domingo, 31 de julio de 2016

Historia de culo roto: Como me salve de la Colimba

culo colimba

Mi primer amor se llamaba Diego y en esa época teníamos mucha vida social en común.

Comidas, idas al cine, fiestas en casas, amigos, etc.

Compartíamos muchas cosas pero no prospero el amor, si la amistad.

Un día me dijo que conocía a un sargento morochón con lomo de gym que le pagaba por acostarse con Él y me lo quería presentar.

Tenía 16 años y la idea me pareció muy excitante; lindo guacho y me va a pagar!

Sonaba genial, su nombre era 'Armando' y me sentí como la Coca Sarli pero en la vida real!

Diego me paso su teléfono y lo llame de su parte, quedamos en encontrarnos en Charcas y Canning.

(Hoy  Scalabrini Ortiz)

Imagínense el miedo que tenía, desconocido, militar;

me gustaría?

La descripción en esa época era obviamente como ibas a ir vestido al encuentro, nada de la Tech de hoy!

Cuestión que llego el momento, nos reconocimos, me gusto y me llevo a su departamento, fue la primer persona que me hizo acabar sin tocarme!

Que bien cojía, era un maestro y yo muy buen alumno;

ya venía recibido pero no dije nada...

;)

colimba

Me pedía que le chupe la pija y le gustaba ponerla y acabar, no era larguero, se movía muy bien, lomazo, lampiño, bien de gym y otra raza, tenía como rasgos casi orientales. Sin dudas sexy…

Él, la situación y todo.

Se terminaba de coger y yo me volvía a casa, a veces conversábamos un poco.

Él tenía su pareja y mucho después me lo presento. Pero eso lo cuento otro día.

Pasaron un par de años y eventualmente nos veíamos.

Por supuesto siempre me daba mi premio monetario.

Un día llego la citación para el servicio militar!

colimbas duchas

Moría de terror, saber que era gay y enfrentarme a un regimiento, como iba a reaccionar, además no quería perder un año de la vida con un: ‘cuerpo a tierra /carrera mar’ ! 

No era para mí.

No rotundo.

Mis padres me mandaron a un psiquiatra que me decía que yo estaba en contra de la sociedad; me le cagaba de risa y le decía:

Me hace un certificado de "insano", sino mis padres no le pagan más!


Empecé a volverme loco porque me habían contado que te hacían sentar sobre talco para saber si tenías el culo roto y si algo roto tenia, era el culo!

Me iban a descubrir, ellos, mis viejos, todo el mundo;

Estaba enterrado vivo!

Me fui unos días al Cerro Catedral a esquiar mientras esperaba el certificado del psiquiatra, lo pase divino!

Pero tenía la revisación médica y volví un día antes!

El psiquiatra tenía el sobre con lo que le pedí pero me sentía inseguro y lo llame a Armando, el Sargento.

Me pidió mi n° de D.N.I y me dijo que no me preocupara.

Fui a la revisión médica.

Miles de chicos, uno más lindo que otro, nos hicieron desnudar a todos en fila y sentarnos en unos bancos de madera en un edificio del regimiento, tenía la sangre helada.

Mire algunos culos pero no me anime a mirarle la pija a nadie por pánico que se me pare.

[caption id="attachment_14010" align="alignright" width="350"]colimba Era como estar en el paraíso pero con la ‘ñata contra el vidrio’. Tremendo.[/caption]

Era como estar en el paraíso pero con la ‘ñata contra el vidrio’. Tremendo.

Te llamaban por apellido, cuando llego mi turno camine por los pasillos, siguiendo la fila de culos hasta el escritorio donde estaban los milicos, desnudo como cientos a mi alrededor y con el famoso sobre en la mano.

-Castro Videla, dijo un soldado.


-Sí, acá estoy, me acerque con pánico total y dije:


- Tengo una carta de mi psiquiatra (con extremada timidez).


El que tenía la lista, el del medio del escritorio me dice:


-Castro Videla, Usted ya está salvado!


Me fui como silbando bajito, sin mirar nada hasta la montañita de mi ropa, me vestí y me fui para no volver jamás a un regimiento!


Si no fuera por haber conocido al Sargento Armando, entraba de cabeza, tenía número alto!

viernes, 29 de julio de 2016

Olor a hombre, en mi adoración sexual.

 olor a hombre


Otra vez sentía miedo. Pero debía cumplir con mi destino


Dispuse que dos viudas jóvenes fueran a entretener a los pilotos.


Expertas en chupar pijas,  les sacaron dos lechazos a cada uno y después, bien entrenadas para no preñarse,  se hicieron  coger por el orto hasta dejarlos agotados  debajo de un sicomoro.


Los pibes divertidos se acercaban a ver los dos tipos roncando con los pantalones bajos y  las vergas aun semiduras con hilos de moco que les  colgaban.


A mi primo le hice preparar un baño en mi choza. Lo ayudarían mis esposas y los hombres de mi séquito personal.


Pero  me contaron entre carcajadas  que pidió paños para cubrirse y no mostrarse, que se metió en calzones en el agua con una carpa que no se podía disimular y estuvo al borde de los gritos cuando quisieron fregarlo.


Se  quejó de nuestras toallas, del piso de heno, y como vimos que sería un problema  para una despedida íntima con mi gente,   le propuse  fuera a traerme ropa adecuada y volviera dos días después, porque yo solo contaba con taparrabos y algunas túnicas.


Los ancianos  que nunca se habían tragado mi relación con el León detestaban mi influencia con la gente.


Mis intuiciones, sostenidas por la adoración popular, se las masticaban con  estoicismo, pero me odiaban.


Haber tenido que legitimar el amor entre dos hombres como algo esperable y propio de la naturaleza cósmica no me lo perdonaban.


De modo tal  que mi  ida, sin saber por cuánto tiempo,  les daba ventajas políticas.


Aprobarían cualquier comunicación al pueblo que confirmara mi decisión.


Era real que toda  fundamentación mística venida de Inani era acatada por temor a los ancestros y no se cuestionaba  ni aún en privado,  porque los espíritus podían  escuchar.


Pero en mi ausencia, temía por la vida de la vieja.


Una muerte espontanea a su edad, pasaría desapercibida y yo deseaba hacer cumplir su deseo  de elegir ella el momento de partir de esta existencia.


Como en cualquier ocasión, esa noche danzaron:


"Didimvu Umzalwane viajaría al mundo de los blancos para pronto volver con grandes beneficios."


Eran ingenuos, creían y querían creer, tenían la capacidad de sorprenderse.


Solo vivían  pensando que el futuro sería  mejor.


Como no amarlos entonces, como no querer ser como ellos  y como no intentar que su  vida   fuera otra cosa, porque en un punto,  eran vulnerables,  y yo  les debía demasiado.


Tenían lo que muy pocas veces vi en individuos  humanos supuestamente civilizados, mucho menos como rasgo particular de toda una sociedad:


La  capacidad de amar, de velar por la  felicidad de  un otro, de cuidar al prójimo a pesar de tenerlo todo en contra en lo cotidiano  individual.


Cuando niños y mujeres se fueron a dormir, uno de mis “acólitos” me dijo que algunos  varones solteros querían una reunión privada conmigo.


Me montaron en litera, e iluminados  por antorchas me llevaron dentro de la noche cantando  alabanzas.


Cruzaron el rio nocturno que reflejaba la luna. Ivan conmigo en andas cuidando de no mojarme


Grandes hogueras en un amplio claro habían preparado,  y en el centro,   bajo las estrellas, una amplia  tarima mullida  cubierta con  pieles, jugos, licores de frutas fermentadas y  manjares hechos por sus manos masculinas.


Me quitaron mi atuendo ceremonial y me dejaron desnudo. Todos ellos se desnudaron.


Eran los negros más bellos de mi aldea, acaso unos 30 muchachos bien formados con  un niño  ciego con voz de ángel que acompañándose por un N´Goni(1)  cantaba una canción que hablaba del  amor en el agua.


Se arrodillaron y besaron la tierra frente a mí.


Se definieron como Izingani emfuleni(2), una especie de orden de  adeptos a la unión entre los hombres.


Me rogaron  que los dejara complacerme.


No tuve palabras. Solo los invité a que  se recostaran junto a mí y compartieran conmigo las ofrendas.


jungle3


El olor a hombre, a flores y  frutas  era delicioso.


Algunos empezaron a besarse y yo me puse al palo.


A cierta distancia había un joven hermoso de mirada inquietante. Le estire la mano.


Me besó primero la palma  y después la boca mientras otros dos,   uno me agarraba la verga lamiendo la cabeza mocosa y el otro  me tragaba los huevos y luego se comían las lenguas.


El de ojos bellos me puso de pie. Con las piernas abiertas y algo inclinado deje que un cuarto me chupara el ojete.


El  de ojos de fuego se puso detrás de mí. El chupador de orto resulto tener un culo maravilloso y se me puso en cuatro. Los otros siguieron mamando a este último mientras yo lo garchaba.


jungle2


Lo taladré a fondo.


No pude resistirme al puerteo del que me había comido con los ojos y ahora me comía el cuello y las orejas.


La sentí adentro  gruesa.  Era Yo,  empalado y  empalando.


Encontramos la forma de serruchar armónicos y acabamos como burros los tres, mientras los cuerpos iluminados   se movían como una oleada y las vergas sobresalientes  escupían y escupían


Culos abiertos y temblorosos chorreando leche, músculos retorciéndose y yo, entre ellos,  entrelazado,   pegoteado en  negros sudores masculinos mientras me daban una nueva mamada y chupaba otra pija y luego un ojete  en tanto me acariciaban, me lamían y me llenaban el cuerpo de guasca besándome hasta hacerme acabar mas veces y quedar dormido.


Resolví  que ellos fueran los protectores directos de Inani con sus propias vidas, y dejé en manos de la vieja la supervisión de la crianza de mis hijos.


Vi la aldea desde el aire por primera vez:


La abrazaba la cerrada curvatura del Limpopo y la rodeaba el verde más intenso. Era perfecta.


Cebras y jirafas huían galopando. Allá una familia de elefantes y desde  la espesura, sentí que nos miraba un blanco León.


Un  bosquecito de acacias acogía rinocerontes negros que alzaron hacia nosotros sus  narices unicornes


Donde estarás  Omari, donde…


En África  quedaba latiendo mi corazón con mi espíritu y con mi alma.


Cómo no llorar entonces frente a la mirada imbécil de mi primo.


- África volveré!!


Y vaya si volvería.                          


