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Mi primera tetera. Constitución

  Por Agustín - Tengo 27 años y hace poco que entré al mundo gay. Y si bien sigo tapado, el morbo de leer el blog y las pocas experiencias s...

 

Por Agustín - Tengo 27 años y hace poco que entré al mundo gay. Y si bien sigo tapado, el morbo de leer el blog y las pocas experiencias sexuales ("tradicionales" digamos) hizo que sin pensarlo, tuviera mi 1° tetera.





Salí de una charla de un escritor conocido de una librería de Capital, me tomé el subte en estación Av. de Mayo, camino a Pza. Constitución para tomarme el FFCC Roca ya que vivo en GBA Zona sur. Mientras estaba en el coche de la línea C se me vino a la cabeza una fotito que hace unos días publicaron en el blog: "la tetera de Constitución".

No puedo mentirles; se me paró la pija en medio de la gente. En ese momento se me empezaron a cruzar mil cosas: ¿Bajo? ¿Y si me afanan? ¿Habrá pendejos lindos?... En fin, el sólo pensarlas me llenaron más de leche.

Salí de la boca del subte y caminé con toda la masa hacia el  hall central de la estación. Los que la caminan sabrán que hay cientos de personas -a cualquier hora- y no podía dejar de pensar que el baño podría llegar a estar cargado de posibles chupadores.

Al mismo instante que pensaba eso me autodije: "Mejor me tomo el tren. Capaz me cachan y es un bajón". No paso ni un segundo que fiché los cartelitos de baños (con un isologo casi infantil con una flecha hacia arriba): piso intermedio, allá voy.

La escalera estaba con uno flacos tipo cartoneros en la base. Justo bajaba un policía, me hice el boludo, di una vuelta y al mejor estilo turista le tiré "Disculpe. ¿Los baños?". El milico me dice: "Arriba, por las escaleras".

Se me adelantan dos personas: un tipo onda obrero de unos 50 años y un flaco medio borracho. La escalera no tenía luz, se iluminaba por reflejos del hall. En ese momento pensé: "Definitivamente me afanan". Caminé más rápido, me adelanté al flaco y entré al baño. Hay una especie de antebaño (sin llegar a serlo), agarré el celu y me hice el que miraba un pseudo mensaje. En eso entro a la zona de piletas y veo a los mingitorios casi repletos de tipos parados en una situación poco sospechosa de estar únicamente meando.

Ni lerdo ni perezoso camino tranqui (aunque por dentro temblaba. Es la primera vez que hacía esto), me ubico al lado de un pibe de unos 25 años, de un 1.70, no feo de cara (lo regulé cuando entré), morrudito. Me paro "onda nada que ver"... pero mi pija estaba ya al palo. Me mira, lo miro de reojo. Me empiezo a pajear. En eso el flaquito borracho se había metido en un cubículo con inodoro y tira "denle putos, dejen de mirarse los pitos". Sin dudas conocía la movida.

Miro al costado y veo un morocho, rapado canoso, de unos 35 años. Muy partible. Pero no me daba cruzarme 3 mingitorios con el pedazo colgando. Me quedo y el morrudito de al lado me dice: ¿Te la chupo?. No dude nada, le digo que sí y el loco se sube el cierre y veo se va para un cubículo, justo atrás nuestro.

Me hago el boludo, sacudo y los de alrededor siguen parados casi inmóviles, salvo por el constante traqueteo de sus propias manos en sus bultos.

Entro al cubículo. El flaco (posta era lindo de jeta) tenía onda estudiante de arte o algo así. Estaba con pantalón onda pampero, zapatillas skater, camperita de jogging y una carpeta de tamaño grande, onda para llevar dibujos o planos. Lo miro, me mira. Automáticamente se sienta en el inodoro y me clava la lengua en la cabeza de la pija.
Empieza a chupármela, pasarle la mano, chuparme los huevos. Con  mi espalda golpeo la puerta del baño; quiero quedarme quieto porque está silencioso el baño y no quiero levantar la perdiz (aunque la tienen levantada varios jejeje...).
El flaco sigue, me baja más los lienzos, me aprieta la jeta en mi pija, la chupa bien. La calentura me hace tener toooodas las  ganas de acabar y le aviso. Se para y me empiezo a pajear, el me da un beso y me manosea los huevos. No aguanto más y acabo...

Automáticamente me pide lo ayude. Con mi mano derecha le aprieto los huevos, me la saca y tira su chorro de leche a los azulejos. Nos limpiamos. Le digo que yo salgo primero y él asiente. Salgo medio temblando. Me lavo las manos y casi como flash me bajo las escaleras. Pero es notorio la cantidad de gente que sube.

Me tomo el tren. Pienso si no fue una locura. En ese instante otra vez se me para de nuevo y tuve que ponerme la mochila encima, para aplastarme la pija que sentía me decía: ¿Cuándo volvemos?