miércoles, 29 de junio de 2016

Semen: ¿Te acabo en la boca?

Gabo Arancibia | Semen |


Mucho nos preguntan sobre la bondad o maldad de ingerir el líquido blanquecino que emana del pene del hombre (guasca - lefa - leche - semen), cuando llega al clímax máximo de placer. Hay dos vertientes: La moral y la higiénica.


Semen

 

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Desde el punto de vista del bien y mal filosófico, no hay nada de malo en eso. De hecho, no hay ni bien ni mal en toda práctica sexual, siempre y cuando se haga de mutuo acuerdo. Mutuo suponiendo que son dos, pero aún en una bacanal griega, mientras todos los participantes tengan uso de razón y la edad suficiente para asumir esas responsabilidades, nada es censurable, ni por Dios ni por El Hombre.

Mi punto de vista


Voy a ser sincero y directo, para mi, y ojo, digo para mi, lo que quiere decir que pueden aparecer mucho de aquellos que les dé asco, o que les parece una terrible perversión, pero para mi no es así. A mi me parece de todo el acto sexual, lo mejor y mas excitante, cuando llegamos al éxtasis, en la boca del otro, o bien que mientras uno esta chupando una pija, sienta que nuestro compañero no aguanta mas contener esa leche caliente y sin avisar y gozosamente descargue todo como lava volcánica en nuestra boca, en todas sus variedades, en todos sus sabores, desde las acabadas mas amargas, agrias como yogurt, liquidas como agua, y espesas como crema, escasas pero intensas como un elixir, o abundantes y dulces como la crema chantilly.

Experiencias



  1. En fin, es maravilloso, y ayer venia pensando eso mismo, cuando el viernes, después de encontrarme con un amante con quien repetimos desde hace años algunos encuentros sexuales, y sabe que para mi no hay nada mejor que mientras arremete con su pija en mi culo, en el momento de acabar y realizar la descarga de leche, me pregunta como un ritual, ¿Vas a queres la leche en la boquita?, y después de mi afirmación, la saca, y apenas la apoya en mi lengua su glande comienza la descarga de su abundante wask que tanto aprecio.

  2.  O como ayer en una tetera, un pendejo a quien encuentro varias veces en el mes, nos encerramos en el baño y me chupo la pija tan habilidosamente, que en pocos minutos me hizo descargar mi leche diaria acumulada....y la degustó con el placer que se toma un buen vino en un encuentro con nuestro ser amado, fue maravilloso, ver esa cara de placer al sentir el liquido lubricante que corría e invadía su boca. No se porque en Argentina, no hay lugares donde se puedan hacer encuentros de bukkake, en Europa esto esta mucho mas difundido.


Salud e Higiene


Ahora bien, en el aspecto de salud e higiene si hay una consideración básica que se debe tener en cuenta.

Si tu pareja sexual tiene herpes genital, y vos se la queres mamar como Dios manda, existe el enorme riesgo de que te contagies.

Suponiendo que el mal es mayor y es portador VIH, existe un riesgo, -pequeño- pero riesgo al fin, de contagio. El contagio se da si tienes alguna herida en la boca.

Saboreando esperma


El cambio del sabor del semen no se da si unos días antes comes cosas dulces. Que el semen tenga sabor "dulce" o "acido/amargo" si depende de la alimentación, pero el cambio se da después de una cantidad de ingesta moderada, en un periodo de tiempo (1 mes mínimo). Alimentos como la fruta, jugos o cualquiera que contenga cantidades altas de fructosa hacen que el semen sea mas dulce, mientras que el alcohol, carne o comida chatarra hacen que sea mas acido/amargo.

Alchohol


Con el tema del alcohol, no, no te vas a poner en pedo por tragar semen de alguien que se tomo una botella de vodka, la vía metabólica del alcohol nunca alcanza al proceso de formación de espermatozoides, ni del líquido seminal

Acabando:


EDIT: Cuentan que estudios recientes han dado por resultado que ingerir semen previene el cáncer.
¿Qué esperas?

 

(Casado) Destrozandonos en un Hotel

Ivan Mon | Casado | Historias de hotel |


"Esas nalgas carnosas y a la vez firmes, nalgas que yo dividía con mi pija cada vez que lo penetraba, de pie contra la pared o de cuatro en el piso"



[avatar user="Ivan Mon" align="left" /] Hace algunos años tuve un par de encuentros con un tipo muy peculiar, era lindo, me llevaba 12 años y estaba divorciado. Fue honesto desde el principio, solo buscaba sexo y si había onda alguien con quien conversar, el sexo fue respetable se podría decir, las conversaciones fueron interesantes pero existió una que me dejo atónito.


Destrozandonos en un Hotel (3)


Recostados en la cama de un hotel, desnudos y agitados post coito, las sabanas se escurrían entren nuestras extremidades, aun entre despiertos y dormidos un ruido en la puerta nos despertó, como alguien intentando entrar (pero que enseguida desistió) el más asustado fue él, que pegó un salto de la cama y trato de esconderse casi como en un acto reflejo.


-Tranquilo Juan, no pasa nada, alguien se debe haber confundido, pero ya se fue- le dije.


Destrozandonos en un Hotel (2)


Juan terminó de despertar y salir del sobresalto, ahí se dio cuenta que fue casi un acto reflejo, me pidió disculpas y se recostó nuevamente en la cama para explicarme porque había reaccionado así:




Hace algunos años, cuando aún estaba casado, conocí a alguien, a pesar de ser feliz con mi mujer y mis dos hijos chicos, este muchacho despertó en mi ese deseo que había reprimido por tantos años. La primera vez nos vimos en un hotel como este, nos destrozamos cogiendo, fue tan salvaje que cruzamos el límite de una simple satisfacción mecánica e inmediata, a conectarnos de una manera única.


El sexo era el mejor de mi vida con ese muchacho, recuerdo sus caderas afiladas y su abdomen duro, esas nalgas carnosas y a la vez firmes, nalgas que yo dividía con mi pija cada vez que lo penetraba, de pie contra la pared o de cuatro en el piso. Todavía recuerdo su pija, no tan larga pero gruesa y sin circuncidar, como se ponía tiesa y rebotaba contra mi abdomen cuando él se sentaba encima de mí, cabalgando para darnos placer. 


Los encuentros se fueron repitiendo y empecé a inventar escusas en casa, reuniones de trabajo extensas, reuniones con amigos (que hace años no veía), hasta me inscribí en un curso al cual fui 30 minutos de la primer clase y nunca más volví, todo con tal de verlo, de amarlo, de cogerlo. Él también se enamoró, o por lo menos yo me sentía correspondido, y empecé a plantearme  la posibilidad del divorcio, pero era algo que me angustiaba demasiado”.



-Lo siento, debe haber sido complicado- fue lo único que atine a decir, Juan estaba haciendo su catarsis y yo no era quien para frenarlo.




“Si, la verdad fue muy duro, sobre todo porque pasaba muy rápido, según yo mi mujer no sospechaba nada, más allá de que nuestro matrimonio no era el mejor y veníamos un poco distanciados, ya habíamos tenido épocas así, pero esta vez yo me estaba acostando con otro hombre y sentía algo por él. Necesitaba un poco más de tiempo para resolver todo, pero eso no me impidió seguir viéndome con él, es más habíamos planeado una noche juntos para celebrar los 4 meses de habernos conocido, para eso inventé un congreso en una ciudad cercana donde estaría dos días, si bien fui a esa ciudad, me encontré con él allá. Mi mujer sabia la empresa con la que viajaba y hasta hotel que había reservado, pues me había ayudado a reservarlos, (recién ahora puedo ver que ella ya sospechaba algo).


Nos encontramos en el lobby del hotel a las 19:00 y a las 20:00 estábamos en mi habitación comiéndonos la boca, lo desvestí con cuidado mientras yo me iba quitando todo, su cuerpo era cálido y ese slip negro se estiraba cada vez más por la fiera que quería ser liberada, yo con mis 40 años encima estaba excitado como la primera vez, lo tire en la cama y comencé a besarlo desde los pies y subí por sus piernas, (que olores divinos) pase mi lengua por encima del slip y llegue a chupetearle los pezones, él solo gemía de placer, como un vampiro me abalance a su cuello y manoseé todos sus rincones hasta despojarlo de toda prenda. Luego él se abalanzó sobre mi  pija y comenzó a tragársela entera, hasta provocarse arcadas, recuerdo esa placer único de sentir mi miembro oprimido por su garganta que lo estrangulaba ante la necesidad de aire, finalmente vi cómo se ensalivaba la cola y se ponía de cuclillas encima de mí, para bajar lentamente y sentarse en mi pija erecta y palpitante, no hubo preservativo ni necesidad de lubricante, solo nuestro sudor y nuestras pieles, así entré en él y él me hizo parte de si, luego la luz se introdujo agresivamente.


Destrozandonos en un Hotel (2)Alguien abrió la puerta, encendió la luz, era mi mujer, en el marco de la puerta, de frente a nosotros, totalmente desnudos y encajados uno en el otro. Mi mundo se detuvo, mi corazón reventó, sentía un temblor interno, un terremoto que desmoronaba toda mi vida, fueron segundos, pero parecían horas, aún recuerdo sus pupilas escaneando la escena, recorriendo con una mirada de odio, asco y tristeza  nuestra desnudes, sin entender como yo podía estar con otro hombre.


"El terror más grande de todo puto casado se me hizo realidad esa noche."


Nos divorciamos obviamente, me quitó todo, y casi hasta la custodia de mis hijos por mi “perversión”, a él nunca más lo volví a ver, tampoco me buscó, pero aún hay momentos en los que me despierto sobresaltado cuando estoy en la cama y siento el ruido de la puerta”



El silencio era lo único que podía ofrecerle a Juan luego de semejante relato, cuando noté que se tranquilizó, le pregunte algo.- Escuche muy atento tu historia, pero nunca dijiste como se llamaba él, ¿tiene nombre?-




-Si claro- me dijo- tiene muchos nombres, depende de quién sea la historia, pero siempre es aquel que con su llegada cambia nuestra vida y partir de ese momento nunca más será igual, él se llamada Carlos.



¿COMO SE LLAMA EL TUYO?

 

martes, 28 de junio de 2016

Las pensiones. El Braulio. Séptima parte

José María Gómez | Las pensiones | El Braulio |

 

paquete


Y fue una hermosa fiesta, en ese baño. Y mientras me lo contaba, y yo seguía refugiado en sus brazos, su cuerpo comenzó a irradiar un suave resplandor, como si se iluminara, y a través de ese efecto me resultaba muy fácil poder visualizar a través de sus palabras la alegría, el descubrimiento inicial, la excitación primaria que se apoderó del Braulio esa primera vez, apenas su vecino, de la edad de su padre, le manoteó la pija.