Continuará…





  • (1) N´Goni: Instrumento de cuerda africano como un arpa con caja de  resonancia



  • (2) Izingani emfuleni: Expresión que dice de ser hijos o semillas del rio y que es referida a mi último momento con Omari


Manhunt, la miseria misma!!

martes, 26 de julio de 2016

Las pensiones. El Braulio. Undécima parte

José María Gómez | Las pensiones | El Braulio |

braulioFederico O.L. (cuyo nombre voy a fraguar y su apellido a obviar) era una buena persona. Tenía excelente presencia, esmerada educación y envidiable posición económica y social; sólo tenía un “defecto”: le gustaban los muchachos, cuanto más del pueblo llano, mejor. Los “negritos”, como se solía definir coloquialmente. Y en esta predilección operaba, de manera difusa, no solamente una deshilvanada colección de ideas progresistas (de cuño de la “rive gauche”, por cierto) y algunos ideales de justicia social (de raigambre más difusa todavía) sino, y no en menor medida, que Federico, por sobre todas las cosas, era un consumado esteta: le gustaban los “negros”, claro está, pero es que muchos “negros” son hermosos. Y a las pruebas me remito. Dense una pequeña vuelta por los barrios más desfavorecidos y, si se animan, por los asentamientos más diversos (preferentemente en verano porque andan todos con el torso al aire) y sabrán de qué les hablo. Si sobreviven, es decir, si regresan apenas con la billetera aligerada pero con el culo lleno, comprenderán la honda satisfacción que Federico sentía cuando se sumergía de lleno en las nunca bien ponderadas bondades del pueblo en su mejor expresión.


Y esto no hubiera sido más que un caprichoso desliz de un integrante de la clase más favorecida de la ciudad (y no necesariamente original ni en solitario) si no fuera que Federico (por audaz, por cosmopolita o porque la calentura le obnubilaba el juicio) lo exhibía indecorosamente. Concurría, para escándalo de sus tías y sofocón de sus colegas (era abogado y representaba a las mejores firmas) a toda reunión social acompañado siempre por un “noviecito” a quien presentaba, en confianza a los más allegados como “mi última adquisición” (y no por desmerecimiento hacia el ocasional acompañante sino más bien para burlarse de los otros); y siempre un muchachito de las clases bajas aunque prendado de las mejores galas: las evidentes, claro está, unas ropas de estreno, y las otras, mucho más evidentes y apenas escondidas (cuerpos desarrollados, dotación) y, como si fuera poco, unas sonrisas luminosas y asimismo tímidas, de alguna manera indefensas, que provocaban estupor y no pocos enamoramientos; pero también, lamentablemente, hacían surgir en no pocos de los presentes una necesidad de restablecer el orden, de poner las cosas en su lugar, un deseo ominoso de hacer tronar un escarmiento, es decir, de imaginar un crimen. Y es lo que pasó.


Cuando Federico conoció al Braulio enloqueció. Era de noche. El muchacho, ese día, no estaba en sus mejores cabales. Rumbeando hacia la pensión, sin un mango, se sentó a ordenar sus ideas en la plaza Pringles. Y en algún momento se acostó desaprensivamente sobre un banco, algo que estaba prohibido en esos días. No le importó, me dijo, mucho tiempo después: “No me importaba nada, mirá, no te miento, tenía unas ganas de morirme…”  De todas maneras Federico nunca llegó a enterarse. Lo que sí vio, bajo las luces municipales veladas por los álamos, fue la figura acostada de un muchacho de cabellera oscura, muy apuesto, las manos bajo su cabeza y con los ojos cerrados, las piernas abiertas convenientemente desbordadas hacia cada lado del banco y, para su apetencia, una magnificencia esplendorosa ahí, donde eternizó su mirada.


El Braulio (despabilándose): ¿Qué mirás, puto?


Y Federico sonrió. Es lo que le hacía falta para enamorarse completamente: escuchar el acento que amaba, que lo retrotraía al arrabal, al goce duro, al paraíso personal denigrado por sus semejantes, a la gloria. Y por eso dobló la apuesta. Olvidándose inmediatamente de las clases de lengua y literatura (que había sabido apreciar en el “Verbo Encarnado”) y de sus conocimientos probados de latín (cursados en Derecho), contestó, entusiasmado:


Federico: “¡El bulto, corazón!, ¿no me dejás que te chupe la pija?”


 


Y el Braulio contestó: Y, sí… si a usted le gusta.


Fue un encuentro maravilloso, profético, desgraciado (para los dos); tanto, que el niñito desnudo que corona la fuente en medio de esa plaza, lloró, con lágrimas de piedra.


Continuará.


 

lunes, 25 de julio de 2016

Los petes y el pijudo

fitito 7El pijudo del bondi


Estaba en 2° año del secundario y salía de casa a las 5 A.M para no cruzarme con nadie de mi casa.

Ver el amanecer en el colegio que por ser con barranca al río se veía como un cuadro de Vincent.

Belleza pura.

Iba en colectivo.

Tuve la suerte que un tipo viajaba a la misma hora y se subía después.

Se paraba donde yo estaba sentado.

Él, jean de corderoy  marrón claro y apretado, se le veía la pija PERFECTA.

Durante más de media hora trataba de mirar sin que se dieran cuenta ni Él ni el resto de los pasajeros.

Era como un ‘un vivo’ de Tom of Finland.

Casi la podía oler, me rozaba la boca de tan cerca que estaba y a la altura perfecta!

Tapaba la dureza de mi pija en mi pantalón gris como podía.

Me tocó en suerte este personaje varias veces, llegaba al colegio y me encerraba en un baño a hacerme la paja de la calentura que me dejaba.

Nunca pude verle bien la cara por terror a que notase que le miraba su divina poronga!

Un día esperando el bondi, deseando que el pijudo se subiera después,

Paso algo más concreto.

fitito 5

El fitito del placer


Un tipo en un fitito pasaba delante de mí, redujo la velocidad y me miraba fijo.

Lo mire una vez que paso, le levante el pulgar haciéndole dedo con cierto temor a lo desconocido.

Él, bigote Freddy Mercury,  me miraba como Gustav de Muerte en Venecia y yo Tadzio total.

Retrocedió y subí al auto, enseguida me empezó a tocar la pierna y se me paro, me frotaba, intento darme un beso pero no quise, no me gustaba de cara.

En el camino freno en una calle tranquila y me empezó a chupar la pija soberbiamente…

Se tragó la leche como una reina y después me llevo al colegio.

Así seguimos todo un año.

Hubo veces que no lo quería ver y me escondía atrás de un árbol pero generalmente me subía a su Fitito y se estableció el código.

Parábamos en el mismo lugar cada vez, me mamaba, tragaba y seguíamos.

Era una gloria.  ;)

Cuando llegaba al colegio, miraba a todos mis compañeros (colegio de varones)

y pensaba: si supieran que llegaba mamado y acabado!

Estaba feliz, en éxtasis, nadie de todos ellos vivía lo que me pasaba a mí.

Por lo menos eso creía.

Todos teníamos entre 14 y 15 años.

Hubo veces en las que me hinchaba las pelotas porque me quería besar y yo quería que me ordeñara.

Me quedaba mucho tiempo atrás  del árbol hasta que se cansara y se fuera.

Medio me stockeaba.

Pagaba con leche mi viaje al colegio.

Sin presiones.

Bisexualidad: ¿curiosos, indecisos o versátiles?

La bisexualidad no es un estado de indefinición sobre si te atraen unos u otras, sino más bien la definición de que te gustan ambos. Sin embargo, tampoco tiene que ser en la misma medida (como se desprende de la lectura del grado 3 en la escala de Kinsey). Podes sentir mucha atracción por un sexo y muy poco por el otro, mucho por los dos al mismo tiempo... o muy poco por los dos en un momento determinado.

Bisexualidad



Preliminares


La orientación sexual puede cambiar con el tiempo, y no se limita al hecho de con quiénes te vas a la cama, sino que tiene que ver con otras dimensiones que a veces no coinciden entre sí: a quien idealizas, quien te alienta, o te hace sentir mariposas en el estómago, con quien socializas y el estilo de vida que llevas.


Todo esto forma un cóctel que puede terminar llevándote a la cama con cualquiera sea el genero que sea.


La sexualidad humana es mucho más compleja de lo que querríamos que fuera. Abarca la genitalidad, por supuesto, pero también las fantasías, la cercanía emocional, la comunión afectiva...


En algunas vidas humanas -las menos- todos esos vínculos se dan, desde el nacimiento hasta la muerte, con personas de un solo género. En la mayoría de las vidas humanas, en cambio, existe una fascinante diversidad de objetos.



Mucha gente cree que la bisexualidad es solamente un estado transitorio de la heterosexualidad hacia la homosexualidad, pero pocos saben que el camino también se recorre al revés.


Orientaciones


Hoy día la bisexualidad es aceptada como una orientación tan genuina como la heterosexualidad y la homosexualidad.


Los bisexuales no son personas cuya orientación primordial sea la homosexualidad pero que tienen alguna actividad heterosexual; tampoco son personas con orientación heterosexual pero que tienen alguna actividad homosexual.


Dicho esto, es importante reconocer que hay pocos estudios científicos sobre bisexualidad y que las descripciones de bisexualidad se basan mucho en generalizaciones y aproximaciones.


Se desconoce el origen de la bisexualidad en ciertas personas, al igual que cualquier orientación sexual, aunque muchas veces se atribuye a la relación con el padre o con la madre.



En primera persona



Un sacerdote hablando de la curiosidad por el sexo y la homosexualidad me dijo una vez: "Solo la verdad te hará libre" creí que estaba loco el prelado, pero el tiempo me hizo entender que era verdad. Por esos años me la pasaba aparentando, teniendo relaciones con hombres y mujeres para no salirme del mandato.


Hay un morbito muy fuerte con respecto a la gente que está indecisa, recuerdo dos situaciones totalmente distintas, salía con un jefe de un laburo, un tipo muy varonil requerido por todas las hembras del lugar que eran como hienas. Pero él vivía su sexualidad muy libremente y podía tener relaciones tanto con mujeres como con hombres y eso no le generaba angustia. Era libre en su elección sexual.


Después salí con un chonguito divino, siempre estábamos solos, él quería estar conmigo pero no conocer a mis amigos, no se podía mostrar delante de ninguno de ellos, yo conocí a varios amigos de él y me daba cuenta que algunos eran bisexuales, pero entre ellos eran unos machos bárbaros.


