatadas desde la literatura (no sé hacerlo de otro modo) pero algunos indicaron que les pareció poco interesantes así que me retraje y decidí publicar partes de mis libros que ya están probadas, por decirlo de algún modo. Te mando un abrazo!

Jose Accion dijo...

Me extraña que con tu experiencia y supongo conociendo bien la histeria gay
te "amilanes" ante comentarios no favorables en éste "foro", rejunte de diversidades.
Yo opino por lo contrario de tu conclusión: el buen escritor es sobre todo
y más que el periodista, por lo que puede crear desde la literatura desde lo expontáneo.
Que solo vuelques partes de lo que ya has CREADO, anula justamente la capacidad recreativa y ductilidad, que todo buen literato debe desarrollar y defender.
Está en la interpretación y traslación por palabras el arte de hacer "sentir" situaciones de vida reales o ficticias y DEMOSTRAR JUSTAMENTE POR ELLO, QUE NO SON PALABRAS HUECAS Y MENOS VACIAS. ES MUY DIFÍCIL DESCRIBIR SOBRE TODO ESTADOS EMOCIONALES Y DE PERTURBACIÓN.
Agradezco y alagado me hayas dirigido una contestación a mis consideraciones que,
sin saberlo, palía una desilusión personal que fue leer el desarrollo de parte de tu libro "Los Marianitos" casi tipo "promoción", porque más allá de la mítica leyenda (¿urbana?) que por, sobre todo, del lado gay, hay de esas fuerzas, sea fácilmente creíble la inclusión homosexual en sus prácticas, que pueden ser ciertas mas o menos igual que en cualquier otro ámbito, O MAS y acá si emplearía el término "morbido" en su abordaje.

QUE SIGAN LOS ÉXITOS, que no cualquiera alcanza en ése difícil y transitado medio,
sumada la dificultad de exponer temática gay.

Jose Accion dijo...

Da la coincidencia que después o en simultáneo de escribirte el anterior
mi tele quedó en un canal en un programa que trata sobre el "accionar" policial
y casualmente sus intervenciones ante el "ejercicio" sexual travesti,
mayoritariamente, en el ámbito nacional, incluyendo otro ícono: camioneros,,,
También viene a mi mente reciente estreno de "culebrón" basado en esas fuerzas,,,
Creo que como todo gay, yo también he tenido y tengo fantasías al respecto,
pero por algún episodio, que podría relatar aparte, y que "casi" sucede
(en parte inicial, si) y creo que hubiera concluido de mala manera
en los inicios del proceso.

Te retribuyo el abrazo.