viernes, 5 de julio de 2013

Guasca para todos y para todas! (intercambio lácteo-bucal entre clases)


El pasado jueves decidí ir a probar suerte al cine de Constitución en la Av. Garay. La verdad es que no fui con muchas esperanzas, aunque sí me incentivaba el morbo de relacionarme con alguien lindo, en algún sentido "virgen" y, especialmente, de una clase socio-cultural diferente de la mía. O sin eufemismos: yo, un morocho atractivo de clase media quería ordeñar a un lamible morochito del conurbano bonaerense que oliera bien y que pareciera novato en esto de los petes cinematográficos.

Estuve paseando por el pequeño cinematógrafo durante algo así como una hora viendo que nadie me daba ni cinco. Es más, algunos parecían mirarme con desprecio y hacían sus cosas con otra gente, en mi opinión, nada agraciada. Será que notan que pertenezco a otra clase social, pensé. Tendrán otros códigos, me percibirán medio altanero. La verdad es que me sentía claramente como sapo de otro pozo.

En un momento vi a uno que me gustó. Histeriqueamos ambos camino a y en el baño, pero no me dió más bolilla que para alimentar su histeria hasta que se metió en uno de los privados con alguien horrendo. Seguí aburriéndome y experimentando el síndrome de frustración inter-clase hasta que llegó mi "Prince Charming": jovencito, de 17, 18, 19 añitos, realmente no se; traje gris, onda iglesia evangélica, pelo cortito, morocho, zapatitos negros bien lustrados. Al verlo decidí que esa sería mi última oportunidad de interactuar con las clases olvidadas (¡no por mi, ciertamente!).

Mi pastor lechero trató de ubicarse en alguna butaca, yo siempre atento a sus movimientos, hasta que decidió ir al baño:¡mi  oportunidad!. Me apresuré y le dije "Perdón" con un distinguidísimo tono de succionador  de penes de la oligarquía vacuna de la Provincia de Buenos Aires. Él habrá pensado "A este putito le voy a hacer probar mi lechita bien cremosa". Finalmente llegamos al baño, pero no hicimos nada porque había otra gente. Lo que sí  hicimos fue  contacto certero. Volvimos a la sala.

Me senté en la fila de atrás, él al lado mío. Inmediatamente comenzó a tocarse su morcillón casero por fuera del pantalón. Yo testeé el producto con mi "tímida" mano derecha y......¡¿cómo describirlo?! ¡Un kilométrico ejemplar!

Le sugerí al oído que subiéramos al salon Vip (allí se escribe con b larga, no tan larga como el pene en cuestión, pero larga al fin). Literalmente me lo amuré al morochín, me arrodillé ante él y me metí su inmensa poronga en mi sedienta boca acomodada. Su pija estaba muy limpia, la piel era súper suave, sus huevos importantes y expresivos y la cabeza atrevida y gustosa.

Le bajé el pantalón hasta los tobillos y le obsequié mis más exitosas técnicas linguales, laríngeas, táctiles. En resumen y sin rodeos: se la mamé como el mejor hasta que luego de unos diez minutitos de puro deleite su generosa pija se expresó abruptamente: me llenó el buche de litros de deliciosa leche, espesa, calentita.  Mi placer no terminó allí. Bajé al baño y me saqué una foto de mi boca llena de leche, para pajearme luego en casa. Volví a verlo inmediatamente (él seguía en el primer piso).

Esta vez intercambiamos números de teléfono, le hice algunas recomendaciones respecto de cuidar sus pertenencias y me dispuse a partir. Sin embargo, no pude hacerlo en ese momento: el tipo que había visto al comienzo volvió a coquetear conmigo. Lo seguí al baño, que estaba vacío, me mostró su modesta pero decidida pija, me acerqué a ella, se la olí discretamente y percibí aroma a perfume. Me invitó a uno de los privados. Se la mamé bien mamada, nos besamos, le lamí los pezones, volvimos a besarnos, nos tocamos bien libidinosamente, ambos con los pantalones bajos y pechos descubiertos.

En ese momento liberé mi morbo lingüístico (luego vendría el lingual nuevamente) y le hice la cabeza con que me gustaría que me diese a probar su lechita y que antes o después me convidara con un poquito de meo. Mis palabras le resultaron bastante erotizantes , ya que en breve estaba saboreando otra abundante ración de leche de hombre y.....sí, también me meó un poquito.

Me saqué mi segunda foto. Nos despedimos, sin intercambio de teléfono esta vez. Me enjuagué mi trabajadora boca con Listerine y , ahora sí, volví a la zona donde pululan los de mi clase.  Luego de esta experiencia he decidido militar a favor del intercambio lácteo-bucal entre clases.

Marcos Anchorena.

PD: Si algún lector de este exitoso blog quiere experimentar mis técnicas mencionadas arriba, no duden en contactarme vía msn: marcobaires@live.com.ar

17 comentarios:

Anónimo dijo...

A decir verdad el relato en términos generales es algo divertido! Lastima que deja ver el alto grado de frustración del autor al querer pertenecer a una determinada clase social a la que por obvias razones NO pertenece y se hace a la idea de generar esa diferencia.

Ahora!!! QUIEN DIABLOS TE CREES QUE SOS!!! PELOTUDO DE 2 PESOS!!! Si fueras de clase tan alta, no te estarías tomando la leche de todo el que se te pasa por el frente...

Pobres!! a los que les chupaste la pija no sea que vos les jodiste la vida a ellos!

Anónimo dijo...