Cuando teníamos alguna pelea o nos alejábamos él salía con alguna chica y cuando volvía me lo confesaba, con este panorama y por lógica la relación se fue deteriorando. Un día le dije que eligiera: "O gay o hetero"-le dije- y se lo conté a una gran amiga psicoanalista que me dijo: "¿porque no puede elegir ser bi? Tal vez tenga una amplitud sexual que vos no entiendas o no estés dispuesto a aceptar...


Era eso nomas yo no estaba dispuesto a aceptar a un bi, aunque me atraían mucho.

Al otro día lo llamé al BI en cuestión le dije que la verdad me había caído del cielo y que la relación estaba terminada.

Creo que la aceptación de uno es primordial para que no estés a las 3 de la mañana despierto pensando en cualquiera o para que no te duela todo el cuerpo o pienses y te angusties delirando casarte con una mina cuando estás al palo por un flaco...



viernes, 22 de julio de 2016

Didimvu, el secreto de su ojete.


Lamerme el ano (por si quedaban restos de semen de león) era una especie de comunión celestial con el león y conmigo. Creían ciegamente en mi condición mágica. Rechazarlos implicaba ofenderlos.


Didimvu


Mi  cuerpo y mi color habían sido mi identidad


Ahora deseaba haber sido devorado por los lobos


Lo que quedaba de mí,  estaba a cargo de mis tres esposas y un pequeño grupo de jóvenes iniciados.


Me despertaban, me nutrían, me llevaban al rio. Me lavaban, me rapaban, me depilaban, me vestían.


A los 19 estaba  muy delgado. Era pura pija y parecía más joven


Por  vivir recluido, nació un nuevo mito sobre mí:


Mi amante era el espíritu del león y recibir mi semen era recibir fortaleza, masculinidad  y quizás vida eterna.


Y algo más:


Lamerme el ano después de defecar (por si quedaban restos de semen de león) era una especie de comunión celestial con el león y conmigo


Creían ciegamente en mi condición mágica. Rechazarla hubiera implicado ofenderlos.


Elegía a los pibes para que me mamaran la verga, y  a los otros también, los del rito matinal coprofágico.


Hacían fila para ser los elegidos. Se sentían dignificados y después de pasar por mí,  llevaban un halo sacramental a sus aldeas.



Las lenguas en el ojete me la ponían muy dura.


Después de aquella experiencia, no encontré ducha de mano ni  bidet que cumpliera esa función con más eficacia que las lenguas.


El  dolor que se  evita, de todos modos vuelve.


Lo que no se pone en palabras viene en imágenes o enferma el cuerpo.


Nosotros somos el medio en que nos movemos y una chispa del  universo. En la selva, en la sabana, en la cadena alimentaria, esa correspondencia cósmica se evidencia.


Entonces en ambas márgenes, y desde el Índico hasta el Kalahari surgió una  canción  que entonaban  madres y nodrizas cuya traducción es más o menos así:




 La noche no es noche es rinoceronte negro

La luna no es luna es el blanco león que duerme

La noche tiene en la  frente un lucero azul

El  ilumina a quien ama, él te ilumina

Entonces  sus  lágrimas  son estrellas

Duerme  mi niño que eres negro como la noche

Duerme mi niño negro que tu alma  blanca es  como la luna


La luna  entregaba  cada amanecer  su leche  a varias  gargantas oscuras como la noche.


Me chuparon  la pija hasta los más arrogantes jefes tribales, y honestamente, cuando se tiene todo (pues si quería  también tenía tres jóvenes y bellas princesas)  nada importa.


Me volví cruel y despectivo justificado en mi dolor. Los cogía para verlos sufrir.


A nadie daría mi orto. Era un egoísta, solo un espectro. Simplemente no sentía


La aldea se llenó de ofrendas y prosperó,  y creí que  ser  esclavo de mi propio mito  era  mi patético destino.


Entonces Inani me llevó al río.


La vieja prendió un fuego,  me hizo desnudar y me baño en humo hasta quedar tiznado.


Desenvainó un puñal de obsidiana y me contó su vida.


Me habló del hambre de su pueblo en su niñez, de sus padres y hermanos vendidos como esclavos a los que nunca volvió a ver.


De la ablación de su clítoris, de ser una huérfana en la aldea violada desde muy niña.


Me habló de sus 18 hijos muertos. De sus nietos arrasados por el hambre y las diferentes pestes.


Me describió con detalles  lo que era sentirse verdaderamente sola y en peligro abandonada en la selva para que la comieran las fieras, alimentándose de alimañas crudas.


Se quitó la túnica y me obligó a mirar su cuerpo esquelético, lleno de cicatrices sobre una piel reseca que caía en  colgajos.


-Que ves hijo mío?


-Veo tu vida madre hechicera


-Eres astuto Didimvu. Ves el cuerpo inservible de una vieja negra a la que se le ha permitido vivir más de lo que debía.


Algún día puede que tu cuerpo se vea parecido al mío. Lo importante es lo que lleves dentro.


Lo que tienes ahora es mucho,  pero lo estas matando Didimvu.


No tienes derecho hijo mío, estas calumniando a la vida misma.


Entramos al agua y entre cánticos me lavó con sus manos artríticas.


Un rayo de sol se coló entre los árboles cubriéndonos de luz  y una bandada de pájaros  se elevó hacia el sol en ruidoso torbellino.


Junto al fuego crujiente  Inani me abrigó.


Tuve  visiones: supe quienes eran espiritualmente los seres que ame, su misión.


Fui consciente de que el sexo operaba en mí como un elemento energético por el cual obtendría beneficios.


Erotizaba, debía aprovecharlo  y  por supuesto lo vi a él.




Omari con su sonrisa de siempre me pidió que lo dejara ir, que debía ocuparme de cuidar y propagar el mundo que fue nuestro, de lo contrario nuestro amor no tendría sentido. Debía ofrendar ese amor.



Cuando volví en mí,  la vieja tenía  una infusión caliente en cuenco de madera.


Me sentí  vivo. Sentí  que si seguía resentido, no merecía aquella  adoración, aquel amor inmenso. Perdoné y me perdoné.


- Pronto volarás hijo mío-dijo  Inani-


Llévate el puñal, y recuerda: Si eliges no vivir, úsalo. No mueras de a poco.


Que tu cuerpo sirva al menos  para dar de comer a la tierra.


Pero antes, devuélvele al rió todo el amor que te ha profesado. El tiempo y la energía que se pierden  no se recuperan  jamás.


Cuando mi primo Maximilian Von Klackner, IVº Conde  de Rhin-Berry, y IIIº Barón de Centina bajó del helicóptero que rompió la paz de mi aldea,  no puso pie en tierra, hundió su bota en un montículo de mierda de elefante que  casi  lo desmaya.


Mi gente se vistió de fiesta para recibir al gran insecto de metal.


Danzaron con sus plumas blancas, en tetas y en pelotas con pieles de leopardo y al ver esas largas porongas negras bamboleándose,  creo que a mi primo el culo se le hizo agua.


El  encuentro con el que de niños fuera un gordito malo,  nene de mamá  y ahora esbelto  dandy transpirando  mientras nosotros estábamos desnudos, me hizo ver donde estaba posicionado.


Sin sacarme los ojos de la verga mi primo me pidió que me vistiera.


El abuelo nos esperaba en Italia.


Continuará…

Conoces a ... Mariano Mattera?? (Desnudo en las duchas)


Primero dijo: trabajo de camionero. Ya sé que no tengo la cara de camionero, pero es mi trabajo de lunes a viernes. Me han dicho que tenía que ser modelo”, contó en su presentación en Gran Hermano 2016 Mariano Mattera, un apuesto joven de 23 años que aseguraba ser parte del gremio que dirige Hugo Moyano.


gran hermano.2



Como estamos en épocas de redes sociales todos salieron a desmentirlo y a decir que en realidad el "camionero" era un modelito que estaba haciendo sus primeros pasos en la tele a través del gran bodrio de América; Gran Hermano en su edición 2016.


gran hermano


Mariano Mattera ostenta sus profundos ojos celestes y su fornido cuerpo en su cuenta de Instagram, donde se muestra modelando para marcas de ropa deportiva, donde incluso compartió una campaña con Lourdes Sánchez. También tuvo un cameo en Guapas, la ficción de El Trece de 2014, y es parte de la agencia de modelos White Models. ¿¡Pero su sueño no era ser modelo!? De camiones y rutas, al menos en sus redes sociales, nada.




Creo sin dudas que Mariano Mattera ha sido la mejor pija que paso por la casa de GH, no hay que verla por tele, ya dije más arriba que el programa es un bodrio, no es ni la sombra de lo que era, pero Mariano Mattera, es sin duda lo mejorcito de la carne de exportación que tiene Argentina para el mundo. Y todavía no se aclara si saldrá o no del closet, la gente que lo ve por los boliches de Buenos Aires dice que sale alternadamente con chicas y con chicos. ¡Y hace bien, que la vida esta hecha para vivirla! 

jueves, 21 de julio de 2016

Amigarches: Así te quería tener.... cabalgando





Tengo un amigarche que se sorprendió cuando en una de las primeras veces juntos, mientras me serruchaba, sentado en su verga enorme (igual que en la foto, utilizo esta pose con él porque es una forma de que su enorme chota no me rompa el culo).


Acabé de repente y con salpicadas largas mientras gemía del goce. En un momento paró de moverse pero le pedí que no lo hiciera porque eran sus movimientos y sentir su vergón dentro mio lo que me hacía explotar.


Como pasivo es un goce doble, por el ano y por el roce con la próstata. Al cabo de unos minutos escuché una pregunta susurrada en mis oídos: 



"Guauuuuuuuu... todo eso te lo cause yo?".

No podía creer lo que había visto y yo tampoco, pero la cosa no terminó ahí, cuando se recupero de mi eyaculada, empezó a moverse lentamente y a los pocos minutos sobrevino una espectacular acabada que yo sentí en mis entrañas, era mucha leche caliente que nos dejó fundidos en un abrazo extenuante por un largo rato.


Fue hermoso acabar así. Nos costó levantarnos para volver cada uno a su casa, pero estábamos totalmente relajados y conectados. Todavía cojemos de vez en cuando. 

miércoles, 20 de julio de 2016

Historias de chat: Chicodiscret24


"45 años, casado con dos hijos chicos, Médico,  viviendo una vida de pantalla, por que al parecer cogía con otros hombres como si hubiera nacido para hacerlo"



Chicodiscret24

[avatar user="Ivan Mon" align="left" /]No fuimos lejanos, pero tampoco puedo decir que fuimos cercanos. Nos conocimos en una sala de chat y en una de esas extrañas coincidencias ninguno buscaba sexo, simplemente charlar. Nuestra amistad nunca pasó de ese plano, él tenía mucho miedo de ser expuesto o de que alguien supiera que le gustaban los hombres, por lo que me contaba tenía muy poca experiencia en el ámbito.




