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Amigarches: cuando conocemos al hombre detrás de la pija

Claudio del Gagging | Soy un tipo maduro, profesional que trabaja en forma independiente, tengo algo de pancita y algunas otras cositas que...

Claudio del Gagging | Soy un tipo maduro, profesional que trabaja en forma independiente, tengo algo de pancita y algunas otras cositas que van apareciendo con la edad. La búsqueda de compañeros sexuales ya no la hago exclusivamente basado en lo físico y me he dado cuenta que desde que empecé con mis nuevas búsquedas cojo más que antes, cuando era joven. En pandemia me di cuenta que hasta los pibes del delivery en los que antes no reparaba pueden estar habidos de garche y que se animan a tipos como yo.





Tengo varios amantes, pero a tres los tengo entre mis preferidos con continuidad, de hecho a uno, Javier (46), hace 15 años que lo tengo como amigarche, en este tiempo he presenciado varios romances fallidos con diversas minas, su noviazgo con la que pintaba para esposa, su casamiento, el nacimiento de sus hijos, su feliz (¿?) convivencia familiar y su actual divorcio. Siempre que viene a mi casa o mi oficina hablamos de sus cosas y luego nos metemos directamente en “lo nuestro”. Aunque tiene una buena estructura corporal, buena pija y un culo extraordinario que no entrega de una, se define como solo activo, (alguna vez lo emperné), en general sus temas personales son aburridos, y previsibles, cuando andaba de novio yo ya sabia que lo hacia por el deseo personal de tener hijos y también sabia que la relación no iba a prosperar. Es un adicto al trabajo, se la pasa hablando de eso.

Antiguamente publicista, en la última década, devino fletero. En contraste con esta adicción a su laburo, su vida y energía sexual es muy intensa. Como peculiaridad diré que una vez que acaba no puede mantener la armonía del encuentro, se corta, enseguida se pone su slip y empieza a hablar de cuestiones de trabajo y cosas que le han pasado en el día. Los problemas con su ex, su hijo y su madre enferma.

No funciona bien grupalmente, aunque quiere intentarlo, en varias oportunidades a lo largo de los años he intentado incluirlo en algún encuentro de sexo grupal al que acude con gusto, pero una vez en él boicotea la reunión o se corta solo acabando rápido y se ubica en algún lado con su celular a ver mensajes o Internet, se abstrae. Esto que hace sentir mal a los demás participantes del encuentro, que si vuelven, aclaran que prefieren que él no esté. Lejos de hacerme cargo de esta situación he optado por borrarlo de los encuentros grupales y seguir viéndolo solo. En alguna oportunidad lo hablamos y tal vez se molestó, pero es su problema.



Alejandro (50), lo conocí hace 6 años, en un kiosco locutorio, que quedaba a unas cuadras de mi casa, terriblemente seductor me fue comprando con sus sonrisas y sus mensajes subliminales, hasta que un día ya tarde, me invita a pasar a una parte del locutorio reservada para clientes vip, donde había una maquina en un box con porno, me confiesa que es consumidor del mismo, pero que le gustaban las “pajas cruzadas con otros machos”. Accedí pero le comenté que dado que yo vivía cerca íbamos a estar mas cómodos si el venia a mi casa. Fue la panacea. Este tipo está casado, padre de dos hijas, ¿su matrimonio? ¡Si! Rutinario, aburrido, y él es el macho proveedor que sale a buscar alimento para el nido. Creo que es la mejor estructura a la que el adhiere, o sea mientras caza comida para llevar a su casa, también come “otras cosas”. En mi casa empezó a mostrarse tal cual es, posesivo, le encanta marcarme con todos sus fluidos. Goza el sexo oral que le hago y es algo que pide cada vez que viene. No besa. Pero sin embargo es muy cariñoso. No entrega el orto, pero le gusta que se lo chupen… junto con la zona del perineo y los huevos. Le encantan los momentos que logramos en mi hogar, he tratado de juntarlo con mi otro amante Javier, pero son incompatibles.

