miércoles, 19 de junio de 2019

Bufándome al oido con las manos en la garcha.


Mr. Brightside | Me programaron una reunión con mis jefes esa mañana a primerísima hora, así que el lugar de ir a zona norte como todas las mañanas, me acerque hasta la A para ir al centro, donde está la sede central de mi laburo. Apenas bajo al andén de Carabobo (me fui a acomodar al primer vagón, el del conductor, a ver si el viaje se me hacía más entretenido), veo un tipo, alto, medio canoso, vestido de oficinista, buen porte, acomodarse la chota por adentro de los bolsillos. Marcaba un bulto prometedor. Y se dio cuento que lo mire. Mientras llegaba el subte, se fue acercando sigilosa (pero disimulada) mente hacia donde estaba yo, y cuando nadie miraba, se manoteaba ya por encima del pantalón. Paqueteada a bordo asegurada!

Y así fue. Se preocupó por quedar arriba del vagón enfrentado a mí, para que su bulto quede a la altura de mi mano. Acomodo su mochila para tapar la acción. No tarde nada en empezar a sobar ese pedazo. Qué lindo se sentía!! Gorda, más que gomosa pero no del todo dura, daba la sensación de que estaba babeando. Con cada sobada que le pegaba, respiraba profundamente, casi en mis oídos. Dios como me calienta tener un macho bufándome al oído! Intento manotearme sutilmente, pero apenas una o 2 veces, y muy superficial. Cuando empecé a manotearle los huevos, la respiración profunda cedió lugar a gemidos ahogados, intentando disimular lo más que podía, pero sin poder evitar emitirlos. A full!
Estuvimos así hasta Congreso. Ahí se acomoda para bajar. Yo tenía que seguir. Me susurra al oído "Bajas?". Disiento con la cabeza. Estaba con los minutos contadísimos (es más, ya prácticamente estaba llegando tarde) para mi reunión. Pero al abrirse las puertas, me vuelve a decir, ya no tan susurrado (pero tampoco a viva voz) "Dale, bajate". No pude más que obedecer.
Intercambiamos el típico "Hola, todo bien? Que te va?". Yo estaba entre nervioso por no saber muy bien que iba a pasar (ni que fuera un novato!) y muy preocupado porque ya definitivamente iba a llegar tarde, y no era una buena ocasión para hacer esperar a mis superiores. Además de que hablar a viva voz con un tipo que me gusta hacer a la hora del garche en medio de la vereda de Callao a las 9 de la mañana no es precisamente mi ideal de discreción... "Te pasa algo? Estas incomodo?". Le aclare que estaba con la cabeza en que iba a llegar tarde a mi reunión. "Vamos un toque al baño del Starbucks". "Te parece?", le pregunte. Básicamente porque alguna vez en el blog había leído que en ese Starbucks (Callao y Mitre) están re avivados, y lo que me faltaba era que me enganchen con las manos en la garcha, me demoren más aun, traigan a la cana... En fin, llegar tarde (o no llegar nunca) a una reunión con mis jefes por estar teterando con un tipo era despido asegurado! Y vieron que la cosa no está para andar perdiendo laburos por ahí... "Entro yo primero y al rato entra vos, así no somos obvios. Te espero en el baño", me dice.

Tal cual, espere un par de minutos (o un poco menos), me metí al Starbucks, amague con hacer la fila por un café, pero por suerte había mucha gente esperando. Así que subí... Y ahí estaba, al fondo del espacio. Ese baño esta buenísimo para tetera. Primero, que la puerta es ruidosa al abrirla. Segundo, hay como un pequeño pasillo o recibidor, apenas si se ve nada más que el primer mingitorio. Hay que pegar una vuelta a la pared de la fila de boxes para entrar de lleno y ver todo el resto del baño. Cuando entro, me pide que me meta al último box. Comenzamos de nuevo con el paqueteo que arrancamos en el subte. Me empezó a querer desvestir. Yo estaba de punta en blanco, traje, camisa, pantalón de vestir, zapatos, todo muy meticulosamente arreglado. Que me quiera desacomodar todo me descoloco un poco, más que nada porque tenía que volver a estar presentable después para la reunión! Intente hacer lo mismo con él, pero apenas le busque la bragueta me dice que no, que no la iba a sacar. Bueno, seguimos ahí, quizá era una cosa de entrar en confianza o de calentarse más. Intento chaparlo. Que no, que los besos no le van. Bueh... A todo esto el chabón ya me había desabrochado toda la camisa y estaba queriendo luchar con la camiseta que tenía debajo y con el cinto de mi pantalón. Intento también yo subirle un toque la remera o el sweater. Que no, que no quería. Que solo quería que nos sobemos la chota. 
PERO LA PUTA MADRE! PARA ESO ME QUERES PONER EN BOLAS EN MEDIO DEL BAÑO??? PARA ESO ME HICISTE VENIR HASTA ACA? PARA ESO ME BAJE DEL SUBTE Y ME ARRIESGO A LLEGAR TARDE A UNA REUNION DE LABURO? YO VINE MÍNIMO PARA UNA TIRADA DE GOMA!!!!... 
Eso lo pensé, no lo verbalice. Pero ya cuando intento seguir poniéndome mas en bolas, ahí empecé a resistirme yo. Siguió con la manoteada de bulto. Yo también. "Te gusta? Te calienta?", me dice. "Más me gustaría comértela". Eso si se lo dije. "Bueno me tengo que ir", me dice, y casi de inmediato se acomoda lo poquísimo que se desacomodo él y se va...
Yo tarde como 5 minutos en volver a estar más o menos parecido a como entre. Llegue como media hora tarde (por suerte había uno de mis superiores que tampoco había llegado). Pero me quede re caliente, en todos los sentidos. Me quede al re palo, y furiosamente indignado. Para solo sobarnos la chota por arriba del pantalón, la dejábamos en el subte y listo! Todos contentos!! Tanto teatro para terminar haciendo absolutamente nada.

2 comentarios:

Clark dijo...


Por esta histeria comun y corriente es que me resisto desde hace años a hacer tetera.

Andres dijo...

Sabes la de veces que llego al laburo tarde con olor a pija en la boca porque surge algo antes de entrar... MUCHAS!

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