Hubieron charlas picantes, con mucha curiosidad de su parte y ganas de contar hazañas de parte mía, pero también conversaciones mas profundas, donde quedamos desnudos en nuestra ensencia, hasta ese punto en el que uno puede ver que la soledad nos duele, que la sociedad (familia) nos lastima, pero también que de algún lugar cierta esperanza nos hace aguantar.

Chicodiscret24 tomó confianza y yo también, me contó parte de su infancia (víctima de abuso por un tio, un padre ausente, una madre religiosa moralista y exigente) me confió sus miedos mas grandes en los cuales me reencontré con algunos de los propios. También supe que estudiaba arquitectura y que esperaba terminar pronto la carrera para poder independizarse de su madre que lo atosigaba (junto a sus tios y primos) para que se pusiera de novio con alguna chica y sentara cabeza (casarse).

También fui testigo de su alegría, cuando conoció  a Mr. X. Me contó su primera cita, su primera noche juntos y por fin empezó a permitirse ser guarro y disfrutar de los morbos con este tipo, pero también se enamoró.

Mr. X tenía 45 años, casado con dos hijos chicos, Médico,  viviendo una vida de pantalla, por que al parecer cogía con otros hombres como si hubiera nacido para hacerlo, pero ademas también se estaba enamorando de Chivodiscret24, y mientras su relación crecía, yo fui testigo virtual e intermitente de eso durante casi un año, tuvieron sus altibajos y en uno de esos momentos chicodiscret24 me pidió encontrarnos. Accedí y conocí en persona a este amigo y confidente, (y nos dimos cuenta que nos conocíamos de vista, del secundario por amigos en común, pueblo chico), durante la charla pude ver su miedo, entendí que estaba con el dilema de salir del closet con su madre, todo esto alimentado también por su amante quien le hacía promesas y planeaba ese momento ideal donde vivirían juntos.



Dias después del encuentro me llamó por teléfono muy angustiado, lloraba desconsoladamente, Mr. X le había pedido nunca más aparecer en su vida (aparentemente un empleado del Telo donde iban, corrió el rumor que llegó a los oídos de su esposa y así cortó de Raíz con Chicodiscret24). Traté de consolarlo como mejor me salía, le ofrecí vernos pero él no quería, de todos modos quedamos en contacto para tomarnos otro café cuando él quisiera.

Dos días después, Un día como hoy hace 8 años, encontré en el diario la noticia de su muerte. Los conocidos decían que lo recibieron en la guardia del hospital con un paro cardíaco inducido, se había suicidado inyectándose en la vena una sustancia médica que en determinada dosis provoca un paro en el corazón, había planificado todo, los médicos no pudieron hacer nada. El rumor que la familia difundía era que consumía alcohol y estaba deprimido porque una novia lo había dejado.


Atando cabos, durante el velorio entendí su dolor, ya que los lamentos y pedidos de perdón de su madre al cajón facilitaban imaginar su última conversación. Chicodiscret24, había perdido el motivo de esperanza para el amor (Mr. X), y en pleno duelo trató quizás de sincerarse con su madre, pero la reacción de esta fue negativa, así se encontró de nuevo con la cruda soledad, y simplemente no vio otra salida. No sé si alguien más, aparte de su madre, Mr. X y yo, supo la verdad, para el resto de los vecinos y amigos, era un tipo joven, inteligente, sin problemas, que había muerto por la combinación de su tristeza y alcohol, luego que de una novia lo dejó.

Cuantos hay que pasan a otra vida sin poderse mostrar, ¿cuantos hay? que sufren en secreto porque sus sentimientos no siguen la “norma social”, o porque están en una encerrona a la cual no saben cómo llegaron. Solo me queda una reflexión, lo que somos…. somos, y mientras no lastimemos a nadie, nada de eso está mal.

Adjunto un Video para apreciar……….

https://www.youtube.com/watch?v=YtnJUS30olE

 

martes, 19 de julio de 2016

Las pensiones. El Braulio. Décima parte

José María Gómez | Las pensiones | El Braulio |

 

braulio finalDe repente dejé de verlo y, por algún motivo, lo extrañé. Me había acostumbrado a encontrarlo por la zona del centro (estando siempre muy considerado conmigo, haciéndome bromas inocentes: “¿Y… quién te mueve ahora el estofado?” o, alguna vez, más serio: “¿En qué andás, primor… es cierto lo que me dijeron? Tené cuidado”). En otra oportunidad, por esas casualidades, casi tropecé con él a la salida de la estación Rosario Central (de ferrocarril que hoy es un centro municipal) e, imaginando de dónde venía lo dejé partir sin saludarlo). Enseguida entré al lugar y lo corroboré. Un señor se estaba lavando las manos, enjuagándose la boca, acomodándose el pantalón, descubriendo en el espejo que miraba fijamente las huellas indecorosas de un suplicio exquisito. Rezaba, imperceptiblemente, agradecido: “Y el guacho nuestro de cada día, dánoslo hoy”.


 


Volviendo a la realidad, más tarde supe que estaba trabajando… ¡en la Bolsa de Comercio! Y esta es la explicación. Cuando el poeta enamorado, cansado de sus desplantes y de su propio descrédito (pensaba que el hacerse público sus inclinaciones sexuales podría arruinar su incipiente carrera literaria) lo dejó, el Braulio cambió de zona. Ahora concurría religiosamente al Augustus a tomar martinis (debo explicar que esa costumbre fue una especie de tic de “loca” que nos agarró por algún tiempo) y, aunque la primera vez el mozo se había negado a servirlo (debo explicar nuevamente que por esos días las diferencias sociales se “respetaban” (sic) y en Rosario, cuna de la organización “La Liga de la Decencia”, se lo tomaban en serio), la segunda vez que concurrió, acompañado por un conspicuo representante de la Bolsa de Comercio (que algunos denominaban, irrespetuosamente: “el viejo puto”) fue tratado de “caballero”, por el mismo mozo. Y, el Braulio, cuando terminaba su martini y esperaba que le sirvieran el siguiente, se dirigía ostensiblemente hacia los reservados (es decir, los baños del establecimiento) y, colocándose en el centro de la fila de mingitorios, se bajaba los pantalones hasta las rodillas (las faldas de la camisa tapándole las nalgas) y, abriendo exageradamente sus piernas, se disponía a orinar. Con esa actitud ponía de manifiesto dos cosas: que había decidido hacer caso omiso de las mencionadas diferencias sociales y sus secuelas de oprobio, dándose el lujo de “cagarse” en ellas y, lo más explícito, exhibir indecorosamente sus genitales. Hermosos, desde ya, como ustedes ya lo saben. Hacía estragos. Y todas las veces conseguía al candidato que le pagaba los martinis, primero, y alguna otra retribución, después y, ya en las oficinas desiertas de la Bolsa, donde el Braulio (lo sé de buena fuente y no les voy a mentir) comenzó a desarrollar una manera de satisfacerlos un tanto particular, pormenorizando: una mezcla rara de resentimiento “justificado” (sic, otra vez) y efímero poderío que se traducía en que prácticamente los violaba (un procedimiento y una violencia que, finalmente, le jugó en contra (pues hubo confesiones apresuradas) cuando poco tiempo después debió recorrer los tribunales.


 Continuará.


 


 

lunes, 18 de julio de 2016

Memorias de San Isidro. Del primario al más allá.

[avatar user="Pablo Castro Videla" align="left" /]La “E” True Hollywood Story de mi vida comenzó cuando yo era chico. 9 años exactamente; jugaba en la predécima de mi club de rugby, el S.I.C.
Hacia las cosas que todo niño debe hacer: colegio, idiomas, deportes, actividades extracurriculares, ocio y el tedio...
El tedio era lo peor... Lo que nos llevaba a la búsqueda de nuevas cosas para tratar de superarlo, pero no...


Las luces del centro


 

Todo fue muy vertiginoso, al poco tiempo conocí el porro, la gran época de las fiestas de Charlie Grilli  en “New York City” y  para quien no sabe quien fue, era como Andy Warhol con una mezcla de Truman Capote de Buenos Aires.

Ahí me transformé en el amante de un famoso músico de una importante banda de heavy metal, hasta que se entero su mujer, de alta sociedad y mala.

Escándalo total, no hubo quien parara esa pelota. La mujer me grito “ladrón de maridos” en la Munich donde solo íbamos los high society, ricos y famosos.

Empecé a hacer vida social, ir a bolichitos, todos clandestinos o under y muy divertidos.

Clandestinos por la época post-militar, a mi no me preocupaba nada había sido compañero mío un hijo de Videla cuando era presidente y había curtido casa rosada, quinta, campo de Mayo y todo lo de la vida presidencial.

Además en esa época todo el mundo te invitaba de una a su casa, compartía a su marido, su mujer, traían amigos, eran de mentalidad mas europea no tan caretas como en el circulo que yo había crecido.

Era un nuevo mundo sin restricciones y con mi carita de bueno y morbo conseguía lo que quería.

 

Vacaciones


Llegaba el último verano antes de volver al secundario y estando con mi hermano mas chico en el campo ya aburridos de andar a caballo y de fumar porro se me ocurrió ir al gallinero a tirarle huevos a las gallinas, al ver que las gallinas se morfaban a picotazos los huevos reventados sobre la victima.

La hora de la siesta en el campo puede producir efectos nocivos en niños, los padres no deberían acostarse después de almuerzo y dejar a sus inocentes hijos aburrirse con 40º de calor y solos.

Me venían a buscar mis amigos y amigas diez años más grandes que yo. Desde en un Fiat 128 hasta en Ferrari, desde un cantante famoso hasta la modelo de moda, la gente no entendían nada.

Pase de freak a ídolo.

Cuestión que me apodaron “Droga”.

Mi parte naive fue que me anote en el equipo de atletismo y me convertí en atleta, me encantaba.

Pero la balanza se inclino con el tiempo hacia la joda que abundaba, era VIP y con todas las puertas abiertas.

 

Brasil (2)Encontrarte en algún lugar, aunque sea muy tarde...