No lo podía creer, le resultaba irreal y extraordinariamente placentero, como si todo lo conocido hasta ese momento se invirtiera, era divertido y triste al mismo tiempo, no sabía por qué, como si hubiera perdido algo y de repente lo encontraba. Y todos los hombres con los que se encontró en esa tarde inaudita actuaban correctamente, como si supieran, una lógica fatal e inexorable: la de ser arrojados ahí, y en esa hora, dasein (ser – ahí y, también, estar haciendo algo ahí… pero deleitoso). No obstante, el hombre mayor (y a quien la filosofía alemana en ese instante no le servía para nada) se ocupó de lo suyo, con fervor, con las manos primero y enseguida con la boca, feliz, ensimismado, aunque de tanto en tanto lo miraba. “Fue genial”, abundaba el Braulio, “él es el culpable de que me guste tanto”. “¿Qué?”, le preguntaba yo, para saber “Eso, coger ahí, de golpe, como un regalo, como cuando de chico te regalan algo”.  Por eso iba a los baños.


Pero más tarde el Braulio estuvo con los otros, para mayor satisfacción y prístina enseñanza (que algunos parroquianos deberían aprender): la de todos con todos y también la de uno en uno, porque la libertad es libre, según se dice (aunque la prohibición es mala consejera). Y todos contentos. Y el que se alegró mucho, según siguió contándome, fue un muchachito que, aunque parezca incierto, era (o parecía) menor de edad (aunque nadie le pidió el documento). De todas formas, el Braulio también andaba flojo de papeles, estaba al límite, por decirlo así, y juntos, porque la correspondencia etaria los unía, se repartieron los favores, es decir, las vergas, los labios y los besos, para la algarabía general.


Con quién más “compartió” el Braulio fue con un tipo recio, varonil y muy dotado que era habitué a ese cine, mejor dicho, a ese baño (a quien yo justamente conocía). Digresión: El susodicho tenía un auto nuevo y acostumbraba a sacar a pasear a los pibes que se animaban y, obviamente, andaban con ganas de probar, generalmente jovencitos de buena posición social. Entre ellos un amigo que tuve, R., quien me contó que en el momento culminante, en el asiento de atrás, les tapaba fuertemente la boca con la mano y no solamente para que no gritaran, pues, repito, era muy dotado, sino que eso le brindaba algún tipo de goce suplementario, tal vez un signo de la época, tal vez, no. R., no obstante, aseguraba que era el mejor procedimiento (mi amigo era muy estrecho y a pesar de que se moría de ganas de que lo penetraran de una buena vez, nunca había tenido la audacia suficiente o, mejor dicho, el dolor que sentía lo hacía desestimar en el intento ante el primer empujón de otros no tan avezados como este hombre). Primero el hombre le pidió que se la besara, literalmente, digo, y enseguida, con alguna eficacia, lo acomodó en el asiento trasero y allí mismo, con la puerta cerrada y relativamente inmovilizado, se abalanzó sobre su cuerpo y, sin ninguna advertencia, le bajó los pantalones y se la metió de un solo saque, tapándole la boca, como dije, y haciéndole sangrar. “Un puto nuevo”, dice que le dijo, después, limpiándose la pija para que mi amigo, que lloraba, se la besara nuevamente. “Un tipo raro”, pensaba yo mientras lo escuchaba, “pero efectivo”, agregaba mi amigo quien, no obstante, luego de esa experiencia anduvo un largo tiempo sin probar). Otra digresión: Alguna vez, después, me había pedido a mí, precisamente, “ya que somos tan amigos”, a intentarlo de nuevo, “a ver si puedo”. Fuimos a su pensión, una noche, tarde (entramos en silencio, sacándonos las zapatillas para no hacer ruido: un recurso que a lo lejos me produce ternura), y nos desnudamos. R. era algo narigón pero muy lindo, flaco y usaba cabellos largos que lo favorecían, en síntesis, era perfectamente cojible aunque estrecho, claro. Y a pesar de que hice todo lo posible para que disfrutara, no lo logré del todo pues apenas pude con esfuerzo introducirla, mi amigo, quien no podía evitar que le doliera, comenzó a gritar tapándose la cabeza con la almohada: “Acabá, la puta que te parió, acabá”, urgiéndome para terminar su suplicio aunque intentando de todas maneras satisfacerme, lo cual hice, obviamente, con una extraña profusión, y muy adentro. Después nos pasamos toda la noche riéndonos. Con el debido tiempo, R. aprendió. ¡Y vaya si aprendió! Y todas las veces me lo contaba hasta que dejamos de vernos por razones ajenas a nosotros. Y no es extraño que le ocurriera eso, lo de aprender, digo, pues había nacido para el sexo, es decir, le gustaban fervorosamente los hombres, mejor dicho, le gustaba cojer, ni más ni menos, y eso es maravilloso. Y tenía el cuerpo exacto para eso (se desplazaba de manera muy armónica y tenía la cola paradita, elegante) y, cuando todo se acomodó, hizo estragos. Disfrutó de la vida, mucho, en todo sentido y de la parte de atrás, también, y me cuento entre los afortunados de haber gozado de su afecto. Mucho tiempo después murió, como tantos. Siempre me acuerdo de él, con respeto.


 

Continuará.

 
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lunes, 27 de junio de 2016

Memorias de San Isidro. Survivor

Pablo Castro Videla | Memorias | El despertar sexual

 

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Haber nacido en el año 65 tiene sus grandes ventajas, viví los 70 y los 80. Sobreviví los 80 en realidad. Porque sigo acá, updated y mas sabio que nunca.
Soy un buen tipo, buen mozo, buen compañero, buen artista, buen amigo y soy bueno en la cama.

El despertar sexual


isidro¡Ay! ¡Ay!  Éste tema, ¡que tema!
La “E” True Hollywood Story de mi vida comenzó cuando yo era chico. 9 años exactamente; jugaba en la predécima de mi club de rugby, el S.I.C. Que como todo niño bien tenia que estar. Por supuesto me parecía un embole y agresivo.
En casa había algún tipo de violencia; no voy a entrar en detalles dramáticos porque no es la idea de mi relato pero la violencia, no, mejor no. Sigo con la etapa del rugby, tengo muchos recuerdos lindos y otros que no entendía tanto, los mejores!

Uno de ellos es:

La última vez que “jugué al rugby”; estaba sentado bajo los eucaliptos y casuarinas del club observando a una hormiga negra hacer su recorrido con un palito, mientras los otros, mis compañeros del club y la mayoría del colegio, corrían como gallinas asustadas y se cagaban a palos por la pelota, un deporte infeliz si los hay.

Yo con mi hormiga, estaba en ácido, en otro mundo, más alucinante que el de todos los que corrían. Sentía el olor al pasto, los árboles, el viento y el sol en mi carita. Cierta melancolía de chico sufrido. Gran incertidumbre.

Recuerdo paz, mucha paz.

El Mundo de los Culos


isidroEl otro recuerdo, el más significativo, es el vestuario de hombres, llamado por mi y mi mejor amigo Axel “El Mundo de los Culos”, un paraíso si los hay.

Todo el tiempo era:

- ¡Vamos al mundo de los culos!

- ¡Dale!

Que sensación tan extraña, tantos hombres desnudos con sus pijas colgando  enjabonadas, era increíble,  me llamaba poderosamente la atención.

Además del terror que se me pare por mirar.

Tenia que hacer fuerza con la mente para que no suceda porque sino la vergüenza podía ser fatal. Era muy increíble y fuerte la excitación.

Esto era los fines de semana nada más.

No todos porque tenía  amigos que vivían por casa, el barrio no era cualquiera, Las Lomas de San Isidro.

Estaba orgulloso de vivir ahí, no solo por lo social sino porque todas las casas de alrededor eran de celebrities argentinas, del cine, la televisión, la política; decíamos que vivíamos en la Hollywood de argentina.

Estábamos en la calle todo el tiempo en bicis, skates, patines, traje de baño y de pileta en pileta. Pero no todo era brillo.

Axel era vecino de la vuelta y compañero de banco en el colegio.

Teníamos otras ideas mas divertidas que la boludez de Hollywood. Todo bien pero, la bici, el skate, los patines, la pileta, etc.

A cualquiera le pueden aburrir, ¿no?

Teníamos caras de Ángeles, lo que podía disimular nuestras macabras y en su mayoría diabólicas ideas.

Me acuerdo casi todo como si fuera ayer. Una idea fue podarle el jardín a machetazos a la vecina mersa muy mersa que tenía florcitas grasas de todos colores; al día siguiente se preguntaba, - ¡quien podría haber hecho semejante maldad! Llorando como si alguien hubiera muerto. Nunca lo supo, obvio. En fin…su desgracia frente a los todos vecinos, nos  causaba mucha gracia!

Éramos malos y nos gustaba.


Otra fue darle una milanesa cruda con una lamparita molida dentro a un perro rompebolas que cuando ibas de una casa a la otra te ladraba hasta el cansancio, un perro pesado, ¡un perro de mierda!

Miramos como comía pensando que con eso estaría frito pero al hijo de puta no le paso nada.

Pero como todo “inocente niño” nos aburrimos del perro y pasamos a otro tema.

Se nos ocurrió hacer un incendio, era genial el nivel de inconciencia.

Buscamos algunos combustibles, un balde, un poco de estopa unas balas del revolver de mi abuelo para que hubiera estallido y of course una caja de fósforos.

Lo que hicimos fue incendiar una manzana entera que estaba loteada pero no construida y le echaron la culpa a un señor que vivía solo, muy raro, el raro de la vuelta, el incendiario, según las habladurías locales.

Finalmente se lo llevo la policía mientras nosotros tirados en el pasto nos cagábamos de risa tipo ácido, estaban todos los vecinos consternados y nosotros agarrándonos la panza porque no dábamos más de reírnos por el quilombo perpetrado...

Continuará

domingo, 26 de junio de 2016

"Pelea de loca siempre te toca": Violencia intragénero.


Leí con sorpresa la nota de Alejandro Femia sobre parejas tóxicas, me parece bárbaro que se hable del tema, que se comprometan con estas situaciones que pone sobre la mesa algo que pasa y que al igual que en el ambiente HETEROSEXUAL se oculta bajo la alfombra.



