viernes, 16 de octubre de 2015

Mi segunda primera vez: Héctor

[caption id="attachment_8147" align="alignright" width="400"]Mi primera segunda vez El recuerdo de Héctor, mi segundo hombre que, para mí, fue el primero, siempre despierta en mí una dulce nostalgia y gratitud.[/caption]

La nota “Sexo anal. Duele… pero te gusta” me recordó antiguas vivencias.

Me moría de ganas de ser penetrado, pero tenía miedo. Pasados los dieciocho, toda mi experiencia de pasivo se limitaba a pajas compartidas y sexo oral. Así, las vueltas por la vida y por las teteras me enlazaron con un muchacho de cerca de treinta años. Quise aparentar experiencia.

No funcionó; enseguida se dio cuenta de que nunca me habían hecho la cola. Decidió que mi primera vez fuera imborrable; después, lo que yo quise fue olvidarla. En términos formales no fue una relación forzada, porque yo había accedido.

Pero las diferencias de edad y de contextura me dejaron a merced de su calentura. Acabó, se arregló la ropa y desapareció, dejándome solo y dolorido en un maloliente baño de estación. Me prometí nunca más repetir el suplicio.
Pero pronto rompí la promesa.

Un feriado vacío de compromisos me llevó al antiguo cine condicionado de la terminal de ómnibus de Retiro. (La remodelación de la terminal, bastante tiempo atrás, puso fin ese cine.) Me senté por el medio de una fila de butacas y dejé mi campera en el asiento contiguo. Al breve rato se acercó un tipo y me pidió permiso para pasar. Aunque todas las demás butacas estaban vacías, me preguntó si podía sentarse en donde estaba mi campera. Le respondí que sí, corrí la prenda de lugar, y se sentó a mi lado. Lo que siguió fue el procedimiento usual: roce de piernas, acercamiento de brazos, su mano buscando la mía para tomarla y llevarla a su bragueta. Le bajé el cierre mientras él inclinaba su cabeza para besar mi cuello, luego mis labios. Me asomé a su entrepierna. Pasé de su lengua a su verga, que empezaba a erguirse.

Me propuso ir a su casa. No quería volver a pasar por lo de la vez anterior y, además, me daba cierto temor ir a la casa de un desconocido. Me excusé diciéndole que no tenía tiempo. Entonces se aflojó, se bajó el pantalón y me ofreció el trofeo para que lo disfrutara a mi gusto. Olía a un perfume riquísimo. Alternaba bajando a su verga y sus huevos para subir a su boca. Cada vez más me gustaba él y me excitaba. No aguanté las ganas de estar en una cama, dejándolo hacer conmigo lo que quisiera.

Le pregunté dónde vivía. Me respondió que en Núñez, que en tren serían veinte minutos, pero que  podríamos tomar un taxi y llegar en diez. Hasta el tono de su voz me enloquecía. Le dije que aceptaba, pero que iríamos en tren. De ese modo, si quisiera librarme, sería más fácil. Agarré mi campera y salimos.

Fuera del cine, viéndonos los rostros a plena luz, me miró con cierto desconcierto.

- “No me digas que sos menor.”

Es que, siendo menudito, parecía más chico.

- “No, che, tengo veinte, quedate tranquilo”, le respondí agregando un par de años a mi edad real.

Yo también me había decepcionado cuando lo vi, pero no hice ningún comentario. En la penumbra de la sala, le daba treinta y pico. Pero era obvio que había pasado los cincuenta, por más que estuviera teñido de rubio oscuro.

Tomamos el tren. Durante el viaje charlamos para conocernos un poco. Era cordial y amable, aunque no evitaba hacer insinuaciones sexuales, veladas para no llamar la atención de los pasajeros que estuvieran oyendo. Caminamos un par de cuadras desde la estación hasta el edificio donde vivía. Antes de entrar me previno que, si aparecía algún conocido, me presentaría como uno de sus sobrinos. Y así fue que en el ascensor coincidimos con una vecina.

- “Ah, él es… mi sobrino.”

Se había olvidado mi nombre y no quiso inventar. La mujer me miró de arriba abajo, con cierto desprecio, como pensando “Sí; otro sobrino y van…”

Llegamos a su departamento. Me ofreció algo de tomar. Acepté gaseosa; quería estar bien  despierto y atento. Cuando se metió en el baño, aproveché para dar una mirada al lugar. En la mesa del teléfono había un portarretrato con él abrazado a una mujer de su edad. No era necesario hacer ningún comentario.

