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Amigarches. La importancia de llamarse Alejandro.

Claudio del Gagging | Muchas veces les hablé de los chongos que me bajo, siempre manteniendo algún tipo de ritual que me lleva por el camino...

Claudio del Gagging | Muchas veces les hablé de los chongos que me bajo, siempre manteniendo algún tipo de ritual que me lleva por el camino del placer. 




Hay un pibe tachero que se llama Alejandro, del que alguna vez les hablé, por la forma que tiene de ser, de sus calzones y de su familia del cual siempre me habla(ba), somos amigarches hace unos 8 años, con intermitencias, porque tengo la teoria que cuando tiene algún otro chongo por ahi, o cuando le surgen las culpas de hetero-curioso, corta toda comunicación y no aparece por un tiempo. Y yo aprovecho para ver como anda el resto del ganado y ver si entran animales nuevos... 

La cosa es que cada tanto vuelve y vuelve mejor como tantas promesas políticas que andan en boga, pero este cumple. 



Últimamente empecé a notar que algo le habría cambiado el chip, porque lo sentí mas libre en la cama, se dejaba tocar el orto, dedear y hasta que le diera un beso negro. Generalmente era bastante riguroso con la retaguardia, y volvió muy guarro, dándome unos gaggings  de película porno. 

Lo que mas me sorprendió es que el otro día me dijo riendo, vení para acá, me estaba cogiendo literalmente la boca y me llevó al baño, sonriendo pícaro me pidió que me metiera en la ducha y se metió conmigo, con la pija al palo y en todo su esplendor empezó a mearme por todo el cuerpo, con su mirada atenta mientras se detenía especialmente en mi boca. Estaba particularmente extasiado y para que negarlo yo también se le notaba todo su potencial sexual y se lo veía totalmente libre. 

Luego de una pequeña ducha, volvimos a la cama y me garcho largo y tendido, filmo su pija entrando y saliendo de mi culo, y otra vez se lo veía fascinado, me dijo literalmente que me quería marcar en todos lados, que quería acabarme dentro, pero en un segundo round prometía hacerlo en la boca, porque también me quería dejar leche ahí. 


Y acá viene lo más raro, me preguntó si podía quedarse a dormir porque para eso se pensaba tomar toda la noche, con intervalos donde podíamos comer, tomar birra, hablar y otra vez volver a coger. 

¡Nunca habíamos pasado una noche juntos! Atendiendo que es casado y que tiene mujer e hijas. 

Yo lo miraba excitado y con muchas dudas. Le dije que si, si bien no soy de los que le gusta dormir con el garche de turno. Le pregunté: ¿que lo había hecho cambiar? ¿Y que pensaba decirle a su familia?

Tiene unos ojos hermosos y muy picaros, me miró fijo y creo que percibí algunas lagrimas o estaban enjugados, brillantes, pero con una pequeña sonrisa instalada en la comisura de sus labios carnosos, sosteniendo una lata de cerveza, totalmente en bolas y mirando a la nada por la ventana, me contestó: Me separé. 




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