[avatar user="AleK" align="left" /]


violencia intrageneroUn homosexual maltrata a otro. Una lesbiana, a otra. Es difícil denunciarlo: en sede judicial tenés que contar las vejaciones, ataques, tu vida sexual… y además, al ser un hombre contra hombre o mujer contra mujer, se acaba apreciando como una lucha entre iguales. Tenés que desnudarte física y anímicamente. No es fácil convencer al sistema de que sos una víctima, pero lo SOS. No desesperes.


Ahora los gays se quejan de la otrora muy progresista Ley N° 26.485 - Ley Nacional de Violencia contra la Mujer – Violencia de género.




"¿Género? ¿Por qué no hablar de violencia de pareja? Se trata de una normativa elaborada desde el sexismo feminista; de proteger a la mujer por encima de todas las cosas, dejando de lado otros tipos de violencia –que ya existían-  entre personas con relaciones sentimentales, sexuales y afectivas. El resto de modelos de convivencia quedan así desprotegidos”.


Como leíamos en la nota de Alejandro Femia, los profesionales de la salud no saben como pararse cuando les llega un paciente que ha sufrido violencia intragénero que así se llama, tampoco saben como hacerlo los policías, cuando llegan a las comisarías y lo que es peor, ver la cara de los de las mesas de entradas en los juzgados si al abogado se le da por ir directamente a tribunales.


Es la misma cara que ponen si un abuelo quisiese huir de sus hijos o nietos maltratadores.



Relaciones violentas


Lamentablemente en Argentina estuvimos viviendo en una época oscura en cuanto a estadísticas se refiere. O sea, no hay. No se registra y como también se denuncia poco, ambas cosas hacen a la falta del dato.  Solo podemos trabajar con las que brindan las ONG o las asociaciones que trabajan con parejas victimas del maltrato.




  • Que entre varones se da más el maltrato psicológico.

  • El tema del que dirán pesa mucho más

  • El dinero y lo social condiciona todo el tiempo.


Las Lesbianas también



  • Mientras entre mujeres, la cosa es cuerpo a cuerpo, las mujeres pelean y ponen el cuerpo, se van a las manos.

  • “Es más visible la violencia física en las parejas de mujeres que en las de hombres. En las parejas de mujeres, por un lado, cada cosa que atente contra el mandato de tener que estar juntas podría ser motivo de violencia, porque pone en riesgo la relación. Y por el otro, hay casos en los que, cuando una se siente indiscriminada con la otra, lo único que le queda es la violencia para sacársela de encima.”


Los mandatos operan casi inconscientemente: se trata de la célebre y tristemente conocida “lesbofobia”. La forma en que una persona se ve a sí misma determina la dirección de un vínculo, algo así como “te trato como yo debiera ser tratada”.


Si la maltratadora tiene una ‘dosis’ alta de lesbofobia, va a ver a su compañera como un espejo. Y no le gusta lo que ve. Lo malo que ella tiene internalizado en cuanto a lo que una lesbiana es, lo pone en la otra porque no puede reconocerlo en sí misma, y hacia allí dirige su violencia. Sobre todo a nivel psicológico, aumentan los insultos y las descalificaciones. Lo que estaría operando sería algo así como ‘se merece que la insulte porque es torta’. De la misma manera, y simétricamente, la maltratada es capaz de asimilar tales acusaciones y humillaciones a causa del autorrechazo que en ella genera su propia identidad sexual: “Me lo merezco (POR TORTA)”. El trabajo del psicólogo acá es ver como opera esto y hacerlo visible para el paciente, para que ante el paciente  eso se “devele”, porque así podemos empezar a bajar los prejuicios.”


El problema radica en el escaso número de denuncias, y en la dificultad de establecer los roles de ‘agresor-víctima’ a nivel legislativo, a pesar de que éstos entre los gays y lesbianas también existen".



 Violencia doméstica


Otro informe importante es el de los National Institutes of Health del año 2000: “los convivientes del mismo sexo registraron una violencia con la pareja íntima significativamente mayor que los convivientes de sexos opuestos”. El 39,2% de las lesbianas declaró haber sido agredida físicamente, acosada o incluso violada por su pareja del mismo sexo. Entre los varones homosexuales, un 15,4% admitió haber sufrido estas actividades.


Se trata, pues, de un fenómeno muy extendido, y registrado en paises que tienen estadisticas para elaborar informes que sirvan para saber como poder encarar algún tipo de protocolo y accionar ante este tipo de comportamientos.


Muchos pueden ligar a otros hábitos propios del estilo de vida gay, como la falta de compromiso,  inmadurez psicológica, relaciones emocionalmente dependientes, depresiones, promiscuidad, etc…


Pero “la homofobia y lesbofobia nos trasvasa en todos los temas. En el caso de los hombres al no usar preservativos, por ejemplo, ya que si la sexualidad es concebida como pecaminosa no voy a incluir en ese terreno la legalidad del forro, ni el cuidado personal y del otro. Hay muchos actos de violencia en los que uno le está pegando al otro por ser gay”.



HABLAR, HABLAR, HABLAR


Una paciente me contaba que a ella un grupo le salvó la vida:




“Participaba de un grupo de reflexión sobre maltrato que a mí me salvó la vida”, cuenta que a fines de los años ’90 tuvo que huir de la ciudad donde vivía a consecuencia de la violencia que su novia ejercía sobre ella. Dice: “Yo tenía un quilombo terrible en la cabeza; la persona que me amaba, me golpeaba. No podía distinguir el afecto de la violencia. Yo tuve una alarma al comienzo de mi relación, pero no reaccioné. Al haber sido víctima de abuso sexual infantil, mi nivel de tolerancia era muy alto: violencia era lo que estaba acostumbrada a recibir y cuando ella me basureaba, yo me sentía capaz de soportarlo porque después venía su amor, su arrepentimiento. Era la repetición de un círculo. Ella era muy hábil para manipularme. Y si yo hacía uso de mi libertad, terminaba siendo lo peor del Universo. Pero mi libertad fue lo que elegí finalmente, pese a haberme ligado varias palizas”.


sábado, 25 de junio de 2016

BIENVENIDO!!! Conoces a ... Pablo?

bienvenido

 

Pablo Castro Videla, se muestra como lo hicimos nosotros en NOSOTROS &... en un principio, (en bolas, como cuando vinimos al mundo), por eso es un placer darle la BIENVENIDA a alguien que vive la vida sin prejuicios, ni hipocresías, de cara a lo que la misma le pueda dar. Nos cuenta que es pas/act  de 46 años, le gusta el pissing, tetillas, se define como el mejor "mamador" (esa foto mamando pija ME MA-TA!!, ya me saco varias pajas, uds. no saben lo que es ser editor de esta pagina!) En fin un amigo de San Isidro, director de arte, productor ejecutivo, fotógrafo, decorador, pajero eterno y morboso desde los 9 años. Amante de la música! Exquisito escritor. Enamorado del amor y del sexo.
Desde ahora colaborador en Usandbath entre sus múltiples actividades. Lo podrás empezar a leer a partir de mañana lunes 27 a las 20 hs.


En Chacarita: La lujuria es mi pecado capital.




“Los sumergí y también los arrastré

 por estados diferentes.

La lujuria es mi pecado capital”

 

Cementerio de Chacarita


[avatar user="Jesus" align="left" /]

P1010038Fue todo tan exacto hoy en el cementerio. Fue de una, parecía esperándome.

Caí sin vueltas, salí del subte, crucé la calle entré persignándose como si de verdad fuese cierto lo santo del campo y el respeto a los muertos.

Caminé con la cara seria (más de lo normal) pero la mente y el espíritu se disponían a coger. Como poseído caminé, observé, leí lápidas, relajé.

Fui hasta el nicho de mi madrina, ahí estaba el nene. No caminé demasiado para encontrar al puto de mi morbo.
Estaba con otros pibes y pibitas. Era un grupito "pintoresco". Esperé a que se despidieran y mientras le miraba el culo al chico que había elegido. Cantaron una canción, creo que me reí. Él me miró y me toqué la pija.

Me fui acercando para mostrar familiaridad con la difunta.
Ellos eran miembros de un fans club y a mí me beneficiaba el parentesco. Una mina me habló, le conté de la muerta.
Todos ellos escuchaban atentos, como los fieles en una misa escuchan la homilía. Pedro, me miraba. Yo lo miraba y sonreía. De a ratos, me mojaba los  labios con la lengua.
Así, diez minutos.

Los dejé por fin separarse (me estaban agotando), llegué a decir que necesitaba un baño y caminé al baño.
Entré, me bajé el cierre y solo esperé. Cuando él entró yo ya la tenía gomosa. Él también estaba canchero.
Se la ofrecí y se la metió en la boca sin mucho más.
Quise asfixiarlo un poco, lo trabé con la pija en la garganta,  hizo arcadas. Qué rico pibe, ¡voluntarioso!

Me ordeñaba la verga con la ansiedad de los putos nuevos, que son como terneros prendidos de las ubres de la vaca; dependientes, golosos e inconscientes. Mientras él me mamaba yo carpeteaba detrás de la puerta que estaba algo abierta. Afuera del baño, el sol devoraba la vida en los pasillos del cementerio. Nadie se veía caminar en el ala derecha de la Chacarita. En el baño había olor a flores muertas que me comía el tabique más que la merca. Botellas de plástico que hacían a su vez de floreros, hojas verdes de relleno en los ramos. Yo paneaba de izquierda a derecha y miraba de a ratos hacia fuera. Él nunca dejó de chupar.

El cortejo


Vi llegar un cortejo acompañando un ataúd que dejarían sepultado en la tierra. Lo tenía en un plano general, hombres cargando el féretro, coronas de flores en manos de los trabajadores, acompañantes en silencio caminaban detrás con un rictus parecido al de los finales concretos. Sacudí la pija en la boca del pendejo que me la chupaba. La cabeza de la verga relucía de su saliva espesa. Entonces lo puse de pie, lo incliné sobre una bacha sucia, lo abrí de patas y me escupí en los dedos. Le mojé piadoso, el culito. Pensé en una bombeada rápida. Le apoyé la pija y se la mandé. Estaba tibiecito, elástico, íntimo.

Era como cogerse la conchita de esas minitas que se portan bien, que se quedan quietitas esperando que su macho las desborde de leche. Me lo cogía y le agarraba el cuello, por detrás con todo mi cuerpo sobre él, mordiéndole la nuca, mojándole la oreja, a punto de llenarle el culo de guachitos en mi esperma. Qué misterio me hizo tener lastima de él, no lo sé. Pero se la saqué. Limpia y dura seguía mi desesperación, con la mirada le indiqué seguir chupando. Se arrodilló, detrás de la puerta otra vez y se la tragó hasta los huevos. Oí el sonido metálico de las palas y volví a pensar en la tumba abierta al sol.

