lunes, 22 de abril de 2013

La cogida más corta y más caliente...


Diego206xs

Diego. Si de casualidad lees esta nota…
Fuiste la cogida más corta y más caliente
desde que soy sexualmente activo.
Era verano. Era el fin del verano de 2007. Recién había comprado mi casa, pero todavía estaba deshabitada porque iniciarían en breve algunas reformas. No recuerdo porqué pero mi mujer no iba a volver, así que una vez más, caliente como la atmósfera del día me senté frente a la pc a boludear.

En ese tiempo, ya hace 6 años, la página caliente era contactossex, el chat, los homos y los héteros pajeándeandose y uno, como miembro dorado, espiando a troche y moche.

Esa página fue por años la proveedora de tipos para paja, para garche o, la mayoría de las veces, para plantones, donde el histeriqueo, el divismo y la falta de escrúpulos te ponía en una situación de excitación tan grande que la pija solía explotar en un guascazo interminable, o en el culo de otro o en la boca o en el teclado.

Diego estaba ahí, del otro lado, promocionando su “nudismo” y ostentando su Peugeot 206xs del cual estaba tan orgulloso que se había inventado un mail que aludía a ese auto. Se autoproclamaba heterosexual, y contrariamente a lo que uno pudiera imaginar ese día estuve de orto y nos encontramos. Le dije que trabajaba en una inmobiliaria y que lo estaba citando en una casa que teníamos en venta. Como todavía estaba el cartel de “se vende” y la casa totalmente deshabitada no hubo dudas de la veracidad del comentario  y la situación generó en él un morbo extra.
Su propuesta había sido clara y aceptada. –“Solo quiero que nos desnudemos completamente y nos pajeemos”- “no voy a hacer otra cosa más que eso”. Algo completamente imposible de cumplir en otras circunstancias, pero a un hetero, lindo, fierrero, nudista, que acepta una propuesta de paja con otro tipo no hubiese contradicho jamás.

Llegamos, entró, sudábamos, yo de calor, él de calentura y nerviosismo. Se le notaba mucho. Matamos un par de cucarachas y subimos a la habitación, solo porque tenía parquet y yo sabia que estaba medianamente limpia.  Era realmente atractivo. Rubio, como ya dije, de mediana estatura, lindo cuerpo, marcadito, pero sin gym, algo peludito, y cuando se sacó el calzoncillo allá el y acá yo, su pija no generó demasiadas expectativas, pero cuando se paró completamente no era para nada despreciable.
Hablamos del nudismo, de que tomaba sol en bolas al lado del auto en un campito que hay en Ciudad Universitaria. Yo hice el CBC ahí, así que recordaba de lo que me hablaba y reconocía el lugar. Nos fuimos acercando, y el pibe estaba muy caliente. Creo que lo único que le calentaba era la situación, porque me miraba como a un objeto inanimado.

En una de esas se desborda y me manotea la mano para que lo pajee. Bueno, pensé, se viene lo bueno, y hasta me dijo que me quería coger. Lo dejé puertear pero como soy activo a pesar de semejante situación no permití que me culeara. Tampoco sé si hubiéremos podido porque el flaco temblaba por la adrenalina. Estaba realmente nervioso, culposo, como cuando uno cruza una línea que no quería cruzar y sabe que lo que está haciendo no tiene vuelta atrás y la pija se le bajaba de a ratos, aunque nunca perdía el color púrpura violáceo previo a la acabada. Y acabó.
No dijo casi nada más. Se limpió, se vistió, me esperó y se fue.
         
El recuerdo de esa paja fue inspiración para pajas futuras, muchas pajas.

Un día de invierno, muy frío, que como el frío era intenso y la casa estaba ya semidestruida debería ser Julio o Agosto, todavía con el “diego206xs” en el msn (y lo pongo porque ese mail ya no existe más) milagrosamente, a eso de las 2 de la tarde el muñequito de nieve del mensajero del rojo cambió al verde.
-“Cómo andás che, tanto tiempo”- escribí. Y no hubo respuesta.

A las 6 de la tarde, ya con la pija dolorosa de aguantar la eyaculación, cansado y decepcionado como otras mil veces, el flaco me contesta -“Bien, che.” No me daban los dedos para escribir y, blanqueándole que la casa era mía, lo invité a que nos viéramos y aceptó.
Antes de salir, me clavé un cuarto de viagra debajo de la lengua. No tengo problemas de erección ni mucho menos, pero temí que mi pija me pasara factura después de una paja de 5 horas.

Llegó. Algo sacado. Entramos y ni bien cerré la puerta y acomodé las chapas del ventanal para que no se viera de afuera el flaco me manoteó la pija y entró a frotarme con su pierna de una manera indescriptible. Era muy temeroso de las enfermedades así que me pidió que me pusiera un forro incluso para pajearme y me lo puse y me la chupó con forro y ahora la adrenalina era mía. Me temblaban las piernas, se me aflojaban las rodillas, transpiraba y relojeaba el ventanal a ver si alguien veía de afuera, y se pasaba la pija de un cachete al otro y me daba su pija y en un momento me descubrí cojiéndolo lleno de dolor y de placer.
Creo que acabé en el mismo momento que pude sortear el ano porque sí era virgen y en ese momento supe internamente que sí era heterosexual. Hasta ahí.

Acabó, se limpió, se levantó el lompa y se fue.
Y dio de baja la cuenta de Hotmail.

Diego. Si de casualidad lees esta nota… Fuiste la cogida más corta y más caliente desde que soy sexualmente activo.

Fabián Mazz

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