Ya estábamos en el año 81 así que en realidad todo estaba por empezar, la música era lo más, la gente, la diversidad, no había ghetos, todo se mezclaba de maneras graciosas. Vi nacer a Virus, Soda, Sumo.

Lo pasabas bárbaro en todas partes, conocías y te conocía todo el mundo.

Me dedique a la vida social, inauguraciones, desfiles de moda, vernissages.

También te enamorabas, había mucho amor para dar y recibir a la gente le gustaba el romance tanto como la promiscuidad.

Vos elegías.

 

¡Éramos tan felices!


Todo estaba al servicio del disfrute también fue la época en la que apareció la cocaína y bailar de merca era como es hoy bailar empastillado, además estaba bien visto y nadie te decía nada, peinabas en la barra o en tu mesa de Le Club, Hipopotamus, N.Y.C  ó donde estuvieras, no existía la paranoia.

Lugar en el que ya había estado y enamorado.

 

La alegría era solo brasilera.


Brasil fue un bálsamo para todo, una nueva vida, todo el mundo estaba feliz (parezco Xuxa), playa, mar transparente y una época de Búzios magnifica y divertida.

Después de pasar de cheto a new romantic y punk.

Estaba en el lugar y tiempo correcto. A los dos meses ya era el gerente del restaurante que me había visto dar mis primeros pasos de mozo.

La vida social desde la facturación a la diversión.

Una linda casa a 2 cuadras del mar, playa nudista y muchos amigos nuevos de todo el mundo y lo mejor, mi familia estaba a 5000 km de distancia.

Brasil

 

Buzios


Hubo momentos que a Búzios le salto la ficha. Todos en pedo las 24 horas ya para la noche te habían histeriquieado tanto que no sabias quien valía la pena y todos caían rendidos por el alcohol asi que al final ni cojias ni conocías a nadie, unos pesados y a mi no me gusta el alcohol todo el día. Finalmente decidí volver.

Brasil

La "peste rosa"


Buenos Aires no era lo mismo había aparecido la peste rosa en el mundo y había que guardarse, sin un amor que celebrar y lleno de recuerdos felices volví a lo de mis viejos y estaba listo para las pistas de acá.

Conocí un pibe copado pero era dealer, me salve de ir en cana en dos oportunidades, hay gente de ese grupo que todavía esta presa por corrupción de menores y narcotráfico. El romance no prospero claro está.

Tenía amigos actores, técnicos y mucha experiencia en publicidad.

Fue lo mas natural, era lo que quería y ya conocía.

 

Sentando cabeza


Para mi era hora de hacer buena letra, trabajar y tener mi casa.

Fue la época donde más floreció mi lado espiritual. Hasta que encuentre lo que estoy buscando…

El amor de mi vida. No es fácil mi búsqueda.

 

Y si, soy un chico difícil.

 

 

Fin

sábado, 16 de julio de 2016

Didimvu umzalwane: mi amor es tú amor.

Juan Manuel Di Laurentis | Didimvu umzalwane | Africa |

 

[caption id="attachment_13741" align="aligncenter" width="600"]omari Cerré el orificio con el más rutilante de los diamantes azules[/caption]

A  los  once, cuando  vi por primera vez  una  chota  adulta,  quise que  la mía  luciera así.

Aquella no era  circuncisa,  pero su cabeza en flaccidez se mostraba desnuda,  como si estuviera erecta. Era la de nuestro profesor de esgrima allá en Suiza.

Luego de  mear, me la guardaba pelada y apretada dentro del calzón.  Con el tiempo el prepucio quedó siempre retraído y se desarrolló mas la cabeza curtiéndose su piel.

Entonces entre  Tsongas, no tuve que pasar por la circuncisión como todo aspirante a hombre.

Inani, la Sangoma (1) vio mi pija y expresó su aprobación encantada.

Para ser  Sangoma, bastaba una experiencia mística. Lo mío con el león era ya leyenda.

La vieja me aceptó como discípulo, por ser sabia en cuestiones  trascendentales,  pero también creo,  más por amor a las pijas.

Yo era “Didimvu umzalwane”(2),  hermano del León Sagrado, un símbolo,  y por tanto puro.

No necesitaba rito de purificación masculina.

Y además, un Sangoma,  no  era masculino ni femenino, era  un ser mas allá de esas categorías.

El adolescente Zulu, luego de ayunos y exorcismos, se cubría de  barro. Después  se secaba al sol para  arrojarse entonces al río helado.

Al limpiarse del barro  el cuerpo quedaba adormecido.

El Sangoma estiraba  el prepucio, palpaba el lugar del corte  y recitaba  los conjuros. El  Inyanga (3)  cortaba y luego emplastaba con hierbas.

En mis brazos, delirando de fiebre y retorcido de dolor, con la chota inflamada como una pelota de béisbol, murió más de un joven de septicemia.

Muertes  que se atribuían a los malos espíritus y por tanto a una impericia mágica.

Grande fue la lucha con el viejo curandero para que me permitiera aplicar anestesia, esterilizar la hoja ritual con fuego, suministrar antibióticos y en principio usar agua y jabón, elementos que por mi cuenta hice traer a la aldea.

El rito de purificación podía hacerse sin sangre.

Introduje la meditación, el encomendarse a los entes machos y  el lavado cotidiano de las pijas, pero estoy hablando de costumbres ancestrales y de resistencias culturales.

Además,  los cuerpos eran del Inyanga, solo las almas eran mías.

Por  fortuna erradiqué  la ablación del clítoris, al menos en mi tribu.

Argüí que el espíritu del León Blanco me lo había dictado.

Quien obligara a sus hijas  seria devorado  (se creía que la lepra era un espíritu con forma animal que comía la carne desde adentro)

[caption id="attachment_13743" align="aligncenter" width="600"]omari2 Le supliqué que no me torturara más.[/caption]

Aprendí el arte de la adivinación, la cura espiritual, la interpretación de los sueños. Supe  leer el oráculo en los huesos petrificados de hiena, animal sagrado de las sombras en su contacto con el inframundo.

Debía vomitar, ayunar y purgarme para tener mayor capacidad de captar los mensajes y señales  (acaso un simple  ejercicio de la telepatía).

Tenía obligaciones y debí embarazar en consecuencia a tres muchachas elegidas por inteligentes, saludables  y bellas.

A los 18 fui padre de una niña y dos niños, que nacieron casi al mismo tiempo.

Pero en mi intimidad,  necesitaba de  Omari.

Él fue el hombre más valiente, noble y fiel que he tenido.

Cuando le exigieron  esposa,  se negó rotundamente.

Dijo al consejo de ancianos, a riesgo de ser desterrado, que él estaba destinado a Didimvu umzalwane

Inani,  pertenecía al consejo  con el mismo status de voz y voto que los viejos portadores de grandes pijas. Era Sangoma, o sea, ni femenina ni masculina.

La Vieja astuta,  quería para mí lo mejor. Defendió  la postura de Omari mediante  referencia de  antílopes,  leones y elefantes machos que habitualmente se  apareaban,  por tanto nosotros, meros hijos de esos bravos espíritus, cometíamos herejía  si nos oponíamos a dictámenes superiores.

Podíamos ser castigados. Su alegato no fue refutado.

 

Aquella mañana le dije a Inani que había algo de opresión en mi pecho. La madre hechicera me tocó  y dijo que era exceso de felicidad.

Omari me esperaba desnudo y escondido tras un árbol, alegre y espléndido.

Bromista me atrapó al pasar.

Nos besamos, nuestras vergas deseosas se buscaban. De la mano fuimos al rio.

Omari me dio vuelta,  me masajeo  la espalda y me dijo al oído cuanto me amaba.

Me lamió desde la nuca hasta  recorrer con su lengua mi entera humanidad.

Me sentí volar. Me metió  lengua hasta en el alma. Le suplique que ya no me torturara más.

Gentil,  me enterró despacio su tremenda verga.

Me disfrutó, me socavó, me dilató más lejos,  más profundo.

Sus  huevos enormes por detrás de mí, golpeaban  los míos.

Con su mano me cubría la cara y la garganta.

Rosaba  con su palma mi inflamada poronga, me apretaba las pelotas  y bajaba a constatar con sus dedos ensalivados en mi boca, que su mástil estuviera hasta el fondo.

Con la otra mano me frotaba la coronilla mientras me garchaba.

Yo era  la selva, Omari la lluvia. Omari el río encendido que me atravesaba.

La verga dentro de mi ojete  se expandió hasta lo impensable y explotó.

Omari cayó sobre mí.

Acabe sin tocarme arrasado por  el placer y apremiado  por ese cuerpo de ébano largo y perfecto que exaltaba  mi blancura.

[caption id="attachment_13742" align="alignright" width="370"]omari3 Yo era la selva, Omari la lluvia[/caption]

Entonces, los sonidos excitados  de la selva callaron e  hizo silencio el  agua.

La sangre de Omari se deslizaba caliente por mi hombro hasta teñir el río.

El balazo fue en medio de los ojos. Rifle con mira telescópica y silenciador.

Un  jeep militar se abrió paso alejándose por la espesura y ahuyentando la vida que huía desesperada.

Quedé nuevamente solo, acaso estos Dioses tampoco fueran los míos.

Cerré el orificio de bala con el más rutilante de los diamantes azules

Omari tuvo las exequias de un rey.

Cuando el pueblo intentaba despedir  a su gran guerrero, un rinoceronte negro apareció.

Era una hembra preñada

Olfateó el aire y se retiró por donde vino. Su silueta fue recortada por el rojo poniente hasta perderse entre espejismos.

Sentimos paz. Supimos  que en ese vientre iba el alma del gran Omari, de mi Omari.

Entonces lloré,  pero sigilosamente.

Yo era Didimvu umzalwane, debía ubicarme más allá de la vida y de la muerte.


 

 

  • 1 -Sangoma: contador del tiempo, altamente reverenciado, maneja las artes de la adivinación y tiene funciones políticas de representación de los espíritus de antepasados. Es sanador espiritual por antonomasia.

  • 2- Umzalwane: Voz Zulú que refiere al hermano en el sentido místico, como en occidente se llama hermano al monje que comulga la misma religión. Es este contexto se refiere al que es un par del animal emblemático y sagrado, y por tanto porta sus características.

  • 3- Inyanga: Hay dos tipos principales de curanderos tradicionales dentro de los Nguni , Sotho-Tswana y Tsonga sociedades del sur de África: el (sangoma), y el herbolario (inyanga) es un chaman que aplica métodos concretos de curación a través de hiervas y brebajes, tiene el control del cuerpo pero no del espíritu para lo cual se recurre al Sangoma.  


