lunes, 1 de junio de 2020

#MICULOPUBLICADO... Kike

Cordobés 33 años, viviendo en Buenos Aires, les traigo esta foto de los buenos tiempos en que agarrabas a alguien de la pija en la Reserva y te lo llevabas a los yuyos para tomar la leche. El de la pija es un amigo, el del culo soy yo. Ahora en casa, solito, esperando por alguno que quiera darme pija. Espero ansioso! Me gusta chuparla, sacarle todos los jugos previos y esperar la leche para también tomarla. Me pone a mil que me chupen el orto es la antesala para abrirlo y llenarlo de carne. Si te va escribi y te venis a casa. Vivo por San Telmo. 

domingo, 31 de mayo de 2020

#MIPIJAPUBLICADA ... Eber

Al palo en la oficina, por Microcentro, como pueden ver, asi ando en la vida. Con ganas de descargar y con ganas de fiesta. Si te gusta lo que ves, escribi que te la doy. Te pido que me atiendas la pija y a cambio te doy todo lo que sale de ella, leche, precum, meo, lo que pidas. Me encanta filmar putitos tomando semen. Si te va escribi. 

sábado, 30 de mayo de 2020

#MIPIJAPUBLICADA ... Silvio

Hola, soy Silvio, flaco tranca de Caballito, bisexual hasta que me defina me gusta todo, pero me encantan los machitos que se me prenden a la verga y me ordeñan con devoción, te busco bien mamón y que no le hagas asco  a la guasca (tengo mucha y acumulada). Me gustaría que tuvieras lugar para poder ir, pasar y descargar, te busco buen catador de verga para darte por demás. Recompenso con buena leche y soberanas mamadas de orto. Si la cosa va bien y hay calentura, tambien te preño. Escribí y nos vemos. Ya publiqué acá y me cogí todo. Gracias! 

viernes, 29 de mayo de 2020

#MIPIJAPUBLICADA ... Mateo

Acá flaco tranca zona norte, buena verga, es lo que hay. Buscando a alguien con quien descargar... Te busco bien sumiso, catador de verga y leche y que te dejes hacer de todo, la vida me puso bastante dominante asi que busco tipos muy sumisos para tenerlos arrodillados ante mi. Si sos activo te busco dominante como yo para enfiestar pasivos. Ando con permiso por CABA y Provincia porque soy tachero. Escriban que la vamos a pasar bien. 

viernes, 22 de mayo de 2020

#MIPIJAPUBLICADA ... Ivan

Hola otra vez, por acá Ivan, 26 zona Recoleta, inter más activo, con verga de 23x6 como la vez. Me gustan los pibes pasivos sumisos con buenos culos para entrarles, enhebrarlos y peinar para adentro, mientras me piden pija. Me gusta escucharlos gritar, bramar, aullar sintiendo como los lleno de mi, imposible que se suelten porque mi pija es un gancho. También me gusta mucho penetrar otros activos. Dejen mensaje me comunico. Vos sabés que te gusta mucho. No?
 

jueves, 21 de mayo de 2020

#MIPIJAPUBLICADA ... Marcos

Por acá Marcos de Caballito, buscando urgentemente un culito apretado que se banque esto adentro, es como un hierro caliente que larga continuamente leche. ESTOY RECALIENTE!! Busco un putito catador de verga que le guste la leche. Si sos vos escribi y vamos viendo. Contesto a los mensajes copados. Saludos. 

miércoles, 20 de mayo de 2020

Morbos y fantasías: SleepingSex

Por Lucas | Relatos de los lectores | Mi pasión son los morbos y todo lo prohibido o mal visto por la sociedad. A través de este espacio quisiera compartir experiencias e iniciar debates sobre el tema.

SleepingSex. 



¿Qué es? ¿Cómo se practica?

El SLEEPING SEX es la práctica sexual con una persona que se encuentra dormida bajo o efecto, que puede ser a causa de pastillas, exceso de alcohol, o natural. ¿Nunca les paso tener frente a ustedes un amigo familiar o en la calle ver alguien dormido y el simple hecho de verlo indefenso, pero tan lindo a la vez que despierta ese deseo de querer cogerlo?

