domingo, 20 de mayo de 2012

Levantes de oficina

NO te tientes a tener sexo
en los baños, ni en oficinas.
 

La abuela que era sabia repetía constantemente que: “Donde se come no se ca..” 
Lo que antes se conocía como el romance del jefe y la secretaria, hoy tiene otras acepciones como: el de seguridad y el de sistemas, los dos de telemarketing, el cajero con el de recursos humanos. La de atención al cliente con la jefa de telemarketing.
Ante todo esto surge; ¿que recaudos tomar? ¿Que puede pasar?

Cuando se conviven más de 8 horas diarias, comienza a ser el lugar donde ya no por trabajo o por costumbre hay que ir a cumplir un horario, el motivo es por amor, pero en el mismo instante donde dejó de ser lo que debería, un lugar de trabajo, para ser el espacio de pasión es donde las relaciones humanas se complican.

¡Cuidado con los chismes y Radio Pasillo! NO te tientes a tener sexo en los baños, ni en oficinas.
Los rumores pueden jugarte en contra de mil maneras, así que mantené tu relación de puertas para afuera. No uses el mail de trabajo para esos asuntos, mantené la discusiones en la intimidad. Un chisme sólido no puede iniciarse si no comentás con un tercero lo que pasó. Si vos no sos discreto nadie lo será por vos.

En primera persona: 

Un tiempo atrás me tocó trabajar en una gran empresa donde poco a poco me fui metiendo en una relación con el que era mi jefe. Machote fornido y parco por el que se meaban todas las perras.
El ambiente laboral era horrible. 
Separado con dos hijos, era un hombre de armas tomar. Cierta vez me cita en un bar en Guido y Rodriguez Peña, hablamos de algunas cosas de la office y me pregunta: -como al pasar- si no quería conocer su departamento que estaba a menos de media cuadra.
Me pareció un levante muy ochentoso para la era menemista de la que éramos parte. El me gustaba y yo fui, cogimos y nos nació el amor. Una relación que tenia el sabor dulce de la clandestinidad, a mi se me había dado por los bisex traumados y encima como condimento no podía hablarlo con nadie en el laburo! No hablábamos de cosas personales en el trabajo, ni del trabajo en casa. Convivimos.
Me pasaba gran parte del día en la oficina. Creo también que el secreto del vínculo fue no encasillarlo. No éramos pareja, no éramos amigos, o tal vez lo fuimos con derecho a roce, no sé, no era importante. Pero pasábamos mucho tiempo juntos.
Así las cosas, nadie se enteró jamás de nuestra relación que duró varios años.

Cuando una pareja trabaja bajo el mismo techo  siempre se habla de mantener una sana distancia, pero en este caso los esfuerzos deben duplicarse, porque uno acá no solo puede invadir afectivamente, sino laboralmente. Que resuene en tu cabeza la fabula de los puerco espines, que se acercaban y se pinchaban y si se alejaban no se daban calor, por eso optaron por una justa distancia. Por otro lado vale siempre recordar aquello de “Estar casado pero no cosido”.

En algunas empresas hay reglamentos estrictos en cuanto a la formación de parejas, puede ser explícito o implícito, pero todo el mundo sabe lo que se debe o no se debe, sucede que cuando el corazón se “hace la película”, hay que hacer oídos sordos para no dar bolilla a un rumor, a un acoso, a un avance. Hay que estar en esa situación para saber cómo manejarla sin involucrarse.

Vivimos rápido todo el mundo corre en direcciones diversas, los tiempos de uno no son los del que está enfrente y esta bueno cuando ambos juegan a lo mismo, el problema comienza cuando una de las partes se queda enganchada y para colmo de males se ven todos los días, en la oficina…

1 comentario:

Anónimo dijo...

Cadete 18 años entonces...hace 6 mantengo una relación con uno de los bogas del estudio: él entonces 37 , casado y con hijos.... nos va muy pero muy bien.... es cosa de saberlo hacer.