Salió y me invitó a pasar al dormitorio. De más está decir que la cama era de dos plazas. Atardecía. Bajó las persianas para oscurecer la habitación pero encendió algunas pequeñas velas para dar una luz muy tenue. Puso música. Desnudó su cuerpo de maduro acostumbrado a hacer deportes. Desnudó mi cuerpo que, de a poco, iba abriéndose en confianza.

Lo que siguió fue la noche más maravillosa de mi vida. No me preguntó si tenía experiencia; no hacía falta explicar nada. Yo tampoco le pregunté nada. Los detalles personales de cada uno eran innecesarios para el otro. Sus brazos, sus piernas, su boca, su lengua, su aliento… cada roce me erizaba de placer.

[caption id="attachment_4328" align="alignright" width="300"]Mi segunda primera vez Me dejó entretenerme un buen rato con su pija[/caption]

Me dejó entretenerme un buen rato saboreando su pija, que iba poniéndose cada vez más firme. Experimentado, manejaba los tiempos con total pericia. Sutilmente, como invitándome, me puso boca abajo, me abrió los cantos y se dedicó a regalarme su lengua en mi ano. Sentía cómo se relajaba y se entregaba mi agujero. Lo fue dilatando con los dedos empapados en saliva. Yo no aguantaba el momento en que me penetrara.

Se calzó el forro, lo lubricó y se ubicó en posición. Abrí las piernas con total confianza, entregándole la entrada a mi felicidad, y a la suya.

- ¿Estás listo?

En mi excitación, que me pidiera permiso para cojerme me despertó mucha ternura. Alcancé a susurrarle:

- Sí, dale, todo para vos.

- Para vos también.

Sus movimientos eran suaves, cobrando cada vez más impulso. Me decía al oído: “Si te duele o te molesta, avisame. Quiero que lo disfrutes.”

¡Y cómo disfruté! El tiempo se detuvo, el placer que experimentaba no tenía límites. Me sentía feliz de sentir semejante verga entrando cada vez más profundo, feliz de ser un puto pasivo debajo de semejante macho que se había propuesto regalarme su experiencia y hacerme gozar como nunca. Cada vaivén me estremecía todo. La cabeza de su pija parecía por estallar en mi recto.

Y mi aullido de placer se fundió con el suyo en su acabada dentro mío, sintiendo la presión de cada chorro.

La sacó con cuidado, se quitó el forro y se la limpié saboreándola con mi lengua, mientras él  suavemente jugaba con un dedo en mi agujero caliente y húmedo.

Quedamos así, un buen rato en silencio, abrazados, besándonos.

Han pasado dos décadas y algo más. El recuerdo de Héctor, mi segundo hombre que, para mí, fue el primero, siempre despierta en mí una dulce nostalgia y gratitud.

 

Máximo Fernández

10 comentarios:

Mariano Lelez dijo...

para mi gusto iniciar pendejos es lo más. ¿soy original? je

Jose Accion dijo...

