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Secreciones y excreciones: sobre el intercambio de fluidos.

Por Fede Goyena  | El origen de estas atracciones en las relaciones sexuales hay que buscarlas en las primeras experiencias de vida, como ...

Por Fede Goyena | El origen de estas atracciones en las relaciones sexuales hay que buscarlas en las primeras experiencias de vida, como cualquier otra atracción fetichista, pero quizás sean estas secreciones y excreciones las que más han sufrido la condena y la represión de la cultura.
Con el argumento de la limpieza, los feos olores, la exigencia del control de los esfínteres, el placer que producía en la primera infancia el explorar y jugar con “eso” que surgía del propio cuerpo fue transformándose en rechazo y fue recibiendo la felicitación de los adultos.
Las secreciones, quizás por su aspecto menos intenso han sido las más toleradas y recuperadas en los encuentros.
El intercambio con los excrementos requieren generalmente una mayor confianza entre los participantes y salvo los que ya han llegado a un nivel de mucho goce, la mayoría se van acercando, probando y venciendo las resistencias paulatinamente.

El desplazamiento hacia materiales afines pero diferentes y socialmente aceptados se han convertido en formas alternativas de placer (comidas, suciedad ambiental, agua y bebidas sobre los cuerpos, etc.)

Son muchos los chicos que sienten un morbo especial al echar su semen por el cuerpo de su pareja, es más, hay hombres a los que se les corta el rollo si no pueden terminar de este modo. Son muchos los lugares elegidos por el hombre: el pecho y el culo son muy requeridos pero sin duda son la cara y la boca los lugares favoritos por la inmensa mayoría. ¿Por qué? Algunos lo consideran síntoma de dominio, otros de poder, y muchos lo hacen por puro morbo… Pero no son solo los chicos lo que consiguen así mayor excitación. Somos muchos los que nos excitamos viendo como te acaban en la cara, o simplemente sintiendo como el semen caliente del chico en cuestión resbala por las distintas partes de tu cuerpo.
Y cómo nos gusta que nos lo pidan, ¿eh?.
Son muchas los que cuando te la están chupando y les avisas de que vas acabar, se pegan más, como “terneritas abandonadas”, los tan mentados catadores de pija o semen. Me pregunto: ¿Por qué nos gustará tantísimo que se traguen nuestra leche?
Y es que tenemos que reconocer que a ambos géneros, hombres y mujeres, nos encanta el intercambio de fluidos, ¿qué decir de la saliva? Esos besos súper mojados, húmedos, a cuantos no les gustan que les echen grandes cantidades de saliva para bebérsela… ¡Los escupitajos! Como muestra de poder. Y qué decir de cuando bajamos a practicar sexo oral y se nos llena la boca y los labios de leche… es la mejor foto que un activo se puede llevar… ¡qué rico!

Sentir como caen las gotas de sudor de nuestra pareja sobre nuestro cuerpo y el gustito de cómo resbalan los cuerpos inundados de sudor nos encanta, ¿verdad?
Pues ahora que llega el veranito a prepararse…


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