 Continuará…

Postales de Korea: Mi primer levante en subte.


Habiendo pasado mi primera experiencia de tener un contacto físico con un asiático, la cual me dejó contrariado y a la vez curioso por conocer mas sobre los procederes de los coreanos a la hora de compartir su sexualidad con otros, teniendo en mente la cita pendiente para el fin de semana con el mencionado de la nota anterior, promediando la semana decidí visitar un segundo sauna para ver como podía resultar esta vez, siendo un poco mas suelto, y conociendo un poco mas de las mecánicas de acercamiento y levante dentro de las casas de baño.


Korea (6)

 

[avatar user="Jung" align="left" /]

La revancha iba a ser en el mismo sitio ya que GM (mencionado por uno de los lectores de la primera nota) es el único sauna que explícitamente apunta al publico de contextura grande, pero desgraciadamente están llenos de físicos promedios desfilando como modelos raquíticos en una Oda a la anorexia. No lo menciono por un despecho a los individuos que están flacos y yo estoy hecho un matambrito, gordito rugbier de Zn como suelen llamarme, si no, al hecho de que cuando abrazo con fuerza al otro como demostración del cariño de hombre a hombre, no tenga que preocuparme de que se le quiebre la columna vertebral o le fisure las costillas.

Mi cultura me condena


También cabe mencionar que en la cultura asiática, el hombre robusto (justamente por la escasez en tiempos antiguos) representa la Buena Fortuna (concepto de riqueza y abundancia pero no necesariamente monetaria) la bondad, la generosidad, mientras que un hombre delgado, de rostro fino es la personificación de la mezquindad, la miseria, y la mala fortuna. Por dicha razón, hoy en día me puede mas una pancita y un rostro a fuerza de medialunas pastas y milanesa napolitana con fritas al caballo que uno de ensalada vistiendo camiseta de running de farmacity y coca light. (NDA: lenguaje coloquial y humorístico sin ánimo de emitir juicios de valor ni ofender a nadie. Es mas hoy en día pido coca zero o agua con gas)

Como les conté anteriormente, en los últimos años el cambio en la tendencia alimenticia, se ha incorporado mayor porcentaje de proteínas y grasas a la dieta coreana, han dotado a los coreanos con mayor altura y peso en comparación a las generaciones anteriores debido al boom de los 80 y los 90 y por ende la generación posterior muestra dichos cambios. Y claro como ya me iba quedando pocos días, no quería irme sin probar un corte de carne menos magro y en porciones generosas.

Salgo del hotel, bastante simple en vestimenta (iba a estar en bolas de todos modos una vez en el destino), tomo la línea 2 (línea verde circular, llamada el metro de la felicidad, no porque sean vagones de apoyarse, si no, porque la línea recorre en forma circular los distritos mas céntricos de Seoul, haciendo de esta línea la mas frecuentada por turistas y extranjeros). Soy el único que mira con detenimiento como el modelo T-101 de Skynet a todos aquellos que con la cabeza gacha están absortos en sus smartphones, leyendo diarios, viendo telenovelas, jugando y mensajeando.

Mi primer levante en un subte.


Veo un elemento diferente, un hombre de unos 40 y tantos, contextura grande, pelirrojo de barba candado claramente caucásico intentando preguntar algo en ingles y solo recibiendo meneos de cabezas indiferentes por parte de los locales, (el citadino suele ser menos amigable y es una regla universal, tal como los porteños somos criticados mayormente en el interior, lo son en su mayoría todos los habitantes en las grandes ciudades, el cinismo y la superficialidad, no son exclusivos de una comunidad gay que se cree elitista, si no de aquellos habitantes de las grandes metrópolis que dan por sentado mucho de los aspectos de la vida cotidiana y ven con desden a aquellos que no la tienen.) No hay que confundir nunca el ser POLITE (cortés) y educado, con ser amable. Son dos instancias muchas veces correlativas suplementarias pero nunca complementarias. Si bien los coreanos son educados, no siempre son amigables ni amables con el otro. Ante la frustración exhibida en su rostro del hombre, decidí levantarme y acercarme para ver si lo podía ayudar. Me pregunto en un ingles muy claro, europeo no ingles por su acento, si para llegar a una esquina que salida de la estación (Dongdaemun) debía tomar, las conexiones de las líneas de subtes en Seoul son larguísimas, uno llega a caminar 1km de pasillos para hacer trasbordos o de tomar una salida específica. Se da la casualidad que es la misma salida que iba a tomar para llegar al sauna, así que le dije que no se preocupara, que bajábamos en la misma estación e íbamos a la misma salida. Al preguntarme si conocía un baño sauna ubicado cerca de la salida, claramente estábamos no solo en el mismo subte, el mismo vagón, si no también íbamos hacia el mismo destino, le comento que casualmente voy al mismo lugar, y a esta altura declarados sobre nuestra sexualidad, entramos en mayor confianza y entablamos una conversación muy amistosa y a la vez excitante ya que me atraía aquel hombre, y claramente por su forma de fijar su mirada en mí también lo estaba.

mural

Una vez que bajamos, emprendimos la odisea de tomar escaleras, pasillos, andenes, mas escaleras y pasillosnuevamente para llegar a  nuestro destino, el cielo oscurece, y empiezan a prenderse los árboles de navidad eternos en forma de edificios y carteles, antes de ir al sauna, mi compañero belga (nunca nos presentamos formalmente con los nombres), decidimos compartir un café antes de entrar. Vino por un congreso técnico en Busan, y había armado su agenda para pasar 2 días en Seoul y regresar el día de mañana y como era la ultima noche, quería tener algún encontronazo con un local en dicho sauna con la fantasía de acostarse con un asiático como si un polvo con un coreano tuviese mas espiritualidad y profundidad que con un occidental y comparando notas estuvimos como dos amigos charlando y riéndonos de las diferencias culturales, y aun con dichas distancias, lo similares que somos una vez despojados de todo protocolo, costumbres y formas, en lo referentes de nuestra homosexualidad, la de disfrutar sexualmente y emocionalmente sintiendo el cariño y el afecto de tu compañero en dicha intimidad.

 

A los bifes


cogida decorosa

Pasaron increíblemente 2 horas de una charla increíble, entre un belga que visitó Buenos Aires hace una década (cuando era muy barato venir) y que había disfrutado mucho de la carne argentina y las empanadas, y un coreano argento de paseo por su tierra natal, desde un punto de vista muy occidental. Ya era un sinsentido ir al sauna, así que opté por invitarlo a que venga a mi hotel a tomar algo. (En criollo significaba vayamos a los bifes) Aceptó y para no perder tiempo decidimos tomar un taxi (una tarea titánica conseguir un taxi en una área tan céntrica en un horario tan pico, es como cuando uno para un taxi en Baires y espera que no sea un Siena base, que no huela a meo ni perro mojado, que el chofer sea agradable y que al menos se haya bañado en las ultimas 24 horas) al no conseguir, ni aun uno compartido, decidimos caminar ya que la charla y la compañía era muy agradable para ambos. Una hora de caminata, y mi reloj avisa que he cumplido la meta de los 10.000 pasos, riéndome, ya que en casa rara vez supero la meta. Entramos al hotel sin problemas, una vez en el cuarto el hombre me dio vuelta la cara para besarme directamente sin preámbulos ni introducciones. Se nos hacía agua la boca que constantemente estábamos tragándonos saliva mutuamente, tal vez por todo el proceso de calentamiento previo desde el momento que nos cruzamos y estábamos desvistiéndonos sin despegar nuestras bocas para aterrizar sin atenuantes sobre la cama.

Recorría con su lengua mis axilas dejando a cada paso un rastro húmedo de saliva que volvían a mezclarse con el sudor de ambos, mientras no paraba de mordisquearle su cuello carnoso y áspero de la barba de un par de días. Bajo hasta mi pene y al ver el aro, pidió que me lo sacase, sin ningún otro comentario, una vez sacado empezó a felarme frenéticamente mientras con sus muslos como prisión de mi cabeza introdujo el suyo en mi boca para dibujar el símbolo de Piscis en la pared con la sombra producida por el velador encendido. Sube la apuesta besándome el ano, y penetrándome con su lengua mientras a cada pausa intento llegar a la suya, aun entre una selva de vellos, estaba muy limpio, así que sin mas que decir, decidí abocarme a ello también en turnos, ya que no lográbamos llegar ambos la mismo tiempo.

Korea (7)

Garchando en otro idioma


Me da vuelta, en este punto ya aclarado el rol que le gusta, muerde mis hombros mientras majasea firmemente mis glúteos, susurra algo que no era en ingles, mientras se me escapa un “puta madre” en suave tono de placer. Rápidamente va a su pantalón a buscar un forro, se lo pone, empieza a jugar en la raya, me da vuelta enérgicamente, patitas al hombro, mientras elogia mis gambas, me la manda sin atenuantes, mientras empieza a masturbarme a velocidades nunca vistas, retorciéndome de placer acabo mientras mi amante deja de penetrarme, saca su forro y terminando enviando sus chorros sobre mi pecho. Seguimos con los besos de lengua interminables mientras lleva sus dedos empapados de semen de ambos a nuestras bocas, (un poco kinky para mi gusto, pero debo confesar que me encanto dicha experiencia) soy de los que cojen y les gusta comer algo con el otro, le pregunto si tiene hambre, pero aclara que no come picante (primordial aclararlo en Korea) y como ya era medianoche, no nos quedo mas remedio que comprar algo en un minimarket algo de sándwiches y bebidas, comimos en el lobby en una especie de picnic improvisado a medianoche ante la mirada disimulada de los encargados nocturnos del front desk. El reloj marca la 1AM, decide irse a su hotel cuando justo ve un taxi estacionándose en la puerta,

No intercambiamos números ni nombres, totalmente anónimos que compartieron una intimidad, este sexo casual que no es lo mismo que un sexo express, fue muy gratificante, elogia mi forma de ser en la cama, alego con cierto orgullo argentino, que justamente la paso bien porque no se encamo con un coreano, si no, con un criollo que sabe demostrar afecto cuando quiere, que ser macho y a cantarle falta envido a todo el mundo no significa que no pueda susurrarle un te quiero al otro en el oído. O de preparase con unas figazzas del dia anterior con algo de mortadela y queso con mayonesa para comer algo, mientras nos rascamos las bolas en señal de haberla pasado excelentemente en la cama, justamente después de haber garchado como “Dios manda”. El romanticismo puesto en algo tan efímero puede resultar en experiencias e historias gratificantes y de aprendizaje, por al cual este tipo de experiencias es la que busco a falta de encontrar ese Don Nadie como yo, para recorrer no se si toda la vida, pero al menos que sea un tramo lo mas largo y duradero posible.