Pero el sonido era de un primer plano sonoro, y metálica sonó también la puerta del baño. Un tipo entró a mear. Pasó directo al mingitorio, Pedro se asustó, quiso pararse y lo detuve ahí, de rodillas. Ningún putito debe temer si está conmigo. Yo me retiré apenas algo de la boca de mi puto y adopté la misma posición que el tipo que meaba. Miré al nene frente a mí y él adivinó lo que seguía.

Ahora pissing



El primer chorro de mi meo caliente y rancio erró a su boca y le mojó la cara, después apunté mejor, él se la acomodó y se tragó todo mi meo mientras el otro miraba. El chabón fue hasta la puerta, entró la pala que había dejado afuera y trabó la puerta con el mango. Como ocurre casi siempre en los baños, nadie medió palabra. Así como actores o bailarines habiendo ensayado su obra mucho tiempo, como una coreografía conocida, nos desenvolvimos; igual que cualquier puto en cualquier tetera. Con facilidad, con conocimiento y con morbo.

Pecados de la carne


Mientras yo le agarraba de los pelos al flaquito, él abría la boca y el otro se la llenaba de carne. El tercero y yo nos pusimos lado a lado y el peque nos la chupaba a los dos juntos. El tercero y yo nos besamos, empezamos a pajearnos frenéticamente. Miré hacia afuera por una ventanita y contemplé a los deudos despedir al difunto. Algunos con flores en las manos y otros arrojando terrones de tierra sobre el féretro. Todos de negro riguroso, el sol daba cuenta de lo hermoso de la vida fuera de los muros de la chacarita. Una mujer reventó en llanto doloroso seguramente por la despedida. Yo reventé en una eyaculación monstruosa, quizás, por la bienvenida. Cada golpe sobre aquel cajón fue un chorro de leche para Pedro.


Sentí que para mí ya había sido demasiado. Abrí la puerta sin pedir permiso y salí.
Nunca en la vida se me ocurrió pedir permiso. Camino a la puerta noté que varias personas me miraban la bragueta. Tenía el cierre bajo y un hermoso lamparón de recuerdo. “Gracias a Dios” –pensé- nunca tuve vergüenza.

"-Yo Juan, fui la mujer de mi padre" - África-

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Mi abuelo materno habría  recibido a mi padre en su Castello con el rosario de oro que le diera su amigo  Paulo VI.

Le hizo   saber   que independientemente de  su afición  por las negritas, repudiaba  su desprolijidad y el que mi madre hubiera regresado malata della testa al punto de no querer saber ni de su hijo.

Le  enrostró  que  oportunamente lo aceptó como yerno por  capricho de  sua figlia,  pero que ahora, antes de tener una divorciada entre los  suyos,  la prefería  muerta.

Mi abuelo habría remarcado  que por mí piccolo innocente,  del que esperaba hacerse cargo cuando cumpliera  los 18, se  privaría de  anular ese  matrimonio maledetto para casarla con un Monteleón o un Braganza, como hubiese deseado desde un principio; ma, sin embargo,  no quería verlo más por la sua famiglia.

Así, inocente para la cultura tribal  e inocente para mi linaje materno, volví al internado en los Alpes, lo cual fue mi castigo.

Año de tremendas  pajas con mis dos compañeros de habitación,  cada uno sin mirarse en su cama.

Mentí sobre las negritas (para ellos fueron sirvientas blancas, eran asquerosamente racistas) y,  desde ya,  nunca hablé de los pibes negros.

Mis pajas  las dedicaba entonces a aquellos culitos blancos.

Me los hubiera cogido a todos en las duchas, transmitiéndoles los ritos africanos, pero hubiera sido un desastre. Sabía que tenía que cuidarme ahora de mi abuelo.

africa incesto ID

Ya no toleraba esa vida protocolar, cuando a más de dos principitos se les notaba lo puto.

No obstante era  buen alumno,  pero lo que hubiera deseado  para mí,  era ser libre y negro.

Mi padre me dolía más que el rechazo de mamá.  He sido criado por niñeras. A él lo admiraba.

Soñaba que era la negrita de mi iniciación en medio de mi padre y yo. Que el que estaba debajo (yo) era papá, y quien me  hacia el orto (mi padre) era mi  mamá.

Mi calzón aparecía almidonado.

África me recibió en su estación lluviosa. Más pegajosa y caliente que nunca.

La Malaria,  las inundaciones y la guerrilla  mataban gente como a moscas.

Makike   me dio la bienvenida y me dijo en su lengua:

- Ubaba  umfana abagulayo, Umfana

(-Tu papá se enfermó,  muchacho)

 

Mi padre despertaba con cocaína para  llevar adelante sus negocios con los traficantes  y cumplir  sus compromisos políticos. Solo conciliaba el sueño  ahogado en   whisky.

Cada  mañana Makike, después que lo ayudaba  a vestirse, debía cambiar sábanas con lamparones  de leche por las pajas que se hacía.

La cocinera se fue a Ciudad del Cabo  enviando a sus hijos a la aldea y no había más mucamitas negras.

De todo se ocupaban Makike y su esposa, vieja como él,  que quería retornar junto a sus nietos.

Por las noches, solo una puerta separaba a mi padre de mí.

Puerta que  todo lo amplificaba: El  vaso llenándose de whisky,  la merca peinándose, su profunda inhalación. El miedo y el deseo. Nuestras vergas.

Vibrábamos, esa puerta y yo, con los altos gemidos de mi padre durante sus violentas pajas.

Acá una mano frenética en mi chota. Allá  mi padre castigando mal su pija.

La madrugada tormentosa del 22 de diciembre de 1974,  sonó el teléfono y papá atendió.

Entonces se detuvo el mundo.

Se abrió esa puerta caliente y vi su estampa fibrosa recortada  por la sombra.

Un relámpago iluminó los ojos inyectados y su poronga estupenda.

Mi madre había muerto por una sobredosis de tranquilizantes.

Mi padre desnudo como yo, se recostó junto a mí y me abrazó desconsolado.

Entonces puso  una  pierna por debajo de la mía y la otra entre mis piernas, acaso una necesidad de su cuerpo de ocupar  con el mío un vacío insoportable.  Ambos  abrazados en doble tijera,  lloramos.

No hubo palabras,  se encontraron nuestras bocas desoladas.

Huevos contra  huevos, las chotas encabritadas,  Maputo desvariaba de  humedad, de  calor, de sudor y de metralla. 

Sus fiebres nos arrastraron al más profundo infierno.

Mi padre hundió  su jeta entre mis cantos transpirados  y  sentí que mi orto era el centro del caos.

Tragué su verga y me sorprendí de mi garganta.

La poronga de papá era infinitamente más sabrosa que las vergas negras. Su olor a huevos me llenó el alma.

Papá incrementaba  su  lengüetear cuando yo alucinado  mamaba  para digerir su poronga espléndida. La teta de mi madre, la poronga de papá. Mi padre me olía y me chupaba el ojete como un perro ansioso buscando merca.

Lo amé. Me puso en cuatro. Fui su mujer. Tardé años en poder declararlo.

Cuando me entró la mitad de la cabeza, cuando sentí que mi virginidad  ofrecía  tal disposición, largue chorros de leche.

Papá hábil, retiró su pija. Ahuecó su mano para recibir mi guasca y con ella lubricarme el culo.

Con su otra mano acariciaba mi abdomen y mi pecho haciéndome delirar.

Entró esa cabeza. Empezó a  cogerme lento, más adentro. Volví a acabar.

 

padre e hijo

Tenía 16  años. Mucho después,  la terapia me salvo de la locura.

Papá volvió a sacarla y usó mi lechazo para embadurnarse la verga. La entró despacio. Bombeó hasta la mitad.

Se detuvo. Me hizo respirar profundo y entonces la sentí toda adentro.

Su poronga producía una ola que nacía en mi interior, recorría mi médula, se elevaba alto y rompía en mi cabeza.

Acabé  desde adentro y  también con la pija.

Entendí con los años que eso era  multiorgasmia.

Me garchó parejo y firme mientras me acariciaba. Era él.  ¿Garcharía así a mi madre?

Sentí en mi  fondo como  papá estallaba. Aulló como un animal herido, gutural, entrecortado

Después un latido,  otro más, y otros,  más distantes, más largos y espaciados, sollozó, maldijo.

Acabé nuevamente pero más profundo sin poder contener el llanto.  Nos  dormimos abrazados.

Durante diez días y diez noches no paramos de coger

Makike asumió nuestro encierro justificándolo en que mi madre había muerto.

Papá murió también aquella noche para ser el mejor amante que he tenido.

Dios me lo quitaba todo. Satán me indemnizaba.

 

Continuará...

 
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martes, 21 de junio de 2016

Conoces a ... Agustín?

agustiin cats

 

Soy Agustin, de zona norte, Martinez, 44 años bisex pasivo. 1,87 mts, 95kg, ojos verdes, castaño.  Busco activo maduro y discreto por la zona para buen sexo y amistad, sin vueltas ni mentiras. Escriban acorucho_2001@yahoo.com y contesto todos los correos. Si quieren tener lo que ven, dejen contacto, fotos, y arreglamos un encuentro.



 

Más gente para conocer en: Conoces a... ?

Las pensiones. El Braulio. Sexta parte

José María Gómez | Las pensiones | El Braulio |

La primera vez que le pasó, porque siempre hay una primera vez para todo, fue en el baño del cine El Cairo, emblemático lugar de Rosario que competía en fama con la confitería del mismo nombre (sede de la bohemia, de noctámbulos, de artistas) ubicada por casualidad a media cuadra.


 Braulio


Había ido a ver la película: “La caída de los dioses”, de Luchino Visconti, que no entendió mucho salvo el hecho de que el protagonista, además de “maricón”, era muy mala persona; no obstante, la presencia en el filme de algunos otros personajes, el primo, por ejemplo, una asaz combinación de belleza juvenil e inocencia, lo había excitado inesperadamente y, dándose cuenta de que tenía una incipiente erección, se le ocurrió meterse en el baño después de que terminara la película con la idea difusa y no totalmente decidida de finiquitar el asunto de entrepiernas.