Cada tanto le gusta cogerme, pero su predilección al acabar, es mi boca. Me confiesa que a fuerza de trabajo yo me gano la leche. Le gusta ver su guasca dentro de mí y observar como me la trago, inspecciona muy bien esta fase de nuestros encuentros. Mi boca lo pierde, y le encanta. Muchas veces llega a casa “mojado” y su slip “manchado” de abundante precum en señal –según dice- de que anduvo pensando en mí y la revolcada que íbamos a tener. Necesita mostrar todo lo que le pasa. Por esas cosas del destino y básicamente porque soy abogado, me reunió con su mujer para que le hiciera una sucesión de un familiar. En ese momento tuve mucho trato con la misma que me dio otro pantallazo de la historia de mi amigo sexual. Creo que la mujer sabe y aguanta.

Hace poco nos hicimos un examen en la Fundación Helios salud para ver nuestra serología y nos acompañamos en ese trance. A pesar de haber ido todo bien, la espera es a veces incomoda. Fue bueno pasar por eso juntos a sabiendas de que no somos exclusivos sexualmente el uno del otro.

Actualmente el kiosko cerró y hoy es tachero. En muchas ocasiones mientras le chupo la pija me cuenta de situaciones “hot” que vive arriba del taxi, lo que le da mucho más sabor al encuentro. Vive excitado, aun después de acabar le gusta andar en bolas por la casa, de hecho al contrario de mi anterior, cuando acaba, le gusta quedarse hablando en la cama o el comedor y se limpia cuando viene el momento del baño, algo que le gusta hacer conmigo para orinarme, “marcarme”, como los perros. Lo goza tanto que generalmente terminamos cogiendo de nuevo.


Y para el final he dejado al último integrante de este triunvirato del amor, el que se unió al staff hace unos meses.

Juan Manuel de (30) años. Un joven con hormonas en plena ebullición, Uno de esos chicos de ahora que viven a mil por hora con dos trabajos, uno de somellier y el otro en Rappi, (tiene unas piernas descomunales), abarca mucho pero se queda con poco. Vive estresado y ansioso, aclaro que no me cabe hacer juicios de valor y yo aprovecho todo lo que tengan para dar arriba de una cama. A Juan lo conocí por medio de este blog y resultó que en varias oportunidades me había llevado comida a mi casa, yo jamás le habia dado bola, porque vivo a mil, ahora #pandemia mediante miramos las cosas de otra forma, un dia lo invité a venir a mi casa, en cuanto llegó el flechazo fue instantáneo, al llegar al piso de mi depto. la ropa salio sola y enseguida entendí su onda “amo sado” le encanta ser el que domina, aunque en determinado momento, sexo oral mediante, el dominado termina siendo el pretendido “macho” alfa dominante.


Las largas sesiones de sexo oral lo volvían mansito, pero en algún momento su hombría volvía a tomar el control, sometiéndome a largas mamadas de orto, -lo pierden-, me dilata el orto con su lengua, para pasar posteriormente a penetrarme de una, sin gel, sin cremas, sin nada… Hace alarde de sus olores corporales, -y para que negarlo- a veces parece un perfume toxico de frenético sabor, que te lleva a los infiernos, una adicción que te besa y te desnuda con su sexo demencial, y yo... cerraba los ojitos y me dejaba arrastrar.

Le gusta decir guarradas y dejar en claro que quien lleva el control es él. Besa como los dioses. Podría hablar mucho del tema de quien lleva el control, pero me gusta que piense que soy el putito sumiso y que me amoldo a todo lo que el quiere, tengo un morbo mal al respecto.

En nuestros encuentros y posteriores charlas, surgía, la idea aniñada e idealista de la libertad. Algo que ya desde el vamos le producía muchos problemas con todo el entorno. En pareja, parece vivir su vida como soltero. Estaba armando todo para publicar esta nota y al día de hoy, mi amante número 3 se encuentra desaparecido, y como no sirvo para seguirlo con chat y teléfono mediante calculo que la cosa seguirá así, pero fue lindo mientras duró. Es lo que hay.




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