Lo bueno es cuando "te eligen" esos "machotes" que ni en sueños pensarías que podrías y querrían que los penetres.
Me sucedió y aún todavía, hasta por correspondencia virtual
y no se a que se debe, puede ser cuestión de actitud.
Nunca me consideré apto por temperamento para tales inauguraciones
y sin embargo fueron creo que casi todas plenamente gozadas.
Uno, increíble por "facha" que bajándole los vaqueros le encuentro una suave tanga de "filho" dental que según me comentó era la sorpresa detonante de lascivia no solo en mi y que me insiste a la salida citándome en dpto. Que decirles del saludo a lo macho ya exagerado, de "choque de puños"
o algo similar. Creo que era ex rubier con los que muchos de nosotros sueñan
(casado y con hijos) Por dos o tres veces, la primera fue la que creo la mejor y efectiva, la segunda ya mas intensa, que puede que haya superado sus límites internos (mentales y fisiológicos),,, pero para nada un fracaso,
por su deseo evidente en cada encuentro,,,
Algún otro de vigilancia, algo de milico tenía que tener, que después de invitarme a su casa por las afueras, al venir a la mía, ya se aparece con su cuello de toro, medio travestido con "rimel" y aritos, que a el le quedaban ridículamente cómicos,,, todavía lo estoy escuchando con su bozarrón al grito de ¡¡¡"cogeme"!! Pero he aquí que ya surgió de entrada y después,
en su pasado, su naturaleza violenta, que de ningún modo me vá para nada
NI AÚN PARA SOGUZGAR,,,
Sin ser, ni conocer el tema, asimismo, me topé con algún LEATHER
que no se si por el olor a cuero virgen y la actitud, me incitó hacerle sexo fuerte. Tan bueno resultó el "encontronazo" (sorprendente hasta para mi)
que fué a comentar a sus compañeros reunidos abajo,,,
Sin embargo y aunque me hubieran invitado a entrar y participar, no creo que me hubiera atrevido,,, y siguen habiendo tantos otros que se me ofrecen de ESCLAVOS incondicionales,,, yo que en realidad soy reacio a admitir que el sexo sea OTRO JUEGO DE DOMINACIONES. Algo similar me ocurre con los OSOS que aún en la penumbra los atraigo,,, y antes prejuiciOSO, eludía hasta que supe de la calidez común parece tener la mayoría que es de mi predilección.
En cuanto a los pendejos, hasta hace poco NO los tuve en cuenta,
desde que siendo uno de ellos, siempre elegí MAYORES QUE YO pero ante
el inexorable avance de edad hace que ahora mis "jovencitos" tengan como menos de 40 a 50
Hay uno, UN AÑO MAYOR QUE YO, y que no lo parece para nada
y creo que coje mejor que yo y también mejor dotado, que"para" y prioriza
todo su accionar ANTE EL AVANCE DEL MÍO.
Siendo el "activo" de pareja mas joven que yo ya me había tranzado,
quiso experimentarme el también así a mi y de ahí surge "el aprecio" preponderante. (Ideal para tríos y grupales)
Nunca tuve mentalidad pedófila, pero mientras mantenga BUENA Y DURABLE ERECCIÓN, aspecto atractivo para la edad y buena "técnica"
de penetración ¿SI NO ES AHORA CUANDO? ya pudiendo ser el abuelo de algunos ¿ como NO EXPERIMENTAR TODA ESA JUVENTUD
(ya tan lejana y olvidada en muchos aspectos para mi)
Y DISFRUTAR DE ESAS NACIENTES VIRILIDADES
y "ENCAUZARLAS" con mi experiencia ?
(vivo a metros de Avda llena de colegios secundarios
ahora devenidos todos en mixtos, antes mayormente para varones,
a alguno de esos fui yo y siempre que sean +18 no tendría ninguna duda en "acogerlos" para DARLES "clases de APOYO" en educ. SEXUAL entre otras materias. (y como yo hubiera querido también entonces)
Soy serio (Y MAS que algún profe), pero si no se atreven en particulares solos, que vengan con "el amigo" así practicamos en conjunto.

Fernando River dijo...

ojo con menores noooo! aca mas de uno postea cosas con menores de edad. Recuerden que es ilegal y que se pueden comer el garron de su vida.

Jose Accion dijo...

DEJÉ BIEN CLARO MAYORES 18, además esta página está integrada mayormente por twentys como creo que sos vos también
y a muchos a los cuales les tendrías que pedir documento antes de hacer algo.
A MI EDAD, QUERIDO y pudiendo haber sido abogado y en mi propia casa no me voy a prestar a ir en cana por pedofilia y abusos de menores
o ser extorsionado por ello y terminar de puta vieja de un presidio,
y POR LO QUE también EXPLICITÉ que NO es mi tendencia prioritaria.

Mariano Lelez dijo...

a mi edad un pendejo es uno de 20

Pablo Alicante dijo...

Excelente nota!.... Que ganitas de ver una película que da!!!

Nicolas dijo...

me gustan los hombres qye ya terminaron de desarrollar, no ahogar mis inseguridades en alguien que le duplico la edad.

Facu dijo...

Hola, soy Facu de capital, pasivo, bien masculino. En busca de sexo con un activo. Aca morrudo onda rugbier, morocho y peludo, si te va escribime al 1130218999.

Anonimo dijo...

Aca activo discreto varonil muy caliente en busca de pasivo de igual características..

heroo34 dijo...

Hola Jose! busco activo maduro, que pudiese ser mi padre o mi abuelo...