Melancolía post polvo y en soledad, extrañando nuevamente el hogar, y de la zona sur de Buenos Aires, rememorando a aquellos personajes que tuvieron una impronta relevante en mi vida, mas allá de la conexión sexual, Adrogue, Claypole, Quilmes, Lomas de Zamora, Lanús y Avellaneda han sabido parir a dichos hombres con quienes he compartido, con una característica que los define al genotipo del cordon sur, sencillos, de barrio, familieros, y sobretodo, muy expresivos y buenos amantes en la cama.

Rantés y Dr. Denis (Hugo Soto y Lorenzo Quinteros en Hombre mirando al sudeste) cito:


Rantés: Quiero investigar.

Doctor: ¿Que quiere investigar?

Rantés: "El cerebro del hombre"

Doctor: ¿Su cerebro?

Rantés: No, el de ustedes.

Doctor: Lamento defraudarlo Rantés, pero a esta altura puedo confirmarle que su cerebro es igual al mío y al de cualquier ser humano.

Rantés: ¿Si es igual, porque usted esta con uniforme de cuerdo y yo con uniforme de loco?...

 

 

miércoles, 13 de julio de 2016

El recuerdo de la primera vez...



Mi primera vez fue con un compañero del colegio con el que veníamos juntos desde la primaria, pasamos por tres años del secundario, siempre rondándonos y haciéndonos los “buenos amigos”, pero fue realmente cuando tomamos distancia al pasar yo a cuarto de humanidades y el a cuarto de comercial, donde se produjo el acercamiento.

Un día nos juntamos en su casa -¿el pretexto?- una previa para ir a bailar, íbamos a un colegio de hombres y el tema es que nunca llegó nadie, el único que estuvo ahí fui yo. ¡Me emboscó!

Este pibe era muy tímido, nada que ver a lo que es en la actualidad, (un personaje publico) me empezó a preguntar como hacia para encararme chicas y como besaba, que tocaba y cuales eran las cosas mas zarpadas que había hecho con una mina. Cuestión que una cosa fue llevando a la otra y en un momento dado estábamos al palo y solos en una casona enorme del bajo Belgrano.

A mi cuando se me para me molesta la ropa, en general la ropa me molesta. Entonces abrí mi bragueta y le mostré, no contento con eso le agarré la mano y le dije: mirá como estoy! No daba crédito a lo que tocaba, pero creo que el pibe tocaba un sueño, porque no lo largó. Conduje su cabeza a la chota y de ahí al orgasmo fue un trámite. Siempre tuve en claro que camino había que agarrar.

primera

Después me lo garché. Nunca fuimos a bailar, ni salimos, ni nada. La pasamos muy bien y así seguimos un tiempo. Este video me devolvió un poco del candor de esa época en donde todo se estaba por descubrir, los olores, me acuerdo de los olores, las acabadas, que no eran iguales a las pajas, el espíritu de camaradería y ese estado de complicidad que nace cuando estás dentro del cuerpo de otra persona.

Con este flaco, salíamos a reuniones y tal vez no hablábamos en toda la noche, pero nos bastaba con mirarnos de una punta a punta del boliche o la fiesta, para saber que estábamos juntos. Después la vida nos llevó por diferentes caminos. Ojala sea feliz!


Caras vemos; fetiches no sabemos...


"Luego de meter y sacar varias veces dos dedos, trajo de su mesa de luz un juguete, le puso un preservativo encima"


fetiches (2)

[avatar user="Ivan Mon" align="left" /]Con 24 años ya había podido conocer muchas cosas de este mundo, pero sobre todo había explorado con deleite mi sexualidad, sin embargo cada tanto es grato descubrir que aún hay cosas que nos sorprenden.

Luis, un hombre lindo, de unos 40 años en ese momento,  se presentaba con fotos serias y formales (parecía un bibliotecario), pero durante las conversaciones fue mostrando la hilacha, al tomar confianza me fue contando que tenía ciertos gustos, como el cuero en la piel y algún pircing escondido por ahí, era un poco guarro inclusive, pero me calentaba, por eso finalmente concertamos un encuentro en un café para tantearnos. Llegó con la misma pinta que de las fotos, camisa debajo de un suéter,  un par de pelos se escapaban del pecho, pantalón de gabardina, zapatos formales, barba candado muy prolija y el pelo corto, además de un perfume que lo envolvía como un aura, como olvidarlo era un aroma exquisito y de macho. Además también era alto, muy alto, casi 1,90 metros.

  • Te ves mucho mejor en persona, sos más alto- me dijo luego de saludarnos.

  • Si, suelo parecer más petizo- respondí con un guiño.


Conversamos unos 15 minutos de cosas en general hasta que propuso ir a su casa que quedaba en frente del café. Accedí sin mucho temor pues venia conversando hace tiempo por el inter y en persona era más amable aún. – Acordate que te conté que tengo algunos fetiches- me decía en el camino, yo solo sonría quitándole importancia.

Ya en su casa me preguntó si me molestaba que se pusiera algo de cuero, ante mi asentimiento voló hacia la habitación y salió transformado en un leather master, tenía unos borcegos, un pantalón de cuero que se desabrochaba por delante, el torso solo cubierto por un chaleco de cuero, adornado por brazos fuertes y musculosos, además de las ray-ban y el gorro. Parecía una peli porno…… yo un poco impresionado pero a la vez con ganas de divertirme solo sonreí y me acerque a su boca, me dio un beso suave y húmedo, que poco a poco tomo fuerza hasta ahogarme con su lengua en mi garganta.

Me fue quitando la ropa, cada vez que yo trataba de ayudarlo en su propósito alejaba mis manos “Quería desvestirme él”, me dejó totalmente desnudo y me llevo de la mano a su habitación, me puso en cuatro sobre la cama y me clavo la lengua en el ojete y chupando y mordisqueando con deseo, me llenó de libido toda la zona. De pronto siento un chirlo y en el oído me dice –si algo No te gusta vos avísame-, acto seguido se puso delante de mí al borde de la cama dejándome en cuatro, se desabrocho el pantalón y pude ver que la tenía dura  gruesa y coronada por un pircing de acero, comencé a chupar con lujuria, me calentaba sentir el acero inoxidable y frio junto a su órgano caliente y vivo, mientras se la chupaba, él se hizo de una especie de rebenque, y suavemente comenzó a azotarme (nunca creí que algo así me calentaría tanto, pero eso pasaba y quería más) por momentos se estiraba para introducirme uno o dos dedos ensalivados en el ano, dejándome sentir su pecho peludo sobre mi espalda, los chirlos eran cada vez más fuertes, pero el dolor no superaba el placer, él dominaba toda la situación y de pronto se detuvo, me recostó boca arriba y con una cara de predador comenzó a morderme el cuello, luego los pezones, y se detuvo en mi axila, donde chupeteo, beso y paso su lengua mil veces mientras yo solo gemía y trataba de masturbarme, pero cuando Luis se daba cuenta me detenía. Mientras yo tenía los ojos cerrados y gozaba, súbitamente sentí un líquido frio en mi orificio (Luis había empezado a ponerme lubricante en el esfínter de manera abundante)

Luego de meter y sacar varias veces dos dedos, trajo de su mesa de luz un juguete, le puso un preservativo encima y me lo introdujo pidiéndome permiso solo con la mirada. Era un pequeño dildo alargado, Luis activó el vibrador y me condujo al borde del orgasmo, mientras tanto me daba la mamada del año, solo acariciar sus labios suaves y su barba espesa alrededor de mi pija me hacían gemir y querer acabar, pero él se daba cuenta y se detenía.


Finalmente no aguanté más y le pedí que me cogiera, casi le rogué, Luis me sonrió y liberó totalmente su miembro dispuesto a garchar (no sin antes calzarse un anillo peneano) me puso nuevamente en cuatro al borde de la cama y colocándose un forro introdujo la punta de su pija en mí, me dolió un poco por la dureza del pircing de acero, pero estaba tan caliente que solo le pedí que siguiera, Luis continuó y me la metió entera, lo supe por el dolor pero también por el frio del anillo de acero en la puerta de mis entrañas. La metió una, dos, tres, cuatro veces, y la saco toda, luego volvió a metérmela con escupida de por medio, una, dos, tres, cuatro, y mientras lo hacía me agarraba de los hombros y mordía el cuello y la espalda como un lobo, me pasaba la lengua por la oreja y me susurraba guarradas que me calentaban muchísimo, tanto que comencé a gemir anunciando mi eyaculación.

Luis aceleró, pues empezó a cogerme más rápido, de pronto me agarró del cuello con las dos manos, como asfixiándome, pero sin llegar a hacerlo, era un experto, esa sensación de pseudo asfixia me provocó uno de los orgasmos más largos y hermosos que recuerdo, expulsaba mi leche a borbotones, excitado por su perfume, sus manos fuertes en mí, el olor a cuero en el ambiente y pensando en hacerlo acabar.

Él acabo en el mismo momento, al parecer mis contracciones lo ayudaron y segundos antes se sacó el anillo peneano para descargarse gritando como un enajenado mientras palpitaba entre mis glúteos. Mojamos todas las sabanas.



-Ese era el fetiche que no te conté- me dijo recostado a mi lado (refiriéndose a la pseudoasfixia) y continuó con una pregunta ¿Queres aprender Fist-F?-..........................

 

Un brindis por Luis y por todos aquellos fetiches que quedan por experimentar.

 

 

martes, 12 de julio de 2016

Las pensiones. El Braulio. Novena parte

José María Gómez | Las pensiones | El Braulio |

Braulio


El Braulio, porque viene al caso, se cansó en algún momento del dueño de la pensión. Y eso ocurrió por razones estrictamente económicas. Le pareció demasiada leche derramada por tan poca retribución. Para entonces, porque una cosa lleva a la otra, había tenido la oportunidad de conocer a un par de generosos caballeros que agregaban a los consabidos carlitos una bonita billetera (con unos pesitos adentro) o un pañuelo de seda embebido de una colonia extranjera cuyo frasquito incluían, claro, en el colmo de la magnificencia: antigüedades. Hoy serían zapatillas Nike o celulares pero no viene al caso, la cuestión es que de la noche a la mañana los atributos del Braulio pasaban de boca a boca (y nunca mejor expresado el concepto) y los pretendientes surgían como hongos desde los lugares más respetables: padres de familia, obispos, comisarios (dicho esto con alguna exageración, aclaro); lo que quiero significar es la atracción desmesurada que provocaba en esos círculos la asaz combinación de gallardía juvenil con un “pedazo” impresionante. Y el Braulio lo supo aprovechar.


