viernes, 17 de mayo de 2019

Cuando una mina quiere que su macho sea puto

Por Clark | Ellos son nudistas como yo. Los conocí en Chihuahua hace un par de años y nos hicimos íntimos. Nos queremos, nos respetamos y nos valoramos mutuamente. Más de una vez he cogido con matrimonios, sea por dinero, porque me gusta mucho el hombre o ella me inspira alguna complicidad. Nunca habíamos hecho algo entre nosotros porque no me da coger con amigos, pero lo hablaron entre ellos y me convencieron, un poco por mi necesidad y otro poco por mi sentimentalismo.

Ella es una rubia glamorosa, espléndida, ucraniana con el cuerpo de Jennifer López, y él un morochazo de ojos verdes que está más bueno que un chocolate suizo.

Sin embargo se la pasan tirándome ambos piropos afectuosos.

Con Pablo compartimos cosas de varones:

Fútbol, vestuario, cervezas, los autos. Charlamos de nuestros intereses en común mientras nos duchamos el uno junto al otro. Meamos los yuyos codo con codo cuando estamos en el campo, y obviamente, los tres, compartimos la desnudez del verano en lugares nudistas con otros amigos del palo.

Irina, bella como pocas, siempre me elogió el culo y la verga dormida. Dice que mi rostro de perfil es perfecto. Conversamos de arte, de psicología y de poesía.

Pablo, de piernas imponentes y piel de aceituna ama mi brazo tatuado, pero no se anima al sacrificio de un año largo de agujas entintadas.

Me ha dicho que quisiera tener mis hombros, mis pectorales peludos porque es lampiño y no sabe que sus ojos verdes cuando habla,  todo lo iluminan.

Y un día tomando sol en pija al borde de la pileta con las piernas abiertas, desde su reposera, en pija él también, se entró a cagar de la risa del tamaño de mis pelotas.

La otra noche me invitaron a cenar.

A mí se me presentó un inconveniente financiero que ellos conocen.

Al final, a los postres, Irina con el champagne trajo un sobre que me entregó.

-Este es un regalo de los dos -dijo con su castellano atravesado- así resolvés más rápido tu problema.

Eran dólares que no quise aceptar, sin embargo ella argumentó que los tres éramos personas de negocios con honor, y que esto era el pago por lo que yo debía hacer por ellos:  

Cogérmelo a Pablo y ella mirar.

No me lo esperaba y ya dije que Pablo está refuerte. Tiene una boca para comérsela, ojos de gato, un cuerpo atlético y una pija más chica que la mía, pero todo bien, porque su orto pulposo y bronceado es una tentación para todo el que le gusta ponerla, y el hecho de ser hétero y virgen del culo me ratoneaba mal.

Con risitas nerviosas Pablo argumentó que era idea de ella y que tenía que ser yo, porque me conocen, y él no se bancaria la vergüenza de ofrecerle el culo a otro macho con el que no tuviera tanta onda y confianza, pero además por mi experiencia, sabía que lo cuidaría y no lo haría sufrir.

-Dale Pablo! - dijo ella - si ya me dijiste que tiene una hermosa  pija mi amor… y que es el único hombre con el que cogerías.

Él se puso colorado y a mí la verga se me puso dura.
 
Terminé mi champagne, tome las tres copas, la botella, y enfilé para el cuarto.
Ellos se estaban besando.

Lo que pasó después, para mí, es moneda corriente si no fueran amigos.

Me senté en un butacón pelándola y les pedí que se arrodillaran los dos y se besaran pegados a mi verga.

La que se prendió fue ella mientras él esperaba que me soltara el ganso para respirar y besarle la boca, entonces lo tomé de la nuca y lleve suave su cabeza que fue llamada como un imán por mi otra cabeza, la de mi pija, para entrar a mamármela como un ternero guacho mientras ella miraba fascinada.

Mi verga estallaba moqueando en el medio de los dos siendo saboreada por ambos, usándola como puente de fuego para besarse, mientras se miraban con amor.

Todo era rojo y lava.

Glande inflamado, labios ardientes, lenguas en llamas.

No soltaban la cabeza. El tronco entero se bañaba chorreando baba y precum que llegaba frío a mis pelotas.

Con cariño la baje a ella hasta allí para sentir su calor en mi escroto y lo tomé a él de ambas mejillas para marcarle el ritmo de la mamada.

-Dejame el tronco limpito Pablito querido

Ella supo tragarse mis dos huevos aunque con cierta dificultad mientras él chupaba.

Luego saliva y un dedo en ese orto masculino.

Él gimió y ella le puso una teta en la boca.

Pidió que le retire el dedo y entonces bajé de mi estrado, me puse por detrás y le entre a chupar ese ojete cerrado, hermoso, con ese olor a culo limpio pero conservando su aroma natural que me enloquece y se encuentra solo en un varón que no entrega el orto como hábito.

Los buenos pasivos al higienizarse antes de coger para cuidar que el macho no se espante sacándola embarrada pierden su olor natural a culo. 
Me incluyo, y por tanto más de un cliente me quiere sucio

Entonces dejé que se entusiasmara chupando concha en cuatro y empecé a puertearlo.

Lo hice respirar hondo. Le entró mi cabeza y levantando la cara de la entrepierna de su mujer, empezó a pedir desesperado: -Sacala que me cago!, sacala que me cago!

Irina y yo comenzamos a cagarnos de verdad, pero de la risa.

Lo intentamos más tarde, después de terminarnos otra botella, y aun cuando ella en sesenta y nueve le comía la pija mientras yo se la enterraba con mucho gel, cuidadoso y hasta el fondo, no pudo soportar la sensación de tenerla toda adentro.

Mientras él se quedó a vivir sentado en el bidet, abrazados y en pelotas con Irina, tuve que hacer de psicólogo para hacerle entender que se conformara conque hubiera chupado pija. Que eso lo hacía más open mind que a cualquier chongo básico.

La mina lo quería puto. Andá a conformar a una mujer.

Le tuve que hacer saber que no todos los tipos tenemos como zona erógena real el culo y al mismo tiempo la pija, y que la mayoría fantasea más chupar chota, y a la hora de comérsela le pasa lo que a Pablo.

En realidad no estoy tan convencido de eso. Creo que es cosa del deseo, de práctica, decisión y valentía. Solo una cuestión mental. Pero no soy el dueño de la verdad.

Tuve que hacerle saber que Pablo accedió por amor a ella y que yo había sido honrado por ser considerado el candidato.

Irina besándome largamente en la boca y acariciándome el rostro terminó diciéndome que si no supiera que yo no la elegiría, se quedaría conmigo.

Reconozco que me hizo tambalear. Que me llevó a otros tiempos, a otra vida, cuando estuve serenamente casado con una mujer enamorada de mí, y no había tenido que luchar, hasta que me enamoré de un hombre, contra este mundo de mierda perdiéndolo todo.

Él está loco por ella. Los quiero juntos. No todo es posible.

Hay códigos, desde ya, y los dos son mis amigos.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Después vendrán travestis, strap_on.

Anónimo dijo...

La curiosidad mató al gato.

Alfred Liebl, DESNUDO y ERECTO.

Alfred Liebl, DESNUDO y ERECTO.
Hace CLICK en la foto

ULTIMOS COMENTARIOS