lunes, 26 de octubre de 2015

Carne sobre carne, asi te quería tener...

carne sobre carne

Al evocar mi primera vez es inevitable pensar en varios momentos, e inmediatamente me remito a ese despertar hormonal creciente entre los 12 y los 16 años donde ocurrieron por ejemplo la primera erección consiente y a sabiendas de una atracción por otro varón, el primer jugueteo con un amigo donde el límite del morbo y la inocencia se va borrando al sentir la carne del otro contra la propia piel, la primera ves haciéndole sexo oral a alguien o recibiéndolo, la primera vez penetrando un cuerpo o siendo penetrado, esos recuerdos siempre aliados al recuerdo de ese cosquilleo en el vientre bajo y la entrepiernas, y de la mano con ese miedo a ser descubierto, miedo que es quizás uno de los ingredientes que le da inicio a aquello que después se convertirá en morbo en nuestras vidas.

Una de esas primeras veces es la que les compartiré hoy. Leo era mi vecino y amigo de infancia, teníamos menos de 15 años, y habíamos crecido junto a esos grupetes de amigos de barrio, donde la edad es heterogénea y eso mucho no importa hasta que algunos empiezan a despegar hacia la sexualidad adolecente y se alejan de los juegos infantiles.

Leo era el típico atorrante del grupo que siempre se metía en problemas, pero con el paso de los años se estaba convierto en el Badboy con el que todos hemos tenido alguna fantasia.

Yo había empezado a notar que en su entrepierna se remarcaba algo más prominente que antes, el había pegado el estirón junto conmigo, y sus piernas ahora eran gruesas y fuertes, por lo que los juegos de pelota en la calle sin remeras, se habían convertido en combustible para algunas fantasías que yo no terminaba de aceptar, pero esos dilemas se acallaban cuando leo y yo festajabamos un gol y nuestros cuerpos se encontraban en un abrazo efusivo y alguna nalgada de “amigos”. Yo sospechaba que él sabia algo, pues me había notado mirándole la entrepierna alguna vez y a lo lejos se agarraba el bulto con un risa picara como señalando “te vi mirando” pero no pasaba de eso.

Una tarde de verano después de estar reunidos con los chicos, sentados en la vereda de mi casa, nos quedamos solos Leo y yo, hablábamos de todo un poco, y en algún momento me confeso que una noche hace algunos meses se despertó a mitad de un sueño con el bóxer todo mojado, pensó que se había orinado pero luego un tío le explicó lo que había pasado y con la explicación le prestó una revista xxx, para ese entonces yo ya sabia todas esas cosas y entre otras sabia como desbloquear el canal Venus del cable y le conté algunas cosas que había visto allí, ambos nos reíamos como bobos, pero por dentro yo estaba totalmente exitado.

De pronto me dijo que tenia sed, yo lo invité a pasar a casa a tomar algo y ver tele, sabiendo que mis padres estaban trabajando y no llegarían hasta mas tarde, asi fue que entramos a mi sala y encendí el televisor, recuerdo que el llevaba una muscolosa y unos shorts, y yo también llevaba algo ligero pues hacia mucho calor, le dije que mirara lo que quisiera mientras yo iba buscar un jugo. Cuando volvi le dije que se sirviera un vaso y me dijo “servime vos, es tu casa, estoy cansado” con un risa picara, del mismo modo me reí y le dije que me obligara si podía, asi fue como se acercó a mi para “jugar” como solíamos hacer, sometiendo al otro hasta dejarlo en el piso, lógicamente el juego duró poco porque terminé voluntariamente en el piso boca arriba y el encima mio sujetándome los brazos contra el piso. En medio del forcejeo logre zafarme un mano y alevosamente la dirigi hasta su entre pierna y le agarre todo……él se reía y trataba de zafarse a medias, y en la primera oportunidad tome su short y bóxer del elástico, justo en el medio de la cintura, y se los baje, dejando caer sobre mi vientre, para ese momento desnudo, toda su hombría. Puedo recordarlo casi en cámara lenta, como sentí esa piel genital suave, el calor de sus testículos, el rose de sus vellos púberes y la ligera humedad del prepucio posándose en mi vientre bajo.