 Durante ese periplo habíamos dejado de vernos, como expliqué, pero solía encontrarlo en lugares impensables a priori y siempre se acercaba a saludarme con espontánea simpatía pero también haciendo gala de sus prendas de moda o de sus ocasionales acompañantes. Una noche, inclusive, me siguió hasta el baño del Cairo, dejando a su maduro partenaire en la mesa y, ubicándose a mi lado, la sacó ya bastante endurecida de adentro de su flamante jean para mostrármela (como si no la conociera). “¿No la extrañas un poquito?”, me preguntó, amorosamente, y me hizo agarrársela mientras me besaba.


 La reiterada presencia del Braulio en el bar El Cairo (mucho antes de la fama actual del lugar debida a Fontanarrosa) era como consecuencia de que estaba “saliendo” con un escritor de relativa fama en la ciudad (el hombre escribía poemas muy románticos, con ambigüedad de género, y colaboraba en el suplemento cultural del diario La Capital, ubicado a media cuadra del bar). El poeta lo instruyó un poco, lo llevaba al cine, le pagaba la pensión (ahora vivía en una de la calle Presidente Roca) y, lo que provocaba no pocas habladurías, lo esperaba pacientemente en una mesa del bar a la salida de su empleo pues el Braulio, con estudiada indolencia, llegaba una hora más tarde a la cita. Muchas veces tenía sus motivos, como cuando iba a visitar a su madre a quien realmente apreciaba. Y en la casa se encontraba con su padrastro quien, por increíble que parezca, seguía viviendo allí (con planes para casarse exigidos por la institución en la que revistaba ya no como aspirante sino como cabo primero; indudablemente, tenía su vocación).  “Vos vas a terminar mal”, dice que Aldo le decía, mirándolo y tocándose libidinosamente.


Y así fue, por desgracia.


Continuará.


 
Leé mas sobre el mismo autor y la saga de "El Braulio"

 

 

lunes, 11 de julio de 2016

Memorias de San Isidro: Entre la concha y la pija.

[avatar user="Pablo Castro Videla" align="left" /]La “E” True Hollywood Story de mi vida comenzó cuando yo era chico. 9 años exactamente; jugaba en la predécima de mi club de rugby, el S.I.C.
Hacia las cosas que todo niño debe hacer: colegio, idiomas, deportes, actividades extracurriculares, ocio y el tedio...
El tedio era lo peor... Lo que nos llevaba a la búsqueda de nuevas cosas para tratar de superarlo, pero no...
Ya nos había saltado la leche y extorsionábamos a  los vecinos mas chicos para que nos chupen la pija, estábamos en esto con Axel mi amigo de la vuelta y un día... 

[caption id="attachment_13641" align="aligncenter" width="600"]pija Siempre tuve una mirada hipnótica y era (soy) un degenerado en potencia.[/caption]

Revolviendo las cosas de mí hermano mayor encontré una porno y vaya que le dimos uso, nunca había visto una, no solo para las pajas sino para debatir sobre las fotos.

Que te calienta más ¿la concha o la pija?

Axel decía que la concha  y yo la pija, El no entendía mi “visión” y claramente le explique que la pija era mas linda porque era para afuera y que la concha no tenia nada del otro mundo porque era para adentro, no la podías agarrar.

Eran mis conclusiones.

Me volvía loco esa revista, sobretodo una foto donde la mina estaba acostada en el piso y el tipo parado sobre ella, meándola. Me parecía una topez.

Al poco tiempo Axel me aburrió, le robaba los juguetes a mi hermano, mentía, no era buena persona, no era lindo y no tenía gracia alguna, sino hubiese sido como la película Melody  pero entre hombres.

Nada más lejano.

Me propuse avanzar sobre mis otros amigos del colegio, básicamente los que< me invitaban a sus casas y viceversa.

Los olía como sabueso, los estudiaba, sentía sus vibras.

El que me daba la impresión que no, callaba.

El que me daba la impresión que si, le preguntaba:

- ¿Sabes cojer?

La mayoría no sabía, no acreditaba y me daba pie para dar el segundo paso:

- Yo te enseño.

Otros no hizo falta preguntar, fluyo, siempre tuve una mirada hipnótica y era un degenerado en potencia.

Me acuerdo de uno, gran mamador para su edad y sin experiencia, creo.

Fue de los mejores en cuanto a habilidad y tamaño y como ya teníamos 12 años y sin apuros en la vida; nos mamábamos por horas, sobretodo en el horario de misa, sus padres del Opus iban todos los días.

Así como Martín hubo varios y con practicas variadas, como las noches en la carpa en el jardín de Juan José; otro de mis amigos del primario que se prendió al toque y además le empezamos a hacer la paja a su perro también.

Así fue como descubrí que la perra salchicha de mama era adicta al semen.

Paralelamente era un ser humano común y silvestre, iba al colegio, no estudiaba y salía a jugar con mis amigos como cualquier chico normal.

Pasaba las horas leyendo en la pileta libros de Agatha Christie o Edgar Allan Poe.

Pero un día la joda se termino porque con el colegio todo mal y en casa me obligaron a sentarme a estudiar. Encontré una solución momentánea.

El escritorio de mi cuarto era grande, si entrabas a mi cuarto no podías ver si había alguien debajo de el o no.

Solución mi querido Watson, invitaba, cuando podía, a mi amigo Axel para que me chupe la pija toda la tarde mientras yo hacía que estudiaba.

Hasta entraba mamá al cuarto a chequear que estuviera estudiando, nunca se dio cuenta.

Fue la única opción que encontré para esta etapa que tuve que soportar por ser pésimo alumno, pero encontré un bálsamo para mi horrendo castigo.

Yo había elegido la pija... 

 

Continuará...

Sexo a pelo: Los bugchasers «cazadores del bicho»

[avatar user="AleK" align="left" /]El morbo está basado en que exista el riesgo y está muy extendida la idea, sobre todo en la franja de edad de 18 a 24 años, de que en caso de ser infectados no pasa nada, que tomar una pastilla al día tampoco es tanta molestia. 

bugchaser

Distingamos primero, a la gente (sean homosexuales, bisexuales o heterosexuales) que se arriesga a contagiarse de algo por preferir el sexo a pelo (sin forro) y a la gente que de verdad busca asegurarse de este contagio. Pues son estos últimos los que hacen esta práctica a la que llaman Bugchasing.

Y aunque, no conozco gente que busque contagiarse de papiloma o de herpes o gonorrea o sífilis o cualquiera de las múltiples infecciones de transmisión sexual, sí me he enterado de la existencia de un muy reducido número de personas que buscan contagiarse de VIH.

Una práctica que ofende a más de una persona dentro de la comunidad homosexual es el Bugchasing, y es que la comunidad gay es una que ha sido estigmatizada con el  sida, a pesar de que tanto heterosexuales como homosexuales se contagien con VIH, el chiste es que a partir de la década de los 80 el sida se convirtió en una pandemia y nos arrebató ya a muchas personas.

Es por eso que es una práctica tal en la que las personas buscan ser contagiadas con VIH muchas veces a nos los agentes de salud nos da la impresión de tirar todos nuestros esfuerzos a la basura. Igualmente seguimos en lucha.

Pero existe y no es broma, un reducido número de personas (es algo tan marginal que a veces se cree que es un mito, aunque tristemente no lo es) que buscan encuentros en los que los bugchaser «cazadores del bicho» (los que buscan contagiarse) tiene sexo con el gift giver «el que da el regalo» (persona seropositivo). La practica devenida del sajón empezó hace algún tiempo en Londres hizo escala en USA. Y de ahí al mundo. Esto se lleva a cabo mediante reuniones concertadas vía chats, foros o apps de Internet.

Muchas veces es jugar a la ruleta rusa, una persona va a una de estas reuniones y no sabe quién está infectado y quién no, entonces al final de la sesión de sexo se dice quién es quién y uno se entera si es probable que esté infectado o no.

¿Qué podría motivar a querer enfermarte con algo (crónico) pero, incurable?



  • Hay varias motivaciones, una podría ser la excitación de estar haciendo una práctica de alto riesgo. También hay quien busca el suicidio (aunque creemos que hay métodos más efectivos). El argumento más extraño es el de las personas que temen contraer VIH todo el tiempo, y temen por su vida después de cada encuentro sexual, entonces para quitarse la presión de saber si sí o si no se han infectado, prefieren infectarse de una buena vez y así vivir más ¿relajados?, suena extraño, pero así es.

  • También hay quien lo hace para recibir prestaciones por parte del gobierno, y para pertenecer a una comunidad (así es, sólo por convivir).

  • Los bugchasers se llaman a sí mismos una subcultura, y hasta tienen un tipo de «filosofía» dicen que sus prácticas tienen que ver con una interpretación de la vida que busca disfrutar la vida por intensidad (cualidad) más que por cantidad de años de vida. Utilizan a algunos filósofos vitalistas para justificar sus prácticas, aunque la mayoría de estos filósofos no estarían de acuerdo con algo así, pues más que una práctica de vida parece una práctica de muerte, de consumo, el consumismo en su máxima expresión.

  • Otro argumento es decir que violan el último de los tabúes (el del sida) y así hacen un acto político disidente (como si hiciera falta ser el otro para poder tener conciencia y concienciar a los demás de que la discriminación está mal).

  • Otra razón, tal vez la que podría despertar más empatía, es la gente que busca contagiarse ya que su pareja es sero-positivo, aunque hay muchas maneras de tener una relación erótica con alguien contagiado y aún así tratar de cuidar de no contagiarse uno mismo.


 

Tenemos que estar conscientes de que en las escuelas no dan la información sexual necesaria a los niños y jóvenes homosexuales (y heterosexuales) para que se sepan conducir con seguridad en su vida sexual, el único problema en el mundo no es el embarazo en adolescentes (aunque también es un problema alarmante), sino que también lo son las infecciones de transmisión sexual, ETS y hay muchas formas de adquirirlas, cada estilo de vida tiene sus riesgos y es necesario poner el énfasis en la educación para atacar este flagelo.

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