El baño, que yo conocía muy bien cuando me lo contaba, estaba lleno de ocupantes así que tuvo que esperar. Para entonces, ya se había olvidado de la excitación de la película y lo único que necesitaba era orinar. Y lo hizo. Pero de repente, “te lo juro, por Dios”, me aclaraba, el sonido del agua, un cierto olor, la penumbra y, al cabo, la presencia de otros hombres desplazándose silenciosamente, “como en puntillas”, dijo, le provocaron una calentura feroz que tuvo que esforzarse (pues no sabía, “te digo la verdad, no sabía”) para acallar el impulso de bajarse de inmediato el pantalón hasta las rodillas (algo que le encantaba, doy fe) y hacerse una tremenda paja delante de todo el mundo. ¡Oh, inocencia! No sabía, “vos reíte de mí, pero no sabía”, que todos los que permanecían en ese baño esperaban lo mismo. Y ese día se enteró.


Fue glorioso. Primero se percató de que quien estaba a su lado lo miraba… pero no a él, precisamente, sino a sus manos, es decir, a lo que tenía entre sus manos y que, tal como me lo contaba y yo me imaginaba, estaba en su máximo esplendor. Se puso rojo de vergüenza, la escondió, le pareció terrible que alguien se diera cuenta de que estaba excitado, de que no podía evitar frotársela y es lo que estaba haciendo. Pero lo que sucedió a continuación fue peor. ¡Visualizó una mano!, sí, una mano vacilante que no era la propia sino la mano del vecino (y cuando lo miró, espantado, vio que era un hombre que le doblaba en edad) la cual venía en su auxilio, generosa, y entonces, finalmente (porque el hombre no se movió del lugar y, además, le guiñó un ojo) comprendió.


Pero antes, todavía asustado, miró a su alrededor. Y lo que vio fue definitivo: ¡todos lo esperaban a él!, y que los otros hombres que permanecían ahí, algunos ubicados muy cerca y los demás más alejados pero muy atentos, estaban a la espera de un milagro que lo involucraba: que un guacho muy hermoso como el Braulio se animara de una buena vez, se decidiera, ingresara por primera vez y para siempre a un territorio común, aunque prohibido, donde la felicidad estaba al alcance de la mano.


Y entonces, y en un gesto que a posteriori vería realizar a cientos de hombres de toda condición y tamaño (un gesto hermoso, enervante, sutil), delicadamente se apartó…para mostrarla.


Continuará.


 

domingo, 19 de junio de 2016

La bisexualidad y sus contrapuntos.

Ale K | Bisexualidad | Fantasías | Consultorio |

Nos pasa a los psicólogos que vemos pasar por el mismo espacio de trabajo, donde creamos ese "marco terapéutico" personajes y situaciones que a veces nos dejan pensando en presentar a tal o cual paciente, al modo de celestinos quita penas. 


bisexuales

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Hacemos un repaso con Gonzalo, un paciente que ya logró  superar ese momento que le causaba tanta angustia. Por fin, le gritó al mundo su preferencia sexual. Sin tapujos y sin complejos reconoce abiertamente que es gay. Se siente muy bien y vive una libertad que se negó por mucho tiempo.

Pero.... siempre los hay… tiene un nuevo problema, se enamoró.

Desde un principio, no parece un gran problema para la mayoría de las personas, pero en su caso hay una característica muy especial, su corazón ha recibido el flechazo de Cupido y quien le quita el sueño es un hombre heterosexual.

En sus palabras dice:

Trabajo en un call center y habiendo tanto puto que salen por los zócalos me voy a fijar en un pibe re lindo que se nota a la legua que no es gay, lo que no entiendo como es que me da bola, hoy justo estábamos hablando de que me iba a enseñar a nadar… y yo automáticamente me imaginaba a los dos en malla en la pileta. Yo tratando de contener mi erección frente a él. Soy patético!


¿Es posible, que un hombre, que abiertamente muestra su preferencia por las mujeres, se pueda enamorar de él? ¿Y juntos, puedan vivir ese idilio de amor que palpita en su corazón? Bueno, en principio, le podemos dar una esperanza… hay veces que la vida en el consultorio da esos contrapuntos.

Seguida a la sesión de Ricardo al mismo espacio terapéutico llega, Rodrigo y me dice:

Siento atracción tanto por un cuerpo masculino –lleno de fuerza y con marcados relieves musculares– como por la ternura de una mina –con su piel tersa y facciones delicadas. Para mí la bisexualidad es una búsqueda por la belleza en sus múltiples expresiones, colores de piel, facciones, vellosidades y musculaturas. Me he enamorado de más mujeres que de hombres.

Pero aunque satisfago mis necesidades con las mujeres, con quienes he tenido más relaciones de noviazgo, nunca he perdido la atracción por los hombres. No finjo en ninguno de los casos. Aunque me definí como bisexual hasta los 22 años, comencé a fijarme en personas de mi mismo sexo desde la pubertad. Al compararlos con mi cuerpo, admiraba en otros cuerpos los primeros rasgos de cambios físicos propios de la edad. Hubo acercamientos sexuales, pocos y tímidos, sobre todo masturbaciones en grupo; y lo que fue curiosidad se convirtió en atracción.

Mi escuela era sólo de varones, por lo que había momentos en que los compañeros se exhibían y yo no dejaba de fijarme en sus piernas, en sus brazos, en su cutis. Mi primera experiencia bisexual fue a los 16 años, cuando me enamoré de un hombre. Estaba nervioso, con el corazón en revolución, ansioso por explorar todas las formas de satisfacer mi necesidad con el otro y de satisfacerlo a él. Por esos mismos años las mujeres llegaron a mi vida, fueron algo nuevo por descubrir y los encuentros sexuales fueron bastante atractivos.

La bisexualidad me hace libre, capaz de admirar la belleza donde se presente y de experimentar la sexualidad en su plenitud. La mayoría de mis familiares y amigos no lo saben. Prefiero ocultarlo porque creo que, al menos donde vivo y en los círculos donde me desenvuelvo, cambiarían actitudes hacia mí. Tengo muy pocas ganas de dar explicaciones respecto a mi sexualidad, sobre todo a quienes no las merecen.


 

En principio, les puedo dar una esperanza: la mayoría de los heterosexuales han tenido fantasías homosexuales alguna vez en su vida y algunos las llevan a cabo”.

viernes, 17 de junio de 2016

Homosexualidad Ritual (el rito del baño)

Africa adolescente | Juan Manuel Di Laurentis | El ritual

Vergas  negras


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Que todos los negros son vergones es un mito. Sin embargo, zulúes y  Shangaans  tienen lo suyo.

Ese era el caso de  Cumba y su hermano Moroni, hijos de la cocinera.

Mi blancura en pelotas les daba  mucha risa. Nos hicimos amigos y juntos aprendimos   el uso de las lanzas en combate cuerpo a cuerpo. El ritual.

Mi padre que no era italiano,  se recluyó en  su despacho día y noche ante la huida de mi madre a su Italia natal.

Se olvidó de las negritas y de mí, y se dedicó  a sus deberes políticos, recibiendo órdenes de su país,  aprontando sus negocios en Zimbabwe   y  escribiendo cartas a su esposa. Cartas  que ella nunca contestó; hasta que un día, decidió ir a buscarla.

Sobre mí, dio precisas instrucciones a Makike: higiene, actividad física diaria y que se me alimentara correctamente. Pero por sobre todo,  adiestrarme en  lo relativo a la hombría.   Yo tendría 14 años y el viejo negro asumió la responsabilidad  de acuerdo  a sus  costumbres  tribales.

En poco tiempo andar en bolas por  la casa o con apenas un taparrabo después de entrenar con mis nuevos amigos, fue para mí lo habitual. Y por otra parte, todas las noches tenía una o dos negritas que Makike me proveía con desgano, por ser joven aún. Pero estaba indicado por  mi padre.

África se me  abría.

Homosexualidad Ritual

El viejo me preparaba el baño  y me fregaba la espalda, entonces se me paraba la chota.  Los pibes zulúes, que no se me despegaban, se cagaban de la risa.

A poco los tres, seguidos por mi valet y amigo llevando  toallas y sombrilla,  empezamos a ir  a la playa de los negros, donde  estar desnudos  al sol y sumergirnos  en bolas en  aguas transparentes y cálidas  fue uno de los  placeres mayores que conocí en  la vida.

Los pibes africanos estaban encantados. Me enseñaban todo: su lengua, el IziZulu que pronto hablé, y sus costumbres.

La lucha libre en pelotas en la arena era el pasatiempo  típico  de jóvenes varones.


Se reunían en la playa como quince, que al principio me rodeaban y  tocaban el cuerpo, comparaban sus pieles con la mía y mi pija con las  propias.

En nada se reprimían. Una vez hasta me abrieron los cantos del culo para ver el color de mi virginidad y cuando vieron que era rosada se revolcaron literalmente de la risa.

A esa altura yo ya no era el pibito tímido que llegó a Maputo. Me dejaba hacer con naturalidad. Los comprendía, y aquel contexto me hacia libre de mi mismo.

Bromeaban arrancando mis  pendejos rubios para apoyarlos contra sus negras motitas púbicas,  lo cual terminaba en luchas de todos contra todos desnudos en la arena, juego viril como culto a la energía  masculina circulando entre varones,  en  aquella, diríamos hoy, naturista  cultura.

(Con el tiempo en Oriente comprendí que entre hombres el “Tantra” consistía más que nada en esa circulación energética).

La homosexualidad entre niños y adolescentes no estaba prohibida. Ahora  que lo estoy narrando me parece ensuciar aquello diciendo  “homosexualidad”. Para ese mundo  espléndidamente varonil, jugar con nuestros sexos era inocente, era lo  normal.

La genitalidad entre jóvenes  desnudos  no solo no era censurada  sino que se consideraba  esperable, y por tanto se la  veía  con simpatía.  Que los muchachos antes de casarse incluso se   garcharan entre sí,  aunque sorprenda,  no representaba  sexo. El sexo era entre hombre y  mujer.

Llegada la edad en que se unían  a una esposa, el esperma estaba destinado a la reproducción y por ello,  el cuerpo a cuerpo entre  dos  varones no podía existir sino en el marco de la contienda, donde uno de los dos no terminaría penetrado por el otro. Terminaría muerto.

Así que un día,  en esa curiosidad  por  mi pija erecta blanca y de cabeza rosada que era objeto de  las jodas, todos vinieron a tocármela mientras se las tocaban. Yo me anime a toquetear  algunas.

Africa (30) retroLos pellizcos y mordidas daban pié a revolcones en la arena igual que  rudos cachorros que juegan a matarse. Yo no era tan  inocente como aquellos chicos pero me sentía libre como un pájaro y nunca más me he sentido así.

Entonces  uno de los pibes me la  entró a chupar.

Makike a la distancia se hizo el boludo, él sabía  lo que representaba eso para mi cultura.

