miércoles, 27 de noviembre de 2019

La historia de un Lolito

Por Franco | Tengo 21 y quiero contarles una historia que cada vez que la recuerdo me caliento como ese dia. Pasó el verano pasado. Mi viejo tiene un bar y decidió irse de vacaciones dejándome a mí a cargo de todo. Cualquier inconveniente me dijo que no dude en llamar a su mejor amigo Fernando. Es unos años más chico que mi viejo, tiene 38 y es profesor de educación física por lo que tiene un buen lomo. Alto 1.85, todo marcado, espalda grande y fachero de cara. Tiene fama de cogedor porque se levanta a la mina que quiere y siempre me llamó la atención su bulto. 
Típico de profe de gym todo el dia en jogging o con shorcito que hacía que se le marque un tremendo paquete. 
Empecé a laburar los primeros días muy bien, y el fin de semana ya cuando los empleados se habían ido, veo que por la puerta entra Fernando. Estaba con una camisita celeste y un chupín que le marcaba todo, es medio cheto y cuando sale se viste muy bien. Me pareció que venía de tomar o de fumar algo porque lo vi raro.
-Todo bien Fran? Pase a ver como andaba todo
-Bien, hubo muchísimo laburo, estoy muerto.
-Ya cerrás?
-Si por qué?
-Tomemos una cervecita aprovechando que mañana domingo no laburas pibe.
Le dije que sí pero estaba muy nervioso, no quería insinuar nada de lo que me pasaba, pero estaba seguro que le iba a relojear ese bulto, era imposible no mirarlo. Tomamos unas cervezas, fumamos unos puchos y yo ya estaba re caliente.
Habíamos charlado del laburo, del estudio, de minas y hasta de pajas.
-Vos pendejo debes de estar cogiendo a full a esta edad.
-Jaja tranqui (no sabía ni qué decir). Igual vos no te podes quejar si te coges a cualquiera.
-Noo, nada que ver. Hace rato que no la paso bien, seguro hoy llego a casa y me termino clavando una paja.
Eso me volvió loco, imaginarme a ese macho pajeandose uff no quería que se me note el bulto que estaba empezando a crecer, me quería ir.
-Che tendría que ir cerrando así no se hace más tarde.
-Dale dale, vamos, antes te ayudo a ordenar esto.
Llevamos los envases de cerveza atrás de la barra, llevé a la cocina los platos y fui a cerrar la puerta de atrás que da a un depósito. Siempre me costó cerrarla porque era vieja y estaba hecha mierda. Cuando me pongo a hacerle fuerza para que trabe, Fernando se pone atrás mío para ayudarme.
Pienso que fue sin querer que me apoyó o no se pero una vez que cerró la puerta yo a propósito tiré el culo para atrás para que me siga apoyando. Ya no se podía simular nada, sentía ese tremendo bulto en mi orto. Empecé a mover la cola y me daba miedo su reacción hasta que siento sus manos en mi cintura y su boca que me empieza a comer el cuello. Empezó a hacer movimientos como si me estuviera cogiendo y ahí me di vuelta para comerle la boca. Su barbita me rapaba y su lengua llena de saliva me recorría toda la boca. Con sus manos el tocaba mi cola y con las mías le tocaba ese tremendo bulto.
Le saqué la camisa y él me sacó la remera. No podía creer estar tocando ese pecho, esos abdominales. Bajé de la boca a su cuello, se volvió loco, gemía como nunca. Con mi lengua seguí bajando por todo su pecho hasta llegar a su bulto. Le baje el jean y tenía un slip blanco con la pija corrida a la derecha. Pasé mi lengua por ahí hasta que no aguanté más y saqué su pija. Era enorme, gorda y larga, nunca había visto algo así. Se la empecé a chupar mientras le tocaba sus huevos que también eran hermosos. Estuve un largo rato pasando mi lengua por su cabeza, por el tronco, tragandomela toda. Me fascinó cuando me agarró de los pelos y me cogió toda la boca. Me dijo que pare, que quería hacer otra cosa y ahí no más me dio vuelta y me bajó el jean y el boxer todo muy rápido. En menos de un segundo tenía su barba y su lengua metidas en mi cola. Era increíble como chupaba mi orto. Metía toda la lengua, sentía que me estaba cogiendo. Me lo dejó bien húmedo y yo no paraba de gemir.
-Shh qué cerrado tenés el orto. Guardate los gemidos porque ahora sí que te va a doler.
No terminó de decir la frase que yo sentí como su cabeza empezaba a entrar en mi orto. Nunca había cogido a pelo y esa sensación fue tremenda. Le dije que pare y no me dio ni bola. Siguió metiendo su pija hasta el fondo. Me hizo mierda el orto. Pero fue hermoso sentir todo adentro y sus huevos rozando mi cola. Me empezó a coger suave, para que se abriera bien. Yo no aguantaba más.

-Fer me estás haciendo mierda, me duele mucho.
-Shhh que todavía no llegó la mejor parte.

Me empezó a coger cada vez más fuerte y yo gemía de dolor y de placer. Sentía como ese verga venosa entraba y salía de mi cola, que hermosa sensación. Yo entregado a ese macho que me daba pija mientras me daba chirlos.
-Pendejo no aguanto más, te voy a llenar el orto de leche.
A los dos segundos empecé a sentir como su pija latía adentro mío y después sus chorros de leche caliente. Yo acabé involuntariamente. Él me la dejó adentro hasta la última gota. Sacó su pija y se fue al baño. Las piernas me temblaban y el dolor de orto era tremendo, sentía como seguía toda su leche adentro mío, escurriendo por mi orto. Fui al otro baño y cuando salimos nos dimos un beso tremendo.
-Me encantó tu pija
-Ya lo sé, siempre me miras el bulto. No te diste cuenta pero yo siempre te miro el orto.

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