He tenido varios encuentros de este tipo. El último fue a través de pastillas de narcótico sabor las cuales suministre machacadas mezcladas con la comida a un amigo que me quería tirar, con el cual acordamos este juego, de hecho las pastillas las trajo él. Sólo hicieron falta 20 minutos para que caiga rendido ante mis pies, fue ahí cuando mi #morbo despertó.
Verlo dormido, indefenso, con su ropa tan apretada, esos músculos que deseaban salir a la luz, sus carnosos labios y su cola tan redonda y hermosa que parecía salida de una película porno. Enseguida tomé un trozo de hielo y comencé a pasarle por el cuello, al ver que no reaccionó proseguí con mi sumisión.

Mi amigo, somos compañeros de medicina, se prestó a este juego conmigo porque en principio hay confianza entre ambos, siempre este tipo de juegos hay que hacerlos con gente en la que uno confie y porque por otro lado hace mil que me tiene ganas y yo a él. Le dije que le iba a dejar todos los indicios de lo que había pasado y comenzamos. 



Lo alcé en mis brazos y lo lleve a la cama, donde lo acosté y desvestí, era increíble ver ese macho hermoso desnudo totalmente inconsciente. No perdí mucho tiempo, mi intención era una sola, cogerlo, lo puse patita al hombro y proseguí a puertearlo para abrirme camino. Fue fácil por suerte, el muy guacho se habia lubricado, fue muy lindo encontrar ese detalle. Entonces comencé a bombearlo, mientras recorría sus labios, su pecho lampiño, y pasaba su mano por mi cuerpo como acariciandome. Su pija, aunque morcillona y dormida, emitía ligeros latidos y precum. A los 5 minutos la excitación era inevitable y me vine dentro de mi muñequito lindo. La noche era larga así que me divertí un rato largo más, lo cogí, pajee, lo besé, le cogí la boca y todo lo que se imaginan. 

Al despertar se encontró mi amigo completamente desnudo, sucio, y conmigo a su lado durmiendo, me despertó dulcemente y sin dejarlo que se levantara de la cama, aun con mi leche saliendo de su ano, lo volví a coger, se nos dio muy bien un mañanero ya participando ambos como para comenzar el día, luego en la ducha nos comimos nuevamente y nos dispusimos a enfrentar el día. Ïbamos a repetir y nos agarró la cuarentena.

martes, 19 de mayo de 2020

Noches de verano. Coger por deporte.

Por Matias Savedra Relatos de los lectores | Esto pasó el último verano, cuando estuve de visita en una quinta en el interior de la Provincia de Buenos Aires. Tengo 23 años, soy delgado y mido 1.80. Esta ciudad tiene una estación de tren rodeada de un parque bastante grande así que, además de estar en la pileta de la quinta, salía andar en bicicleta y a la noche salía a correr por el parque. Algunas de esas noches me hice una paja entre los árboles, la verdad es que no había nadie cerca y el resto de las personas haciendo ejercicio o corriendo lo hacían por la senda peatonal que estaba bordeando el parque. 

Ya no podía más del morbo de saber que entre los árboles podían pasar cosas por lo que una de esas noches salí más  tarde de lo habitual solo con el short sin ropa interior abajo y después de correr unas cuantas vueltas, ya estaba transpirado y caliente a esta altura, me metí entre los árboles. Al principio recorrí varias partes sin cruzarme a nadie, me empecé a tocar y pensé que iba a terminar todo en otra paja pero llegue hasta la entrada del andén. Me quedé un rato ahí parado, en lo que veo llegar un tren, debería ser uno de los últimos ya que había muy pocas personas esperando en el andén.  Bajaron varias personas, seguramente volvían de su trabajo porque se dirigían directo a las paradas de colectivos en la entrada del parque. Me quedo mirando a ver si en ese grupo de gente había alguien y empiezo a caminar en la misma dirección. En eso un hombre de unos 40 y pico, con uniforme de obrero se me queda mirando, yo me detengo y simulo estirar las piernas en un banco cercado. El hombre cambia el rumbo de su caminata y vuelve a pasar cerca mío, me mira y dobla en la dirección opuesta a toda la gente, hacia el lado de los árboles.