Evidentemente sos un don nadie con aires de grandeza, que te crees que todo el mundo tiene que estar rendido a tus pies y no es así...
Tu grado de frustración debe ser inmenso, por intentar hacerle creer al otro que pertenecés a una clase a la cuál nunca vas a llegar.
Cuando decís "Será que notan que pertenezco a otra clase social", es no querer admitir que no te daban bola porque te hacias el importante cuando la gente del palo se daba cuenta que eras simplimente igual a ellos, pero los mirabas con desprecio por sus "pajaritos mentales" de delirios de una grandeza clase que no posees.
En Criollo: Sos patético, no intentes aparentar lo que no sos y admití tu homosexualidad sin forrear ni bastardear al prójimo...

Anónimo dijo...

este relato por momentos es divertido pero muy de loca creida da muy fabian medina flores , siempre se dijo que en el sexo no hay diferencias de clases ya que todos hacemos lo mismo ,ahora si sos un verdadero catador de guasca y te da lo mismo un ejecutivo que un obrero en definitiva sos un pobre puto triste y no un pobre niño rico....

Anónimo dijo...

Buen relato, pero tanta insistencia edn "soy de clase media" y el "re populacho" te la baja!

Anónimo dijo...

Queda más que claro que los que pertenecían de pronto a una "mejor clase" fueron los que te decían que no, obviamente debés demostrar en tu cara o lo feo o idiota que sos y te crees lo contrario, una lástima, luego el relato bueno...una linda historia de putito mamador.

Anónimo dijo...

Che yo entiendo al pibe que relata esto (eso sí, a veces usa algunos adjetivos que pueden dar a entender que esta discriminando). Para que se entienda: soy profesional, lindo chabon, masculino, clase media Y NO ME LA CREO EN NINGUN SENTIDO OK?... Los chabones de mi clase y parecidos a mi me dan bola, pero tengo un morbo especial por los morochos cuanto mas futboleros, cumbieros, reos y/o de barrio mejor. Me calientan MAL. Es más son mucho mas directos y menos histericos que algunos pelotudos que porque por ej han viajado al extranjero se creen Paris Hilton. Además por favor no,seamos hipócritas... Las diferencias de clase existen, como existen las raciales, estatura, peso etc. No somos todos iguales... Lo importante es no discriminar. En mi caso, nada me calienta mas que hacerle un buen pete o que me rompa el orto un buen morocho argentino. Y ya que estamos, si a alguien le interesa escriban: argoNath1980@hotmail.com.

pasivomorboso dijo...

A mi también me encanta el morbo de comerme un negrito obrero, no tiene nada de malo. Uno entra acá a hacerse una buena paja leyendo las historias, no a discutir de moral. La verdad que parecen todas señoras mayores e histéricas y horrorizadas, y encima agresivas.

Anónimo dijo...

Definitivamente este morbo es bastante frecuente. Yo voy al cine de liniers a comerme bolitas y veo a varios 'blanquitos' (no necesariamente de barrio norte) que van a hacer lo mismo.

Fernando River dijo...

A mi me encanta comerme pibitas pobres... es lo mas! es una sensacion de poder inigualable! jaajaj


Me coji 3 pibitas q lo hicieron "de onda" y dsps creo q 2 o 3 mas q lo hicieron por unos pesos o por agradecimiento a morfi/ropa/ducha caliente.

Comerse una negrita (soy hetero) o un negrito pobre no tiene nada de malo siempre y cuando ellos tengan la volutad de hacerlo

Anónimo dijo...

a mi me encanta que me cojan los serenos de las obras en construccion los fines de semana y feriados en la zona de avellaneda,la mayoria son gente del interior cargados de leche y me la dan hasta dejarme el orto redilatado,aparte ser cogido en una obra sobre una colchoneta tiene un sabor distinto.

Anónimo dijo...

dudo que sea verdad
alguien no se expresa como "de mi clase"

Anónimo dijo...

Qué mal que agredan! Es una buena historia. Quién no se metió en algún lugar alguna vez y no se sintió zapo de otro pozo?

Anónimo dijo...

Esto solo faltaba, un puto clasista!!!
Jajajaja

Anónimo dijo...

otra loca muerta de hambre con delirios de princesa, jajajajajajajajajajajajajajaja

Anónimo dijo...

jajajjajajajajajajajajja me mato todo el relato jajajajjajajajajajjaja obviamente es todo una humorada!!!!

Anónimo dijo...

Si te va la guasca te la doy toda tengo la pija llena de leche y la verga de 17 x 8 CACHO101@LIVE.COM.AR

Anónimo dijo...

Hola a todos y todas. Soy Marcos Anchorena, quien escribió la nota. Estoy realmente muy sorprendido por las reacciones. Para empezar, se trata de un relato en buen castellano que puede divertir o no. Pero es un relato, por lo que lo primero que cabe preguntarse es si es fidedigno, si es una invención absoluta, etc. Está escrito en un tono claramente humorístico, con algún toque de sarcasmo, pero es humrtístico y si se repara (¡se re para!) en la anécdota no es discrimatorio ya que se habla de alguien supuestamente perteneciente a una "clase superior" que dice estar a favor del intercambio sexual con personas de otra clase. Todo obviamente en tono humorístico. De manera que todos esos comentarios tan exaltados e insultantes no tienen mucho sentido. Es como si se pusieran a insultar en la calle a la actriz que asesina a Pedro, la pareja de Julio Chávez, en Farsantes. Por otro lado, nada de nueva tiene mi propuesta. Hace mucho tiempo Carlos Perciavalle y China Zorrilla hacían un sketch donde ambos eran de clase alta y hacían uno comentarios súper "discriminatorios" en clave humorística. Pero bueno, vivimos en un momento histórico en el que mucha gente, de todas las clases sociales y diversas elecciones sexuales que se creen más de un "relato".