Esa tarde a pleno sol, en segundos, a ese pibe le llené la boca de guasca . No me pude aguantar. Se la tragó delante de todos para luego  festejar  su hazaña mientras  muchos,  divertidos,  se daban pajas cruzadas entre sí , dejando en la arena gotones de su leche (o apenas meo espeso, los más jóvenes), cagándonos  de la risa  todos para luego hacer bolitas de semen y  orín  amasadas con    arena  y   arrojarlas a los contrincantes. Hasta que mi mentor puso fin al juego y volvimos  a  casa.

Cumba y Moroni pidieron permiso a Makike para hacerse cargo de asistirme en el ritual del baño.

Ritual del baño


En penumbras los tres  fregamos y enjabonamos (cuando se hacía en  la aldea era con barro), fregamos y enjabonamos en penumbras unos a otros nuestros  sobacos, espaldas, cabezas,  culos,  huevos y pijas.

Por primera vez chupé verga, por primera vez me chuparon el orto.

Recibí  los placeres de la oralidad por delante y por detrás al mismo tiempo.  Y ambos, como un gesto de alabanza,  se inclinaron apoyándose en el borde de la bañera y me entregaron sus  ojetes negros que penetré  y socavé enjabonando mi pija  alternando el darles leche a cada hermano, leche que recibían en su interior en  el goce litúrgico  de recibir los atributos de un ídolo, sintiendo  que les estaba  otorgando un don que los bautizaba y los hacía comulgar conmigo para siempre.

Mi padre a su regreso y enterado de estas cosas,  hizo repetir el relato frente a mí.

Cuando levanté la vista para acatar su reprobación descubrí en sus ojos el rencor. Era una mirada  que se parecía a la envidia.

Continuará…

 

 

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jueves, 16 de junio de 2016

Incesto

Incesto | Jesús Navarro |


Almodóvar ya se había quitado de la pantalla chica, la carne trémula ahora era la mía, y la de él. Minutos antes yo había entrado a la ducha e intencionalmente para mi pecado dejé la puerta del cuarto de baño abierta.



analmente

[avatar user="Jesus" align="left" /]

Me dio miedo no correr la cortina de la ducha, sentí que era mucho atrevimiento y para tenerlo cerca le hablaba; así él tendría que quedarse al alcance de mi deseo. Salí del agua y me sequé despacio, ocultando con una bata la erección que me recordaba ser hijo del mismo diablo. Después fue su turno, inevitablemente el calor nos conducía al baño, entró a la regadera, corrió a mitad la cortina, despreocupado, confianzudo, familiar. Yo, fingiendo que me quitaba unos pelito de las cejas, con una pinza de depilar que está en el botiquín para que cualquier hetero que entre a mi casa sepa de inmediato que soy muy... ¡puto! Miré de reojo entre sus piernas morochas, macizas, velludas; y vi ahí un miembro parecido al mío, idéntico en tamaño pero más oscuro. Venoso, mojado. Una pija que se despertaba mientras él la tocaba. Morí de ganas de meterme ahí y de comérmelo como el lobo se comió a caperucita en el cuento.


[caption id="attachment_6689" align="alignleft" width="381"]jesus navarro La chota de Jesus preparada...[/caption]

Cuando salió del baño, urgente se puso un slip y más todavía (creo que sospechando mis pensamientos), se puso un short, que para ser sincero me calentaba más.

Yo tenía un slip negro y chiquito, que dejaba notar el miembro grande y más grande de a momentos por él, y marcaba mi culo como el de un joven fuerte, cuando me giraba a tomar una garra de naranja y Malbec, intencionalmente preparadas para la ocasión. Todo el tiempo me cuestioné qué hacer, porqué hacerlo, para qué. Mi novio no estaba en casa, de esta presa yo no me libraría nunca. ¡Nunca! para siempre estaría ligado a mí.

Lo inevitable sucedió. La habitación quedó a oscuras, su cuerpo y el mió uno al lado del otro, tirados, como muertos, mirando el techo sin decir una palabra, sin dar un indicio de nada de todo eso que sabíamos, iba a suceder. Podíamos oír nuestra respiración y yo podía oír todavía más, el pulso de su corazón.

Me abrazó en una escena mejor que la de Almodóvar, me abrazó como en una película de amor el galán abraza a su mujer antes de cogérsela. Él me estaba por coger, lo sabíamos. Aunque cuando yo comencé mi danza final sobre su histeria para emboscarlo y desarmarlo, rozándolo con la pija enorme y dura me dijo: -“¡NO! soy tu hermano”. Busqué tranquilizarlo. Quería resistírseme y si me evadía yo moriría de vergüenza. Continué lento, bien lento... dulce y deseoso de encontrar la pija de mi hermano para mí.

anal

Le hice masajes. Confirmado, ¡son infalibles! Y lo toqué con aceite en las manos por toda la espalda, que cargaba una tarde entera y un sol dorado allí, y toqué sus nalgas duras como piedra, hambrientas y más allá sus piernas eternas de futbolero. Durante un largo tiempo estuvo así, de espalda y luego se volteó dándome el frente. Él se dejaba, le gustaba y mucho.

La pija le explotó de golpe, no supo disimular nada, olvidó el parentesco y se dejó arrastrar por mi infierno. Con la boca le adoré la pija dura y dulce como el chocolate. Toda entera entraba en mi boca sin final. Toda mi ansiedad hecha baba corría por sus piernas y yo lo miraba y le decía: -"Mirá cómo te chupo todo entero". Y mi lengua como un demonio robaba su voluntad y la enfermaba. Se la arranqué con la boca. Todo su semen en mi pervertida cavidad bucal era jugo para ese enero tremendo de calor y de encierro.

Él seguía caliente, su verga no bajaba. Le dí mi costado para que me penetrase y lo hizo con fuerza, con entusiasmo. Me mordía la nuca, me besaba el cuello... ¿Pensaría en su mujer?, no lo sé, no importa eso. Me golpeó duro, adentro, más fuerte, como un caballo tomó mis caderas y renunció al apellido, a la sangre, y la sangre se hizo leche.

Así fue como me cogí a mi hermano. No va a olvidar lo que soy capaz de hacer, lo que le dí, lo que tengo.

martes, 14 de junio de 2016

Oda al pene

"No importa, si Lánguidos flácidos o  erectos viriles, solo mirarlos ya despierta deseos privados y humedece entrepiernas felices.

Son los penes, el pene, protagonista de la vida, elemento que fusiona dos cuerpos, arma letal que penetra, inunda y se retira.

Su tronco grueso palpita y de caminos venosos se llena, esperando el momento de erupcionar  con violencia y salpicar de blanco, anos, bocas o entrañas urgidas.

Algunos que son curvos se endurecen y viran a la derecha o a la izquierda, otros simulan un garfio peligroso y anti anatómico,
Pero el Pene es tan poderoso, que el receptáculo siempre se adapta y aun con dolor lo acepta.

Los hay circuncisos, también encapuchados, algunos descomunales y otros menos agraciados, los hay rodeados de matos y para otros gustos están los despoblados, sin duda todos falos deseables, buscando insertarse en algún orificio húmedo y cálido.

Despierta los instintos más bajos, revelando sabores que gustan sin previa conciencia, empujando a tímidos y osados a succionarlo todo, exprimiendo cada gota de su esencia.

Pene, garcha, chota, no importa como se llame, todas tienen la piel tersa cuando se posan en una mano o en una boca.

Pito, pija, verga, poronga, así como adjetivos muchas son sus acciones, pues martilla, golpea y serrucha, pero ademas perfora.

¡Que Viva el pene, sea propio o ajeno! ¡Que viva y que todos tengan uno! Ya sea en la mano, en la boca o en algún recoveco.

 
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Conoces a .... Leo?

leonardo

 

Quiero pija soy de zona sur!!!!


Las pensiones. El Braulio. Quinta parte

José María Gómez | Las pensiones | El Braulio |

 

El braulio 5A mí me encantaba estar con el Braulio en la cama, acariciándonos. No tanto la primera parte del asunto, por razones obvias; hubieron dificultades, por ejemplo, la primerísima vez me dijo, cariñosamente: “No te va a entrar”. Pero después, cuando nos calmábamos, él acostumbraba a rodearme con sus brazos largos y yo me apoyaba en su pecho, descansando, mis labios cerca de sus tetillas tiernas con las que me gustaba juguetear.


Después del incidente con Aldo, el novio de su madre: “Pero, dale, chupá, pelotudo, si te morís de ganas”, la vida en su casa se le complicó. El aspirante a policía cambió de la noche a la mañana y pasó de ser un autómata carente de ambiciones a un hombretón caliente e insaciable que se le metía en el bañito cuando el Braulio se bañaba. Y también cambiaron sus preferencias, claro; lo mismo que le pasó al colectivero, el descubrimiento de los atributos de su hijastro vino a la par de un deseo inesperado (y que lo avergonzaba, según el Braulio) pues apenas lo satisfacía (la primera vez había ocurrido justamente en el bañito, la cara de Aldo desfigurada de dolor contra el espejito) le venía el arrepentimiento o algo peor: “¡Cómo odio a los putos como vos!”, le endilgaba, al mismo tiempo que lo acariciaba.


Entonces conoció al dueño de la pensión y se marchó, para bien de todos. Por esos días, como una manera de contrarrestar el acoso (el aspirante a formar parte de las fuerzas del orden era insaciable), pasaba largas horas deambulando por la ciudad a la salida de la escuela. Fue entonces que los descubrió, como me dijo. Hasta ese momento, el comportamiento anómalo del colectivero y de Aldo le había parecido una minúscula excepción a la regla, una rareza, en todo caso una consecuencia inusual de sus propios deseos, mayormente inconscientes, y de los que se avergonzaba, todavía. Y no es que fuera totalmente inocente. Como un resabio largamente oculto, recordó de improviso las innumerables pajas compartidas con sus compañeros de escuela en la hora de gimnasia, su innegable placer, la aceptación callada (como si eso negara la existencia del acto) de las veces en que el pibe de quinto (el más alto, el más hombrecito) lo invitara con un gesto unánime a que se la tocara.


Lo que descubrió, decía, al amparo de las sombras que paulatinamente se adueñaban de las cuadras del centro (pues hacia allí se dirigía), fue el hecho incontrastable, evidente y, en definitiva, feliz, de que no eran dos ni tres, ni siquiera una minúscula excreción de un sueño prohibido sino todo lo contrario; era un ejercito de hombres de todos los tamaños y de todas las maneras, todos hermosos, todos decididos, todos maravillosos y que lo estaban esperando desde siempre: un jardín constante, poblado de capullos y también de flores –olorosos a deseo y colmados de ansiedad– para ofrecerse y ofrecerle, como a una mariposa recién nacida, todo lo maravilloso del mundo (un mundo extraño, eso sí, también oculto) cuyas mieles era posible saborear a cambio apenas de convertirse en otro.    


