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Levantes en el Sarmiento

 Viajo todas las semanas, una vez por semana, en el Sarmiento mano a provincia a la hora de la vuelta. Obviamente, es un festival de manos y...

 Viajo todas las semanas, una vez por semana, en el Sarmiento mano a provincia a la hora de la vuelta. Obviamente, es un festival de manos y pijas al palo. Desde que empecé a tomarlo creo que no hubo un solo viaje donde no me manotearon o no manotee yo. O ambas a la vez. Muchas veces de hecho la franeleada del vagón termina con pete en el baño de la estación.

Esta vez, quise final feliz, pero no hubo suerte. Se bajaron un par que estaban en onda conmigo pero ninguno agarro viaje al baño. Y encima había llegado re temprano así que no me daba para ir a cumplir con mi obligación semanal en el oeste inmediatamente. Me quede dando vueltas en el andén, cerca del baño, a ver si en el próximo tren bajaba alguien o algún nuevo pasajero se mandaba... Nada.

Resignado, empecé a arrancar a la salida, cuando veo un flaco, camisita, saco, pantalón de vestir, pelo corto, barbita, muy fachero, que sale como del baño. Cómo no lo vi entrar? Me quedé mirándolo. Se dio cuenta. Él también me empezó a mirar. Entramos en el jugueteo típico del "te miro, me miras", etc... Ambos íbamos como a los molinetes. Cuando los cruzamos, empezamos a hablar. Él vivía cerca. Pero pasaría solo a cambiarse e irse de nuevo porque tenía otro compromiso. Yo tampoco tenía tiempo. Pero igual me invitó a la casa.



Empezamos a chapar apenas entramos. Franeleo a full. Me saqué mi bolso de encima. El se sacó el saco. Mas franeleo, mas manoteadas. Buen culo. Y un bulto prometedor bajo el pantalón de vestir, que son tan finitos y dan poco lugar a la imaginación...

Pelamos y empezamos a cruzar paja. Que pija tenia este pibe! Larga, ancho normal, blanca, cabeza rosadita apenas cubierta por el un prepucio finito. Bajé de una a mamársela. Me la mandé a fondo. A pesar de lo larga, creo que la calentura ayudo a que no me costara nada tragármela toda. Eso lo volvió loco. Me empezó a bombear la boca. Subí un toque para seguir chapando y cruzando paja. Ahí bajo él. Una corta pero buena mamada. Como para probarla digamos. Me hizo volver a bajar.

"Te gusta puto?", "te gusta mi pija?", "querés la lechita?", me iba diciendo, mientras le comía la chota a fondo. Alternaba chupada de pija con chupada de huevos, paja, lamidas, garganta profunda. El pibe estaba en Disney. Sentía como latía y como se iba cargando ese trozo. Podía percibir que el lechazo seria abundante y fuerte.
Y así fue. Mientras le iba mamando bien la chota después de habérmela mandado un toque a fondo, sentí que se venia. Y me empezó a descargar a los gritos. "Que bien la mamas puto! Como me hiciste acabar!" me decía. Y si, rebalsada tenía la boca! No le dejé ni una gota. "Limpita y bien descargada me la dejaste".
Ahí nos limpiamos, él se cambio, bajamos y nos despedimos en la esquina.