Yo miro para todos lados, y al no notar a nadie cerca, lo sigo. Al entrar entre los árboles lo pierdo un poco de vista en la oscuridad pero lo vuelvo a encontrar parado junto a unas plantas que lo ocultaban de cualquiera que pudiera estar caminando cerca. Me acerco con cuidado a donde estaba y me saluda, intercambiamos algunas palabras y efectivamente venía de trabajar. No vivía cerca de ahí sino que hacia trasbordo con un colectivo que lo acercaba a su casa. Mientras hablamos me empieza a acariciar el culo y se sorprende al meter la mano y no encontrar ropa interior. Yo busco su bulto y lo acaricio por arriba del pantalón de trabajo, el tipo me agarra la nuca y me come la boca, es un hombre ancho aunque media cabeza más bajo que yo, la barba de unos días me raspa la cara pero su lengua se siente bien tibia en mi boca. Mientras él sigue metiendo mano en mi cola haciéndome abrir más las piernas. Después de un rato así, busco desabrochar su cinturón y bajarle el cierre. Su pija no es larga pero si ancha y tiene una línea de pelos que baja desde el abdomen, la tiene durísima. Me besa el cuello mientras lo pajeo y él me mete un dedo. Me arrodillo y abro bien la boca, me cuesta un poco por lo ancha pero logro llegar hasta el fondo y hundir mi nariz entre sus pelos. El hombre suspira y con esa voz gruesa que tiene me calienta más, se la chupo con velocidad y con ganas, pasándole la lengua por la enorme cabeza de su pija. El hombre me acaricia la cabeza y me tomó de la nuca para empezar a cogerme la boca, yo me atraganto un par de veces pero nunca me la sacó de la boca hasta que él la saca y se pajea, en dos gemidos acaba sobre el pasto. Yo me paro y el tipo me vuelve a besar, después se abrocha el pantalón, nos saludos y se va hacia la parada de colectivos.

Yo sigo caliente por no acabar asi que vuelvo a la senda peatonal y simulo trotar tratando de hacer contacto visual con alguien pero ya quedan pocas personas. Hasta que me cruzo con un hombre sentado, aprox 35 años, que me mira al pasar. Avanzo unos metros y doy media vuelta para volver a pasar trotando frente a él, al darme vuelta lo veo mirándome. Por lo que me detengo y simulo estirar a unos metros de él. Me saluda y comenzamos a charlar, me dice que está esperando a alguien pero si yo tengo ganas podemos hacer algo, le digo que sí y me pide que lo siga mientras se mete entre los árboles. Lo sigo hasta llegar a un grupo de árboles muy juntitos entre sí, casi al borde de las vías. Ni bien llegamos, me apoya contra uno de los árboles y nos besamos, besa muy bien. Me acaricia todo el cuerpo y me mete mano mientras me dice que linda cola que tengo y lo que caliente que esta. Yo me dejo llevar por la calentura y me apretó contra su cuerpo y puedo sentir como nuestras pijas se van poniendo duras.