Y aceptó, mejor dicho, aceptaba de inmediato sus invitaciones a tomar una coca y a engullirse un carlitos. Y después, en el auto que lo acercaba hasta su barrio, en una esquina a oscuras, ¡oh, sorpresa!, dejaba que le abrieran la bragueta.


“Fueron días difíciles”, me decía, “conformar a todos”. “¡Pero si te gustaba!”, replicaba yo, y aprovechaba para tocarlo ahí, entre sus piernas, divertido, y que al Braulio le encantaba: “No toqués, no toqués, mirá que si se pone cariñosa vas a llorar”, exclamaba, y era todo un juego compartido. Repito, el Braulio no solamente sabía hacer el amor (hacerte picadillo, digo): también sabía compensarte, bromear, no escatimar ningún centímetro de su piel caliente para las caricias.


Lo hicimos muchas veces, por esos días. Yo llegaba muy tarde de la facultad y él me esperaba, desnudo, adentro de mi cama; muy desnudo, me gustaría agregar.


 

Continuará.     

 

 

lunes, 13 de junio de 2016

Feliz dia a todos los escritores!!! Y en especial a los de Nosotros &...

[caption id="attachment_12891" align="alignright" width="365"]escritor Escritores según Escorpiano, así estamos los que hacemos NOSOTROS Y LOS BAÑOS.[/caption]

Cada 13 de junio se conmemora el Día del Escritor. La fecha no es casual y encuentra su explicación en que un 13 de junio, pero de 1874, nació Leopoldo Lugones en Villa María del Río Seco, en el corazón de la provincia mediterránea de Córdoba. Este gran cordobés entre muchas de las acciones y obras que emprendió, fundó la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) que, luego del suicidio del poeta, estableció el día de su natalicio como el Día del Escritor. Lugones no fue olvidado pero su tumultuoso y resonante paso terrenal es aún materia de controversia y polémica.

Fue el último intelectual total o, mejor dicho, el último en intentar ser ideólogo y protagonista, a la vez, de un proyecto político. Esa saga se inicia con Mariano Moreno y culmina con él. Se sintió el heredero de Domingo Faustino Sarmiento y buscó asemejarse hasta en sus propias y específicas frustraciones. En el ensayo Lugones, entre la aventura y la cruzada, la socióloga María Pía López comenta: “En su Historia de Sarmiento es clara la elección de un modelo y un precursor. Defiende la causa defendiendo al modelo del intelectual heroico. Construye un linaje, del cual es la continuación. Quiso ser Sarmiento: escritor y presidente. Y quedó atrapado en la tensión de ver sin ser visto.”

A los 20, se traslada a la Buenos Aires e ingresa en la redacción de El Tiempo. Allí traba amistad con Rubén Darío, el poeta nicaragüense y máximo representante del modernismo latinoamericano. Lugones pasaría a la historia como el gran poeta modernista del Río de la Plata. En 1909, le dedicaría a Darío su Lunario Sentimental. Afiliado al Partido Socialista, junto con José Ingenieros, fue la pluma irreverente en el periódico partidario, La Montaña. En 1897, cuando publicó su primer libro de versos. En ese mismo año, nace su único hijo, Leopoldo, futuro creador de la picana eléctrica y jefe de la policía durante la década infame. Su nieta, Pirí Lugones, fue integrante de Montoneros, y es una de los 30 mil desaparecidos por la última dictadura genocida. Pirí solía presentarse como “nieta del poeta, hija del torturador”. En la saga de los Lugones, se reflejan el drama, los desencuentros y la violencia que atravesaron a la propia clase dominante argentina desde 1930. Desencantado con la política argentina, insatisfecho por su tarea en una biografía de Roca en la que no podía avanzar y sacudido por una infidelidad, Leopoldo Lugones decide terminar con su vida en una isla del Delta, en 1938.

viernes, 10 de junio de 2016

Iniciación sexual en África

África entró primero por mi nariz,  luego por mis ojos, y más tarde,  pero recién mucho más tarde,  por mi orto.

El olor, ya en el aeropuerto,  era insoportable.

En 1972, la estación seca  de Mozambique calcinaba el alma

Mía cara mamma vestida de  blanco  me esperaba en el auto.

[avatar user="Juan Manuel Di Laurentis" align="left" /]


Africa Del abrazo efusivo después de un año de no ver a su bambino  que ya vivía con la poronga al palo (a los 13  tenía la verga  que tengo hoy), mi madre pasó al besuqueo, al frote para sacarme sus marcas de rouge,  y a una diatriba descontrolada contra mi padre y su  sumisa aceptación  de este destino de mierda  en una colonia en guerra, habitada por salvajes sin el mínimo pudor y respeto por ella,  la condesa de  tal por cual…, la dama.


Yo no la escuchaba, conocía sus quejas.


Mi madre se refería despectiva a todo aquello que a mí, estupefacto,  me  incendiaba. Desde el auto iba descubriendo como los negros  pelaban la  garcha y se echaban  un meo en cualquier parte, con la naturalidad de los animales o con el desparpajo del  exhibicionismo.


En un bar con mesas en la vereda, lugar que hasta hacía poco solo ocuparan los blancos contra quienes esta gente encabezaba la lucha del Frente de Liberación Mozambiqueño,  dos negros se levantaban de una mesa, y sin más,  sacaban las  chotas  y  meaban hacia la calle midiendo quien lo hacía más lejos y cangándose de la risa, mientras nuestro chofer, negro también,  esquivando esos chorros amarillos con maniobra precisa, me relojeaba por el retrovisor con sonrisa diabólica  cuando  yo me sonrojaba y con mi blazer escolar  tapaba mi entrepierna sobresaltada.


La capital de Mozambique de entonces,  estaba repleta de gente con costumbres nómades.   Sus reglas de urbanidad no superaban  las de vivir en chozas,  y en aquella ciudad,  solo los blancos tenían baño. En la sabana no se necesitaba. Además, el  usar las calles para mear y cagar  implicaba un desafío a  la cultura occidental.


Por lo tanto, venido de un colegio suizo donde solo mirarnos las pijas en las duchas  era   reprobado, África,   al borde de un océano más azul que los ojos histéricos  de mi madre me pateaba la cabeza condicionándome para siempre.


Pero hubo más para mi despertar sexual.


Africa (5)


Mientras caminaba una noche por la galería de esa casa que podría ser igual a cualquier casona de la Sudamérica colonial, escuché  a la mamma sollozar.


Pensé que era un jadeo y que mi padre se la estaba cogiendo, pero luego  alejándome y al pasar por la puerta  de él, otras cosas escuché.


Miré entonces por la cerradura y vi a mi macho padre cómo se garchaba  una negrita.


El contraste de su verga blanquísima contra ese culo negro me hicieron acabar sin tocármela manchándome los pantalones con  guasca.


Por todo aquello, me hacía una paja cada  hora. No podía parar.


AfricaEl viejo y esmirriado mucamo llamado Makike que de entrada me pareció un retrasado mental pero que resultó ser un sabio que luego fuera  mi confidente y amigo  me dijo una vez que por las noches me escuchaba hablar en sueños y decir ..ma…ma.. puto…puto. Ma…Puto. Yo recuerdo que soñaba con esas vergas y que mi madre intentaba salvarme de aquel destino sodomita. Por la mañana mi calzón aparecía pegoteado.


Semanas  después,   como todas las noches, contemplé por el ojo de la cerradura a mi padre hacerse tirar la goma por la negrita de turno, clavarla por el culo y por la concha  para luego sentarme contra la puerta a desahogarme pajeándome en penumbras. Entonces  se abrió esa puerta de par en par.


La hermosa poronga  a media asta de papá,  la enorme cabeza rosada de la cual colgaba un hilo de moco  quedó a la altura de mi frente (hoy pienso que si me hubiera estirado a chupársela,  no se hubiera negado).


Entonces aquel varón elegantísimo y de cuerpo torneado que apenas conocía,  me tomó de la mano y me hizo pasar. En la habitación había olor a sexo y a su colonia. Mi  pija todavía saliendo de mi  bragueta  reventaba.


Father me hizo desnudar y sentarme en una silla. Volvió a su lugar de cogedor e indicó a la negra que se la chupara. Su erección era más imponente estando cerca que desde mi sitial de espía.


Escupiéndose la pija la penetró en cuatro de un golpe  por el orto. La negra gritó y empezó el bombeo. Las piernas me temblaban, mi poronga, casi del tamaño de la de él,  latía, y pensé que me iba a desmayar porque me explotaba la cabeza. La negra gemía de placer y me miraba con cara de pantera. Bombeó el turro de mi padre y  bombeó mientras,  severo,  me contemplaba.


Africa


Papá me tomó nuevamente de la mano para hacerme recostar en su cama. La negra,  ante un gesto de su patrón  se colocó sobre mí,  y sentí por primera vez mi pija entrar en  una concha. Sentí por primera vez el calor de otro cuerpo tragándose mi verga.


Esa negra fue acomodada  de la misma manera que  luego tantas veces  acomodé a otras mujeres para  compartirlas con  amigos. Y la garchamos salvajes, los dos al mismo tiempo. Él por el orto y yo  por la concha mientras nuestros huevos se golpeaban desenfrenados.


Acabamos los tres. Los  gritos y gemidos  rebotaron contra la acústica  de aquella casona consular  y estoy seguro que toda la servidumbre fue testigo al menos auditivamente  del trío animal  mientras mi madre dormía o lloraba su resignación desesperada en otra parte del palacio.


Lo último que recuerdo es que la negra se desprendió de nosotros  chorreando leche y largando pedos por delante y  por detrás.  Reímos  abrazados y desnudos besándonos,   mi padre y yo,  como nunca lo volvimos a hacer, especialmente cuando mamá, a los pocos días abandonó Mozambique y regresó a Italia.


Parece que ya no hablé más en sueños. La capital de aquel país es todavía  Maputo.


Continuará...

Bienvenidos!!

