miércoles, 25 de noviembre de 2015

Los buenos mozos.

republicada



Mozos: Imaginaba que ahí, al momento de ducharme  me iba a encontrar con una linda sorpresa y así fue. 


 

[caption id="attachment_4564" align="aligncenter" width="480"]mozos Hoy se me dio eso que deseamos siempre y por alguna razón nunca sucede… Duchas con los buenos mozos.[/caption]

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Esto ocurrió anoche. Fui a un restaurante a hacer una prueba para quedarme con una vacante que se ofrecía para el puesto de los mozos. Era un lugar del que yo era cliente por lo que ya conocía a algunos de los que trabajaban ahí.

Ya de camino, iba entusiasmado porque algunos de los mozos era demasiado lo que me gustaban, me ponían bien caliente y eso era motivador.

Llegar temprano para limpiar el salón y luego las duchas. Imaginaba que ahí, al momento de ducharme me iba a encontrar con una linda sorpresa y así fue.

Silvio era el que más llamaba mi atención, era el bromista del equipo, el “mete chiste” “mete mano” y su frase de cabecera era "¿te la enseño?".

Al principio me pareció un  estúpido pero era lindo el estúpido. Todos eran del interior del país y los tipos del interior me parecen bien sexys. Cuestión que miré a todos de qué manera se acariciaban con el jabón, me moría de ganas de llenarme  de ese montón de músculos y llenarme de la leche de todos. De los buenos mozos.

Quería ser la puta del restaurante, la mujer de todos ellos, en grupo o de a uno, de todos los mozos; que me cogieran que me dieran bien en la boca, en todas partes, que se rieran de mí y de mi suerte. Vi una verga a mi lado, dura, hermosa, morena y una mano que movía mi deseo y espuma corriendo por la pija. ¡Qué tentación!, amigos qué tentación. Tanto hombre bruto solo para coger sin cruzar una sola palabra. Sentí una mano detrás de mí, jugando con mi ansiedad. Todos se mofaban del puto, era la novedad. Uno se acercó para pedirme un poco de shampoo, yo se lo di y le rocé la mano en una intención bien putañera y me dijo: “te lo voy a devolver”. -claro que sí, pensé.

Algunos salieron del agua enseguida y otros se demoraron más. Uno me dijo sin vergüenza -"se que te gustan los hombres, y acá tenés muchos" – a lo que respondí valiente -"se que querés cogerme" y me agarró la cabeza fuerte y me llevó a mostrar su pija. La chota dura y jugosa ahora estaba en mi boca ¡que hermoso! y éste silbó mientras yo chupaba y un compañero se acercó. –ves, te dije que era puto –sentenció como ganando una apuesta. -Veo, -respondió el otro y peló la verga caliente.

Metí esa también en mi boca. La cabeza de las chotas me obligaba a abrir grande la cavidad, salida de mis tormentos. Los pobres tipos me acariciaban la nuca con ternura. -¡Cogeme! le ordené a uno y no se demoró, me la metió fuerte, sin tacto, sin cuidado. Mordí al otro y me dio un golpe en la cara. -¡puta! -me gritó. -Perdón –dije. Se acercó el cordobés que había oído el grito. -¡Wow! -exclamó... y se empezó a pajear. Los chicos parecían estar acostumbrados... así, uno se quedó viendo y otro me sacudía el orto ¡con unas ganas!... mi culo mojado aguantaba la cabeza que entraba y salía rápido y furiosa. El orto me ardía pero resistí cada sacudón. El desgraciado lo gozaba y yo ahí ante ellos, “mis hombres” había conseguido ser la puta y ya soñaba con superarme cada noche. Los mozos...

Acabó el macho que me cogía. Acabó en mis nalgas y aulló como bestia. El otro se vino enseguida. Yo solo lo miré.
A media noche, cuando ya todos sabían lo sucedido y yo era el comentario... busco hielo y no encuentro, entonces le pregunto a una encargada por el hielo y me dice la china envidiosa de mi fama, que le pregunte a un mozo. Éste llamó a otro, el más lindo para mí que necesariamente no era el más bello. Rasgos asiáticos, vocabulario escueto, atrevido... sube a una ascensor (esto tenía dos pisos "sucios como todo antro chino" y oscuros) un minuto en el ascensor, me mira, se ríe, como sabiendo lo que va a venir. -¿Te la enseño? -dijo. –Enseñámela -increpé y se levantó el faldón, bajó un cierre en el pantalón y me mostró la verga. ¡Era un caballo el hijo de puta! La guardó. Llegados al segundo piso abrió una cabina freezer tamaño baño y me encerró. Bromeó y volvió a abrir. -No te asustes me dijo. -No me asusto -dije seguro. -Ahí está –señaló. Me agaché y quedé a la altura de su pija. Le levanté el faldón, bajé su cierre y yo saqué esa poronga para mí. Solo sonrío.

