martes, 27 de octubre de 2015

La variedad de la carne.



[caption id="attachment_5658" align="aligncenter" width="500"]carne. El fin de semana siguiente (viernes) salimos a bailar con un amigo. A la salida conocimos a dos chicos, con quienes nos fuimos. Me cogió en la cocina del bar, en pelotas, con la carne ... [/caption]

Anhelaba la variedad de carne, quería sentir la mayor diversidad de manos que me manosearan bien el orto y de porongas que se adentraran en mí. La corridilla de sucesos fue algo así:
Un fin de semana fui a uno de los cines porno de la ciudad donde vivo. Esa noche conocí un morocho treintañero que me partió el orto. Lo vi., me gustó, apoyé mi brazo en el brazo de la silla rozándolo, él se dio cuenta, me miró, mandó un brazo por mi espalda y empezó a manosearme el orto. Ahí entramos a chaparnos con mucho fuego, mientras nos explorábamos. Me bajó el pantalón, me dio vuelta y empezó a lengüetear con mucha energía (siempre les ha gustado mi cola). Me apoya contra una silla, le paso el forro, y me empieza a dar. Despacio al principio porque no estaba dilatado más que por su lengua. Entre saca y ponga, me chupaba el orto. Se lo pasé y seguí dando vueltas, ya que había decidido que quería estar con al menos dos tipos. Me metí a una de las salitas donde había un tipo, me bajé el pantalón y me apoyé contra la pared. Me la quiso meter sin forro, pero lo paré. Dos días después, un lunes, arreglé por Fonogay un encuentro con un chico cerca de casa. La tenía grande, pero por desgracia, y como suele pasar con las porongas de dimensiones extraordinarias, a lo que se suma que había tenido sexo esa mañana, no se le paraba bien, mucha carne para parar,  por lo que me chupó bien el orto (uno de los mejores) hasta que acabé.
El fin de semana siguiente (viernes) salimos a bailar con un amigo. A la salida conocimos a dos chicos, con quienes nos fuimos. El chico con el que quedé me cogió en la cocina del bar, los dos en pelotas, con la carne al aire.  Un lindo chico, de mi edad (25 años). El sábado a la noche volví a ir al cine porno. Conocí un tipo treintañero también. Empezamos a chapar en una de las salitas (la más concurrida), pero como un par de viejos no paraban de meter mano nos fuimos a la otra más tranquila. Acabó él, yo no quería porque, nuevamente, quería experimentar varios tipos (había comprado una cajita nueva de Prime y quería volver a casa con las manos vacías). Me gustó uno de ellos, un tipo de cuarenta y tantos, bien masculino, serio, morrudo pero sin tirar a gordo. Cruzamos miradas mientras caminábamos. En un punto de la noche estaba yo parado en la escalera de la sala gay y justo aparece él y se para al lado de unas sillas. Encaro para una de las salitas (justo estaba detrás de él), y al pasar le manoteo el bulto. Sin mediar palabra; lo más excitante que hay.
También me junté con un antiguo chongo porongudo con el que solía verme.
No he hecho nada más, porque si estoy de novio, estoy de novio.
¡Gracias por leerme y buenos polvos para todos!

Martin

3 comentarios:

Mariano Lelez dijo...

mierda pibe que no paraste jajajaaj

il fiorentino dijo...

que fantasia de jeropa mal cojido! hay que hacer fantasias mas realistas, viejo. asi pareces una mae west del subdesarrollo sin la gracia

Martín dijo...

Ninguna fantasía viejo, todo eso pasó de verdad.