Bienvenidos Juan Di y Bauti Blanc

Bienvenidos Juan Manuel Di Laurentis y Bauti Blanc a NOSOTROS & LOS BAÑOS, un lujo tener entre nosotros a un antropólogo y otro abogado contando anécdotas, experiencias de vida y todo lo que la vida intercambia con uds. Ansiosos por leerlos y en nombre de todos los que hacemos NOSOTROS &... les damos esta cordial bienvenida. 

miércoles, 8 de junio de 2016

Soy casado... (A rotation)

Ivan Mon | Casado | Antros |


"Marcos saborea algunas pijas y un bukkake se arma alrededor, alguno le empina la cola (tal vez un casado) y empieza a mamarle el orto con total devoción"



casado[avatar user="Ivan Mon" align="left" /] Es  viernes 17 PM. y Marcos solo quiere descargar, sale del trabajo y se va directo a un cine XXX, equipado con preservativos y gel recorre los recovecos oscuros buscando alguna buena pija, se encuentra con un pibe joven que pela chota en cuanto lo ve, es gruesa, larga y peluda hasta donde se puede ver, Marcos se agacha y empieza a mamar con desesperación, en un descuido Marcos le coloca un forro y acto seguido se levanta descubriéndose el culo frente a él, el pibe lo coge, lo ensarta y lo bombea por algunos minutos, algunos curiosos se acercan a mirar la cogida, algunos le ofrecen sus pijas a Marcos, pero el elige cual chupar, escoge una larga y venosa que le pertenece a un oficinista de microcentro, mientras el pibe sigue bombeando tomándolo de  las caderas y finalmente descarga su leche en Marcos.

Marcos no logró acabar y aún tiene ganas de más, el cine ya está medio vacío y los que quedaron no son de su agrado, así que decide partir hacia otro lugar. Marcos saborea algunas pijas y un bukkake se arma alrededor, alguno le empina la cola y empieza a mamarle el orto con total devoción, enseguida Marcos le alcanza un forro a su benefactor invitándolo a coger y acto seguido es penetrado por una verga caliente y dura.

Marcos se apoya contra un pilar mientras lo coge el rubio que tiene detrás, y un petiso morrudo se arrodilla delante de él y mientras lo cogen lo empieza a mamar, no duró mucho en esa posición, pues el placer era demasiado, enseguida borbotones de semen salieron de Marcos y se diluyeron en la garganta del petiso, mientras el rubio gemía en la nuca de Marcos y eyaculaba dentro de él. Un par de minutos y tragos después, Marcos recobra el aliento y vuelve al cogedero, manotea algunas pijas, algunos se la maman por minutos, pero no logra enganchar a nadie más, solo observa como otros cogen en distintas posiciones y se masturba suavemente con los grupos que generan mayor interés.

Soy casado (3)

Son las 10:30 PM y muchos ya se han ido del antro, Marcos está nuevamente caliente pero sabe que ese ya no es el lugar donde podrá cerrar la noche, así que se retira pero no muy lejos, ahí por la zona está el Sauna, uno que en su nombre tiene la palabra Spa.

Luego Marcos toma un ducha para después entrar al laberinto, algunos cubículos están cerrados y se escuchan los gemidos en el interior, otros están resguardados por personajes que tantean el bulto de aquellos que les gustan para tratar de arrastrarlos al interior, ahí Marcos encuentra un chico interesante, joven como él y con un cuerpo normal, ambos se tocan las pijas, sobre las toallas, ambos, al palo, -Me llamo Sebastián- le dice el muchacho.

casado

Marcos solo sonríe y pasan al cubículo, algo de la piel entre ellos era evidente, pues Marcos lo besó y disfrutó cada segundo de ese beso, luego se sacaron las toallas y las colocaron en las camillas, junto con los preservativos que tenían enrollados en algunos pliegues.

Los dos cuerpos jóvenes se fusionaron en distintas formas y poses, y parecían estar sincronizados, ninguno tenía apuro de terminar, solo disfrutaban de cada minuto que uno estaba dentro del otro y viceversa, sus cuerpos vibraban e irradiaban placer, luego de un par de polvos sublimes la hora pasó y Sebastian se despidió de Marcos con un beso muy largo.

casado

Marcos solo pudo preguntar – ¿Tenés teléfono o mail?-, pero Sebastian respondió con cierta tristeza y resignación: -Si, tengo, perdóname, estoy casado-  para luego salir del cubículo.

Jwan Yosef: lo que come el Ricky!!

Ricky Martin

[avatar user="Gabriel Arancibia" align="left" /]

Ricky Martin se dejó ver en una gala de beneficencia en Brasil acompañado de Jwan Yosef, su nueva pareja, con quien llegó tomado de la mano al evento creando un gran escándalo mundial.

Se dió a conocer una imagen del artista plástico donde aparece completamente desnudo,  aunque se desconoce si era para una sesión fotográfica profesional o simplemente para deleite de sus fans como casi todas las fotografías que publica en sus redes sociales. ¡Guapísimo!

El ídolo boricua está notablemente feliz y se entiende...

A mediados de abril, Ricky Martin presentó en sociedad a Jwan Yosef, su nuevo novio.

Durante su participación en una gala benéfica en Brasil, el cantante llegó tomado de la mano de su atractiva pareja…

Ya han pasado varios semanas y todo apunta a que la relación se consolida cada vez más, por lo que bien vale conocer quién es este chico que, en apariencia es tan atractivo como Ricky, ha despertado muchas dudas por ser excesivamente reservado.

[caption id="attachment_12728" align="aligncenter" width="600"]Jwan Yosef naked La experiencia me ha enseñado que el pene flácido, dormido...no sirve para medirlo. Muchos que se ven grandes, colgando; cuando se erectan o se paran, no crecen mucho más. Otros son pequeños o medianos, estando dormidos y cuando uno les hace "magia" con la mano o la boca, crecen enormes![/caption]


Conozcámoslo un poco más…


-Nació en Siria, fue criado en Suecia y actualmente vive en Londres.


-Es un talentosísimo pintor.


-Se considera un “ciudadano del mundo” que quiere vivir en varias ciudades más.


-Ama comer y cocinar, aunque actualmente se considera seguidor de la tendencia culinaria cruda.


-Puede pasar horas en Tumblr. Adora esta red social.


-Le encanta la moda, aunque no necesariamente se considera un seguidor de las tendencias.


-Le encanta la fotografía. Se considera un gran admirador de la estética.


-Quiere aprender a bailar salsa y admira los bailes latinos.


-Le encanta hacer ejercicios al aire libre. Prefiere correr en un parque que meterse en un gimnasio.


-Le gustan los animales y en sus planes está convertirse en padre.



Mientras tanto, circula otra foto de Ricky desnudo en España, nadie da credito de si es real, pero lo parece

[caption id="attachment_12732" align="aligncenter" width="394"]ricky-martin-naked[1] Es o no es? De pensar en encontrarme con esto en la playa me da calor...[/caption]

martes, 7 de junio de 2016

Las pensiones. El Braulio. Cuarta parte

José María Gómez | Las pensiones | El Braulio |

Braulio IVOtro asunto con el Braulio es lo que le pasó con el novio de su madre. Ya había sucedido lo del colectivero y, tal vez por eso, comenzó a darse cuenta de cosas que antes le pasaban desapercibidas: el cuerpo de los hombres, por ejemplo.


El mencionado novio era de buena familia (vivía en la Florida, el barrio de los ricos) pero se llevaba muy mal con su papá, un comerciante que tenía un negocio en plena avenida Córdoba (todo esto en la ciudad de Rosario, como saben). Finalmente lo echó, el padre, y el muchacho, Aldo, no se le ocurrió otra cosa, para mortificarlo, que entrar a la policía, como agente (un trabajo para desarrapados) y, por si fuera poco, afincarse en el barrio de Ludueña.


A su madre le gustaban los hombres jóvenes y tuvo varios, según me contaba el Braulio, y todos habían sido muy amables con él. Le traían golosinas y, algunas veces, lo cargaban en los hombros, cosa que al Braulio le encantaba. Hasta que creció y supo lo que estos hombres hacían con su mamá cuando se encerraban en el único dormitorio de la casa y lo mandaban a jugar con sus amiguitos. Se los imaginaba, a ellos, exultantes y fuertes, capaces de provocar unos gemidos largos (pues una vez los escuchó de boca de su madre) y eso le provocaba envidia y también desesperación.


Aldo, el aspirante a policía, era muy alto, no muy buen parecido pero fortachón y andaba siempre con un bolso a cuestas donde guardaba el uniforme de fajina. La madre del Braulio le lavaba la ropa hasta que un día se sacó la camisa delante de ella para agregarla al montón y entonces se enamoraron. Una semana después ya vivía en la casa y al Braulio, sin poder evitarlo, le gustaba mirarlo cuando andaba descalzo y en pantaloncitos azules por la casa.


Todo esto me lo contó el Braulio aquella noche. Exhaustos, doloridos, felices, nos quedamos luego toda la noche conversando. Acunados por el sonido de nuestras propias voces, voluptuosos, acariciando con languidez nuestros cuerpos, besándonos suavemente, nos acompañábamos gratamente y, y no en menor medida, descubríamos el sentido de las cosas, de estas cosas. (Yo no sé de qué hablan los pibes de ahora después de hacer al amor, nosotros acostumbrábamos a hablar de nuestras experiencias, de la primera vez: era todo un aprendizaje, el amor homosexual estaba prohibido, denigrado, era un oasis poder hablar en voz alta de eso con el otro).


Un domingo a la tarde, en el momento en que su madre no estaba, llegó Aldo a la casa después del entrenamiento. Parece, por lo que yo escuchaba, que en la escuela de policía lo bailaban. Siempre andaba con moretones que la mujer acostumbraba a curar con un ungüento que siempre estaba arriba de la mesa. Ese día lo habían tratado con algún rigor pues ostentaba en su pierna, muy cerca de la ingle, una herida que enseguida le mostró, quejándose del dolor. Se había sacado los pantalones de un tirón. Las piernas de Aldo eran impresionantes, no sólo largas (el muchachote medía casi dos metros) sino también muy musculosas y peludas, de una pelambre suave, algo oscura. A continuación se acostó, con la puerta abierta. Desde el comedor, el Braulio no podía despegar la vista de él.


Hasta ese momento, la relación entre el Braulio y su padrastro (inconcebible ya que tenían casi la misma edad), se había desarrollado sin inconvenientes a la vista. El mayor no era muy comunicativo y el menor se masturbaba asiduamente pensando en él, y sobre todos en sus piernas. El diálogo, antes de que pasara todo fue así, palabras más, palabras menos:


 

¿Qué mirás?

Yo, nada, ¿por qué?

No sé, me pareció.

Estás en pedo.

A ver, vení… traete la cremita.

¿Qué?

El ungüento. Me duele un poco… ¿me pasás?

 

Continuará.

 
Leé más sobre la saga de "El Braulio" acá:

 

MARIANO MARTINEZ se estaría GARCHANDO a Franco Masini ?

MARIANO MARTINEZ se estaría GARCHANDO a Franco Masini ?
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