En eso escucho un ruido de ramas y me paro en seco, alguien más se está acercando. Me asusto pero el hombre que está conmigo sigue como si nada y me aclara que esa es la persona que estaba esperando. El nuevo integrante nos saluda y se alegra no haberse quedado esperando en la entrada del parque. Se acerca y me empieza a tocar también, primero me tenso porque me siento incómodo pero la calentura puede más y me dejo llevar. Así que quedo en el medio de estos dos, mientras el que está atrás me apoya todo su bulto en la cola, me besa el cuello y mete sus manos por mi remera para acariciarme el pecho, el otro, se arrodilla y me baja los pantalones hasta los tobillos. Mi pija sale disparada y el que está arrodillado me la empieza a chupar. Se me escapa un gemido que el que esta atrás se apura a callar un beso, nuestras lenguas juegan con rapidez y calentura. Me pregunta como llegue hasta ahí, le digo que estaba corriendo y me dice 'así que tenemos un culito maratonista' mientras me mete dos dedos en mi boca para que los llene de saliva y empezar a metérmelos en el culo. Lo hace suavemente mientras el otro me sigue chupando la pija hasta que se para y me saca la remera para dejarla colgada en una rama y comienza a lamerme los pezones, yo me apoyo en él para dejarle la cola lista al que está atrás, que se agacha, abre mis nalgas con sus manos y empieza a meter lengua. Yo estoy que no doy más de calentura, el que me come la cola ya saco su pija y se está pajeando, el otro le pasa un preservativo y, después de ponérselo, me apoyan contra el árbol y me la empieza a meter. De lo caliente que estaba entra fácil y me levanta una pierna para empezar el vaivén. Mientras me coje se besa con el otro y yo me sostengo al árbol aguantando los gemidos por la rica pija que estoy recibiendo bien adentro. Después de un buen rato así, el chabón la saca y se saca el forro, nos ponemos los tres juntos, yo otra vez al medio y nos pajeamos mientras me acarician la cola y me besan el cuello. Acabamos los tres sobre el pasto, nos sacudimos la leche que nos queda en la mano. Yo busco mi remera, me subo los pantalones, los saludo y me voy. A unos metros encuentro otro grupito de chabones entre los árboles, no sé si vieron algo de lo que paso pero claramente están esperando lo mismo.

Doy por terminado mi entrenamiento de esa noche y vuelvo satisfecho para pegarme una ducha y descansar.

viernes, 15 de mayo de 2020

Travesuras a la hora de la siesta. A llorar al campito

Por Rafael | Relatos de los lectores | Soy de Tucumán 57 años casado, hijos y nietos. Esto pasó hace muchos años a finales de los 60, cuando yo tenía 8, estaba aprendiendo a andar en bicicleta y como aquí la vida era muy tranquila y segura, mis padres me dejaban salir por las tardes a practicar por el barrio. 
Las calles a la hora de la siesta eran desiertas no había nadie y andaba yo solito por ahí, en una de esas tardes pasaron por mi lado dos muchachos desconocidos, tendrían 13-14 no más, yo no les preste atención, cuando doy la vuelta los veo que me estaban esperando y me llaman, yo obediente me detengo y no recuerdo que me preguntan, me llevan con excusas a un terreno que estaba deshabitado pasando unas calles, había una casa a medio hacer abandonada, entramos y ahí me dicen: ahora vas a hacer todo lo que te digamos si no te matamos, yo estaba paralizado del miedo, en segundos se desnudaron. 
Aquí pasó lo que hasta el día de hoy recuerdo como si fuera ayer, sus pijas paradas, durísimas y babeantes, peludas, un olor embriagante invadió todo, yo sentí una mezcla de sentimientos, terror y un extraño y rico cosquilleo, se pusieron a pelear entre ellos por cuál sería el primero, eso me dio tiempo porque me largue a llorar fuerte y gritar, ellos entraron en pánico porque además escucharon gente que pasaba por ahí y me dejaron ir no sin antes amenazarme de que si contaba algo me matarían. 
Salí llorando y muerto de miedo pero cumplí, nunca le conté a nadie ni tampoco supe quiénes eran ni los volví a ver, pero el recuerdo de ese momento, de sus pijas se quedó en mi cabeza para siempre y me produce temor y placer al mismo tiempo recordarlas, años más tarde a los 12 perdí la virginidad y pude probar una verga sin el terror que sentí esa vez y hasta hoy sigo haciéndolo sin que mi familia sepa nada. Gracias por hacer este blog que nos permite sacar esos recuerdos y traumas profundos que algunos tenemos.


Algunos momentos homosexuales de hombres heterosexuales

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