La chupé, la tragué, con la lengua enloquecida de arriba hacia abajo y también viceversa. Los huevos con la lengua, los dedos en su culo y él dejándose. Empezó a pajearse en mi boca, guiado por el hielo que quemaba. Me sacudió la verga en el orto más fuerte que el otro anterior. Era una bestia, me cogía con demasiada fuerza y me gustaba. Quise abrazarlo, como una mujer haría con un macho. Me agarré a sus piernas fuertes... moría de ardor con esa pija adentro desgarrándome. De pie me dio leche urgente.
Silvio era el mejor amante de aquel restaurante. Cuando acabó, me agarró de los pelos, me miró a los ojos y me dijo:
-"Puto, a mí también me gustan los machos, y estos son míos. No te quiero mañana acá". Y no volví.

Jesús Navarro

12 comentarios:

Alan dijo...

Ay qué miedo ese final!! es como una historia de fantasmas!

Jorge dijo...

gonde es ese resto?? quiero ir a ver a los mozos y ratonearme..

Ariel dijo...

Jesus muy buenos tus relatos, siempre espero ansioso que publiquen.Publica mas seguido! Saludos

Angel dijo...

A ver, primero lo primero, descubrí este blog por otro de casualidad, me quedé a vivir y está interesante, en muchos sentidos. Pero ya me ha dado algunas dudas, y ahora pregunto: Flacos, estas historias son reales o yo entro como un caballo y me las creo, onda que no pueden tener esa tamaña suerte de encontrar con quien coger cada día, bue, digamos cada 2 días. Además, suena medio a cuento que haya tantos gays por ahí y que nunca utilicen una sola protección, o sea parecen medio tontos o re masoquistas, con todo lo que anda circulando por ahí. Sólo eso quiero saber, es real o no? Más de una parece verosímil, pero que a la ,mayoría le pase, y que el resto de la humanidad no encuentre un jodido antro, pues... En realidad fantaseo con que son reales y les pasa a cada uno de uds. Te hace dudar jajajaja

Carlos dijo...

Buenisima la historia, el tempo para contar y los sigiloso que sos para escribir me ponen al palo mientras me tomo unos mates, que te publiquen como antes mas seguido (TELEFONO BLOG!!). Es el deseo de los que te leemos hace años.

Luks dijo...

El relato está bueno, no es real, pero el morbo que produce realmente es mucho y hace ver de una forma especial a los mozos cuando salimos a comer afuera

Mariano Lelez dijo...

Me puso al palo Jesus, bueno

pablo dijo...

MUY BUENO EL RELATO
CUENTO QUE HACE MUCHOS AÑOS YA EN MI ADOLECENCIA YA HORA CINCUENTON
LABURABA EN EL BUFFET DE UN CLUB DE CAPITAL EN EPOCA DE CARNAVALES NOS TENIAMOS QUE QUEDAR TODA UNA SEMANA DURMIENDO EN EN CUCHETAS Y ENTRE
BOTELLAS Y MANTELES YA QUE HABIA BAILE DE CARNAVAL DE SABADO A MARTES
Y LUEGO CONTINUABA LA OPERATORIA DE PILETA NORMAL DEL CLUB
LO CIERTO QUE YO ERA EL PUTO ME COGIAN LOS MOSOS, MOSOS DE MOSTRADOR ,
COCINERO Y HASTA EMPLEADOS DEL CLUB EN LOS LUGARES MAS IMPENSABLES
TENGO MUY BUENOS RECUERDOS DE ESA EPOCA

daniel dijo...

El restaurante es el chino de caballito Cle?

lucas dijo...

me puso al palo el relato aunque no parece muy real pero esas cosas pasan a mi nunca pero me gustaria

Peña dijo...

Este relato es muy bueno y lo relatas de una muy buena manera, pero ya lo lei hace unos años.

Mariano Sepulveda dijo...

Si hay una faja abajo que dice REPUBLICADO...