Mi sorpresa fue mayor cuando vi que no le importaba y se reía, yo estaba extasiado, forcejeando sintiendo, desarrollando mi morbo, “ahora yo quiero ver también” me dijo, mientras yo seguía en el piso con los brazos inmovilizados con una de sus manos y la otra dirigiéndose hacia mi short, ahí fue donde prácticamente deje que me lo bajara junto con la ropa interior casi hasta las rodillas. “recuerdo su rostro cuando miro mi sexo, fue una mezcla de alegría, deseo y un poco de pudor, se mordió el labio inferior como solía hacer cuando planeaba sus travesuras, al mismo tiempo que miraba sus rostro y ese brillo de locura en sus ojos, podía sentir algo caliente, endureciéndose encima mio, creciendo, solo pasaron segundos, pero cuando lo recuerdo parecen gloriosos minutos”.

El jugueteo continuó, y yo me “resistía” aunque por dentro recordaba esos fragmentos de sexo entre hombres que solían pasar en ese canal de cable y deseaba que pasara. Al resistirme y tratar de zafar de su sometimiento logre zafar mis brazos, tome impulso para salir, pero solo logre darme la vuelta y quedar boca abajo, no se aun en que momento pasamos de movernos forcejeando a movernos en sincronía, su risa picara se silenció dando paso a algunos suspiros e inhalaciones profundas, aún recuerdo su carne dure entre mis glúteos, y sus manos sujetando mis muñecas contra el piso, su aliento en mi nuca, su cuerpo en mi cuerpo, presionando su pelvis contra mi ser, frotando su cuerpo con el mio sin despegarlo ni un milímetro, que sensación aquella, que se multiplicaba por el sudor que recorría nuestra piel, piel de inocentes, novicios en el arte del encuentro de los cuerpos, sin prejuicios, sin intenciones, puro deseo.

Cuando sonó la puerta de calle, fue instantáneo el salto que pegamos del piso y en menos de un segundo aparecimos vestidos, sentados en el sofá, mirando una peli y tomando el jugo. Mi padre había llegado del trabajo antes…….

Cuál es la importancia de la primera vez? Las primeras veces son estrellas fugaces, son esos pequeños momentos que moldean nuestro crecimiento y desarrollo humano y por consiguiente también el sexual. Muchos de nuestros morbos más grandes se remiten a momentos puntuales que quizás ni siquiera recordamos conscientemente, momentos en los que quedaron tatuados en nuestra psiquis algunos gestos, actitudes, lugares, olores, pero también interpretaciones, sentimientos, deseos y temores. Después de recordar esa primera vez, solo puedo decir que hay que animarse liberarse y de disfrutar al máximo todas las “primeras veces” que vengan de ahora en mas, o recordar aquellas que nos ayudar a ser quienes somos hoy para conocernos un poco más.

 

Ivan.

6 comentarios:

DePajeroAPetero dijo...

Aaaaah esas primeras veces para toda la vida! increíble historia, mi primer acercamiento también tubo un final parecido, relativamente, pero con todas las mismas sensaciones descritas.
Saludos!

LKAS dijo...

alguien sabe como se llama el video de la foto? me calienta mucho el que esta chupando esa chota

Mariano Lelez dijo...

muy bueno

MPotter dijo...

genial jejeje tb me trajo muchos recuerdos, estaria bueno q cuentes tu primera vez con leo.. cuando concretaron ese encuentro jejeje ;)

Magus dijo...

Muy bien relatado. Muy agradable todo. Concretaron algo más después?

Ivan el terrible dijo...

Si. Se dio algo más, una sola vez pero fue genial. En breve les envío ese relato a la pagina. Saludos!