miércoles, 24 de julio de 2013

Mirando el Cartier te recuerdo, Ian



Esto sucedió hace años cuando yo era aun estudiante. Decidí trabajar porque se aproximaba el fin de mi carrera universitaria y me consideraba muy teórico y poco practico. Luego de buscar y tener varias entrevistas, finalmente me contrató una empresa multinacional para ayudar a uno de sus ejecutivos. El día que lo conocí me encontré con alguien joven, muy bien parecido, elegante, rubio de ojos azules, con mechón de su pelo que le caía permanentemente sobre su frente y una mirada muy profunda. Casi no hablaba español, se mostró muy distante me habló de su esposa y sus hijos.

Comenzamos a trabajar juntos tarea nada fácil, tenia una capacidad de trabajo que pocas veces he visto y era muy exigente. Generalmente no respetaba mis horarios obligándome a quedarme en la oficina hasta que terminara mis tareas. Enfrente a mi escritorio estaba su baño particular, luego de algún tiempo, comenzó a ducharse antes de irse, dejaba la puerta abierta y yo miraba su perfecto cuerpo de varón con un culo que parecía tallado por Miguel Ángel.....

El me observaba, este rito continuó algún tiempo. Una tarde cuando salió de la ducha se acercó y me dijo “te gusta verdad?”, mientras me mostraba sus nalgas, por supuesto respondí..... Entonces sin mas palabras me desabrocho el pantalón, me miró semidesnudo y me dijo “eres tal cual yo pensaba”. Inmediatamente, me empezó a tocar la pija y luego a chupármela, muy despacio se fue dando vuelta hasta que me dejo sentir el calor de su culo, y también muy despacio se fue metiendo mi verga. Yo casi me acabo al instante, pero no me lo permitió, dijo “tengo un gran pedazo adentro ahora te voy a enseñar como tienes que disfrutar del culo de un hombre”. 

No me dejaba moverme, solo acariciaba mis brazos y se afirmaba más contra mí, hasta que comenzó a moverse lentamente y sentí como su culo caliente se abría a mi verga con suavidad, yo creía enloquecer y él me regalaba una sonrisa perfecta mientras entornaba sus ojos. Así lentamente, sin separarnos nos tiramos al piso, se coloco boca abajo y trabó mis piernas con las suyas, su culo en esa posición era aun mas perfecto, y sus movimientos mas osados...... no aguante mas, se la saqué y me acabé en su espalda, entonces me dijo “ahora recién empezamos”, mi verga seguía dura y se la metió nuevamente, no dejaba de acariciarme mientras lo cogia, sus manos recorrían todo mi cuerpo en forma permanente mientras cambiábamos de posiciones, hasta que cuando notó que me acaba por segunda vez, me besó profundamente su lengua era un interminable explorador dentro de mi boca y así nos acabamos juntos.

Al día siguiente cuando llegó no sabia para donde mirar, me trató como todo los días frío distante, solo noté que me miraba de una forma diferente, pensé que iba a despedirme, pero la jornada llegaba a su fin cuando me anunció que no me fuera que iba a tomar su ducha, cerró la puerta para aparecer desnudo con su sonrisa perfecta frente a mi, preguntándome que hacia vestido, me desnudé con rapidez y traté de ser yo quien tomara iniciativas esta vez, pero de nuevo dominó la situación, mi verga era suya y él hacía lo que quería dándome cada vez mas placer, ese día fue desenfrenado, sentado en mi verga me besaba y acariciaba constantemente, ríos de semen brotaron juntos de nuevo.

Esta situación duró 10 años, y solo tuvo dos momentos diferentes, el día que me recibí me invitó a cenar, ese noche me dijo que me merecía algo especial y que sería único en mi vida, así fue, por primera vez me dio vuelta y me puso su verga, disfruté como un demente, entendí cuanto me gustaba tener sexo con él, me entregué como él lo había hecho conmigo y esta vez yo dominé la situación, a partir de esa noche nuestro sexo fue aun mas perfecto.

La otra oportunidad diferente fue durante un viaje en la que lo acompañaba como traductor, esa semana dormimos juntos todos los días, o mejor dicho dormíamos poco, la noche antes de volvernos me dijo que me desnudara y cerrara mis ojos mientras me chupaba la verga y el culo tomo mi brazo y sentí algo frió en mi mano, era un reloj Cartier que estoy mirando mientras escribo esto. Me confesó que me amaba, no esperó respuesta me dijo saber que yo también lo hacia, que durante años me había controlado y celado sin que nunca tuviese un solo motivo para dudar que yo le pertenecía, y era verdad.

Poco antes de cumplir sus 40 años me dijo un día que se sentía cansado, tenia una vida profesional exitosa una familia perfecta y a mi que era la parte que le aportaba equilibrio para lograrlo, luego de esa confesión hubo sexo, como siempre.

A los dos meses, a media mañana me llamó su esposa llorando, había tenido un infarto masivo y estaba muerto. No voy a contar lo que sentí es demasiado intimo, solo se que hoy que tengo un trabajo parecido al suyo, cada mañana recuerdo a Ian.... miro la hora en el Cartier y luego a mi ayudante que me sonríe agazapado en su juventud y belleza....

Damián

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Esos amores ocultos... solo los que lo vivimos sabemos lo intenso de vivir esa situación... y como te dejas llevar y el vacío gigante que te queda cuando ya no están con vos...Me encantó tu historia Damián, hermosa como también fue hermoso haberlo vivido. Mariano.

Fernando River dijo...

mucha poesia para este sitio...

El amor no va en este sitio....aca es sexo y piel, pija y leche...

Anónimo dijo...

Hermoso relato, fuerza.